Jueves, 30 Mayo 2013 09:51 hrs
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México en el Mundo

El Periódico El País, en su portal de Internet publica:

México apuesta por la tecnología para su despegue económico

El Gobierno espera un crecimiento mayor que el de Europa y EE UU aunque resultará insuficiente para acabar con la pobreza

El crecimiento económico de México está en entredicho y el Gobierno está buscando la manera de crear las condiciones idóneas, a través de las reformas, de mejorar la productividad, en negativo desde hace tres décadas (-0,7%). Ante emprendedores, innovadores tecnológicos y creadores de startups, el secretario -ministro- de Hacienda, Luis Videgaray, dijo el miércoles que la innovación debe sacar al país de este estancamiento y por ello anunció que el Gobierno de Peña Nieto incrementará un 11% el presupuesto en ciencia y tecnología.

"México tiene que adoptar y generar tecnologías para elevar la productividad", recalcó Videgaray en la conferencia de tecnologías emergentes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que se celebra esta semana en uno de los campus de la Ciudad de México del Instituto Tecnológico de Monterrey. El día antes, ante unos banqueros, calificó de decepcionante el crecimiento de la nación en los últimos diez años en comparación con otras de la región, como Brasil. El secretario espera para este año un crecimiento (3,1%) mayor al de Europa, Estados Unidos y algunos países de América Latina, aunque considera que este dato es insuficiente para acabar con la pobreza y para generar más y mejores empleos.

Pese a que el país vive una fiebre emprendedora relacionada con las nuevas tecnologías, existen aún retrasos importantes que otras naciones superaron hace años. Videgaray admitió que existe un rezago en la implementación de la banda ancha, una tecnología que ha disparado el desarrollo en lugares como Corea del Sur, un país en el que se mira mucho México porque hace 30 años presentaban los mismos indicadores económicos. Hoy están en las antípodas. El secretario insistió en que es necesario sacar adelante la reforma de las telecomunicaciones para resolver este problema y lograr que la población y las empresas tengan acceso a Internet a precios bajos.

Otro aspecto que abordó Videgaray fue la necesidad de implantar en México la tecnología que permita explotar el gas y el petróleo nacional de forma más eficiente. "Hoy por nuestras restricciones no podemos adoptar y desarrollar este tipo de innovaciones", agregó para destacar también que es necesario aprobar la reforma energética. Esta serie de reformas, algunas estancadas desde hace décadas, una inmovilidad que repercute en la modernización del país, son el activo más importante del presidente Peña Nieto, que ha logrado poner de acuerdo a todos los partidos para abordar estas cuestiones.

El director general de producción y explotación de Pemex, Carlos Morales, añadió a continuación que la petrolera nacional, la séptima del mundo en su sector, aspira a convertirse en una compañía energética que no dependa solo del crudo. Para eso es necesario innovar, algo muy complicado ahora en una compañía que destina la mayoría de sus ganancias a financiar el Estado. La dependencia energética del país es grande. "El 60% de la energía que se consume en el mundo proviene de hidrocarburos. En México es del 90", ejemplificó. Morales asumió el reto de tener energías más baratas, limpias, seguras y accesibles y eso choca con el inmovilismo de Pemex. "Tenemos retos físicos, ambientales y sociales cada vez más grandes, hay que seguir innovando", recalcó.

En la conferencia, la más importante del mundo en cuanto a tecnologías emergentes, se dará a conocer el nombre de los diez innovadores mexicanos, menores de 35 años, llamados a modernizar su país. Esa es la vía, hasta ahora cerrada, que explora el Gobierno. Jason Potin, editor del MIT Technlogy Review, verbalizó la cruzada mexicana: "En cualquier reto la tecnología es, al menos, parte de la solución".

El periódico El Mundo de España, en su portal de Internet publica:

Seis meses de Peña Nieto pendientes de la seguridad y la economía

Antes de su asunción presidencial muchos veían en Enrique Peña Nieto un producto de la mercadotecnia: un político atractivo, casado con una actriz de telenovelas, que en realidad significaba un regreso de los "dinosaurios" a México.

Medio año después, Peña Nieto, de 46 años, ha dado algunas sorpresas en esta nueva etapa en el poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que había gobernado de 1929 a 2000 con un régimen de partido hegemónico y prácticas autoritarias.

Peña Nieto logró, en los seis meses transcurridos desde el 1 de diciembre, algo que no había ocurrido en mucho tiempo: que gobierno y oposición se unieran en una agenda de reformas, como la educativa, la de telecomunicaciones y la financiera, en el marco de un acuerdo de concertación llamado Pacto por México.

"Peña Nieto llega básicamente prometiendo lo mismo que los dos gobiernos anteriores, nada más que él ha demostrado hasta ahora una habilidad que los anteriores no tenían, que es la habilidad de negociar, de conciliar", dijo el economista y analista Jonathan Heath.

También para el director del Instituto México del Wilson Center de Washington, Duncan Wood, "hay una coordinación política con los partidos en el Pacto de México que no se ha visto en años en México".

El nuevo gobierno dio, además, un golpe de efecto con la decisión de arrestar bajo cargos de corrupción a la líder sindical del magisterio Elba Esther Gordillo.

Personaje hasta entonces intocable, Gordillo amenazaba con convertirse en una piedra en el zapato para la reforma educativa impulsada por Peña Nieto, y el presidente mandó la señal de que no iba a permitir obstáculos a su agenda reformista.

Pero no todo le ha salido perfecto a Peña Nieto. Ha habido un crecimiento económico lento, la aparición de grupos de autodefensa en varios poblados, violentas protestas de maestros y tensiones con la oposición en el Pacto por México por supuesto manejo electoral de programas contra la pobreza.

En materia económica los indicadores han sido débiles, algo que especialistas atribuyen a una combinación de factores externos y desaceleración momentánea propia de un cambio de gobierno.

El producto interior bruto creció apenas un 0,45% en el primer trimestre frente a los tres meses previos y la estimación de crecimiento para 2013 tuvo que rebajarse del 3,5 al 3,1%.

En seguridad no se han visto grandes avances ni una estrategia clara, aunque el gobierno afirma que hubo una reducción del 17% en los asesinatos de grupos criminales en comparación con el último cuatrimestre del anterior presidente, Felipe Calderón.

Peña Nieto aún no creado la anunciada Gendarmería Nacional que asumirá la seguridad en carreteras, fronteras y zonas difíciles.

Prevención del delito

En cambio puso en marcha un amplio programa nacional para la prevención del delito, eje de su política anticrimen, y dijo que se replanteará la Iniciativa Mérida, un plan de cooperación con Estados Unidos, para darle un enfoque de prevención más que militar.

"Todavía faltan muchos detalles en cuanto a la estrategia. Nadie duda que la idea es correcta, la visión está bien, pero ya muchos están esperando cuáles son los pormenores de la estrategia de seguridad", dijo Wood.

"Sabemos que es sobre prevención, reducción de violencia, y esta es una parte muy importante. Pero también queremos ver exactamente cómo van a disminuir la violencia, y realmente, después de seis meses de gobierno, ya es hora de poner más detalles en la mesa".

Previo a los comicios regionales que se harán el 7 de julio en 14 estados, el ambiente político se ha complicado un poco para Peña Nieto. La oposición denunció el uso electoral de programas sociales en estados gobernados por el PRI, algo que ha generado fricciones.

"En los siguientes seis meses el reto principal de Peña Nieto va a ser tratar de mantener el Pacto por México funcionando", consideró Heath.

"Vienen dos reformas muy importantes, y quizás las dos más complicadas, la energética y la fiscal y si no se mantiene esa unidad del Pacto es muy difícil que esas reformas se puedan aprobar".

Para Wood, los retos son seguir con la agenda de reformas y "asegurarse de que la economía crezca, reducir la violencia a niveles más aceptables para la sociedad y garantizar que haya empleo y prosperidad para la mayoría de la gente".



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