Lunes, 18 Marzo 2019 08:05 hrs
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¡AL HUESO!

del mismo autor

Cáncer que mina las fuerzas de la sociedad y génesis de las peores conductas, la corrupción no es patrimonio exclusivo de México, pero vergonzosamente nos tiene situados entre los execrables referentes a nivel global.

Bases hay para ello y no únicamente por los latrocinios de los recursos públicos y el soborno que define buena parte de las relaciones de la sociedad con los órganos del Estado, sino también por una conducta atávica de los ciudadanos.

Según el humor urbano, la corrupción en México surgió de la tatemada de pies que le dio Cortés a Cuauhtémoc, a fin de que revelara el escondite del tesoro del Palacio de Axayacatl, del que los españoles se habían apropiado y abandonaron en la huida tras la noche triste.

Terminó por confesar, pero con la información en mano el ladino traductor aseguró a los hispanos que el torturado tlatoani mexica gritaba que nunca lo diría.

Hay vestigios de sobornos y compra de favores en la vida de nuestros antepasados prehispánicos, sin embargo un hecho histórico es que la gran corrupción nos llegó y se asentó con los presidarios y buscavidas que mayoritariamente formaban las huestes de los primeros conquistadores.

Filósofos analistas del tema terminan por concluir que el virus de la corrupción está en la propia idiosincrasia humana y la ambición intrínseca del hombre, cuyo ser permanece en eterna lucha entre el bien y el mal.

Hoy nuestra gran tarea es el combate a ese flagelo al que -no sin razón- se sindica como el gran lastre que pese a todas las potencialidades de un país como México, terminan por limitar su desarrollo.

Se nos invita a la batalla y nuestro ser bueno se inclina por la confianza.

Pero el sospechosismo, hijo bastardo de la propia corrupción, nos hace dudar. Es aquella máxima de la mujer del César…

¿Por qué se impuso como Ministra de la Suprema Corte a la esposa del contratista favorito?

¿Por qué se fustiga o de plano desaparecen órganos que la sociedad generó para un mayor control?

¿Se puede asegurar plena trasparencia cuando a la vez se ahíja a personajes como Gómez Urrutia, Bejarano, Fernández Noroña?





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