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Lunes, 11 Marzo 2019 07:08 hrs
» Opinión

¡AL HUESO!




del mismo autor


Sebastián Gómez

sebasgom@yahoo.com

Salvo prietitos en el arroz, las fuerzas armadas -Marina, Ejército y Fuerza Aérea- mantienen alto prestigio y reconocimiento ciudadano, si bien en últimas fechas han sido puestas en la cuerda floja política por las opiniones sobre su función.

En el centro del debate la conformación de la “guardia nacional”, asimilada en estructura y seguramente también en mando a lo militar, y libre -se espera- de los vicios e ineficacias que con y sin motivo se le achacan a la Policía Federal.

Cierto es que las incapacidades de la todavía existente Policía Federal obedecen principalmente al crecimiento geométrico del delito y su violencia asociada, como a la falta de un programa de seguridad de largo plazo, no sujeto a las caprichosas visiones sexenales.

Y en el marco de los argumentos de quienes avalan la creación del nuevo órgano ha surgido una pregunta de polémico rango mayor:

¿Se justifican nuestras actuales fuerzas armadas o lo racional es dar paso a una guardia nacional integral?

Cuando en las últimas dos décadas los cuerpos armados han sido enfocados cada vez más a suplir la carencia de una policía eficaz, el cuestionamiento adquiere sentido.

Desde una visión geopolítica, la vecindad con Estados Unidos por el norte y Guatemala y Belice por el sur no justifica buena parte del equipamiento del ejército y menos, por ejemplo, mantener en la fuerza aérea vetustos y caros aviones como los F5.

La Marina-Armada ha dado curso desde fines del siglo pasado a un cambio de enfoque y luego de desprenderse de inútiles destructores y fragatas, ha dirigido su equipamiento a diversos rangos de patrullas y embarcaciones de apoyo, con el objetivo central de vigilar el mar patrimonial y la zona económica exclusiva.

Así, quienes plantean el rediseño profundo, postulan una guardia nacional con personal profesional altamente capacitado y equipado, para atender tanto lo estrictamente policial, como la protección civil, atención de emergencias, cuidado fronterizo, control de centros penitenciarios, etc.

Citan exitosas experiencias similares y dejan el tema sembrado para meditarlo.