Lunes, 29 Abril 2019 06:12 hrs
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¡AL HUESO!

del mismo autor

¡Vaya semana política!

Siete días en que la realidad superó cualquier imaginación y se comenta sola.

De inicio, la senadora Gloria Sánchez nos marco en toda su dimensión la distancia de MORENA-oposición a MORENA-gobierno, con el desatino de considerar que los medios de comunicación exageraron al difundir profusamente la masacre de 14 personas en Minatitlán, incluido un menor de 1 año al que dieron tiro de gracia.

Fiel reflejo del ignominioso estado de inseguridad en que estamos inmersos, el hecho fue abordado con las consabidas culpas al pasado y múltiples promesas de acción futura, con tanta coordinación que mientras el Presidente garantizó seguridad en seis meses -primero fueron 100 días- el encargado del ramo pidió tres años de paciencia.

A poco andar, se repitió el numerito cuando el Presidente anunció “en una semana” el inicio de obras en el aeropuerto de Santa Lucía y el secretario de Comunicaciones le rectificó al señalar que será a partir del primero de junio.

No paró allí la comedia y en un proyecto que carece de mínimos estudios técnicos, la improvisación salió a plena luz cuando se les atravesó un cerro no considerado, que obliga a cambiar la dirección de una de las anunciadas pistas adicionales.

Para cierre y en flagrante reiteración de la improvisación, en su visita para calmar los ánimos en Minatitlán el Presidente adelantó la puesta en operación de la Guardia Nacional, organismo aún sin sustento legal y para lo que utilizó militares en ejercicio munidos de un brazalete “GN”.

Justamente lo que por estar comprobado como peligroso error han criticado agrupaciones civiles, la CNDH y organismos internacionales: la selección, formación y operación de soldados y policías son cosas absolutamente distintas.

Como no hay casualidades pero sobran ocurrencias, nos soltaron dos conejos para entretenernos con los ojos puestos en otra dimensión de la irrealidad.

Uno, por austeridad (sic) ampliar la jornada laboral de los burócratas a los sábados, “y hasta a los domingos si es necesario”.

Otro, una flamante diputada morenista, seguramente pensando en darle algún benéfico sentido social al calentamiento global, lanzó al ruedo la brillante idea de obligar a vender cerveza “al tiempo”, como ingenioso método para desalentar el consumo de la que sin duda es la bebida preferida de los mexicanos.

Hubo más, pero la imaginación se averguenza…





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