Lunes, 04 Marzo 2019 07:09 hrs
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¡AL HUESO!

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Sin base de sustento, el Presidente de la República insiste casi cotidianamente en que debemos esperar un crecimiento anual de la economía cercano al 4% del PIB.

Los especialistas de los sectores financieros y económicos lo consideran un sueño más de lo que en sus pláticas denominan “la cuarta contradicción”.

Ese dicho no es un juego retórico, sino que tiene pleno asiento en la realidad: las acciones y, sobre todo, las declaraciones del mismo Presidente y miembros de su equipo han venido empujando la expectativa de crecimiento hacia la inviabilidad.

Todo comenzó con la cada vez más claramente desacertada decisión de hacer caso a sus interesados consejeros y cancelar el proyecto del aeropuerto internacional en Texcoco.

Si hacia el interior la decisión abrió polémica, en el exterior generó estupor. Más allá de lanzar al basurero decenas de miles de millones de dólares, fue señal de una conducta autocrática e irreflexiva, lo que encendió focos amarillos en el mundo financiero.

Tal inquietud se reflejó a poco andar en la mala opinión crediticia de Fitch Ratings para PEMEX, lo que no hizo sino seguir la lógica de las perspectivas negativas que la calificadora había adelantado desde 2018, en la antesala de la toma del mando.

La respuesta gubernamental fue denostar a Fitch con su arsenal usual de calificativos. Sin embargo, la apreciación de la firma fue refrendada en la pasada semana por la perspectiva negativa de Standard & Poor´s y una advertencia similar de Moody´s.

Significa que estamos en la antesala de una calificación negativa para el país, lo que implicará menos inversión externa, mayores costos financieros y por tanto menos recursos para la inversión pública que requiere México como soporte de su desarrollo.

Se suman otros factores internos no soslayables, 

Sin entrar en consideraciones de política contingente, hay que agregar la suma de proyectos de efecto económico discutible, o la entrega de recursos a través de programas socialmente justificables, pero carentes de perspectiva de desarrollo.

Este somero análisis de factores es parte de una dura realidad, a partir del cual los analistas con base -entre los que se cuenta el propio Banco de México- aseguran que podremos suspirar con alivio si el crecimiento anual logra llegar al 1.5% del PIB.





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