Lunes, 22 Abril 2019 07:16 hrs
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¡AL HUESO!

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¡Tiempos de pánico para la legalidad!

El Presidente de la República, que al asumir el cargo en su protesta solemne juró respetar la Constitución y las leyes, mediante un simple memorándum ordenó a miembros de su gabinete violar, precisamente, la Carta Magna.

El fondo del asunto no es la Reforma Educativa, ni la sumisión ante grupos como la CNTE o ante Elba Esther Gordillo, ambos maestros del chantaje y la extorsión política, sino el desprecio sistemático por los otros poderes y sobre todo por la ley.

Relevantes juristas, organizaciones de la sociedad civil, parlamentarios, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, analistas políticos e innumerables voces han advertido los riegos futuros que implica dejar pasar el memorándum, que en sí mismo constituye un delito, al instruir la violación de un mandato constitucional.

Sin embargo, este episodio es únicamente la actual punta visible de un iceberg que se ha venido construyendo desde pasadas las elecciones de julio y que encontró su mayor expresión en el galimatías mañanero de que lo justo debe estar por sobre la ley.

El autoritarismo de “el rey soy yo”, que no repara en pasar por sobre cualquier límite,  que soslaya la búsqueda de acuerdos como esencia de la acción política, que desprecia la opinión adversa y fustiga la libertad de expresión, ha registrado múltiples episodios.

El mayor, sin duda, cancelar las obras del nuevo aeropuerto, decisión absurda que a nivel internacional grajeó para México una imagen de increíble irracionalidad.

A lo que se sumó la utilización de amañadas “consultas ciudadanas”, no ajustadas a la normatividad, y que sin embargo se utilizan como justificante social para decisiones unipersonales y autoritarias.

Una conducta que al paso de las semanas se ha acrecentado y endurecido hasta llegar al señalado memorándum, antesala de la gobernación por decretos.

Ese futuro es posible porque bien se han denotado las primeras discrepancias entre el Presidente y el Senado, en los hechos el Poder Legislativo le es totalmente sumiso, y con ese soporte ahora, tras bambalinas, se prepara una reforma que le permitiría también dominar la cúpula del Poder Judicial.

Lo dramático es que la sociedad mexicana, polarizada como nunca antes, asiste pasmada a los prolegómenos de una gran tragedia nacional.





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