Martes, 07 Mayo 2019 06:18 hrs
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La Rechifla

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Durante la pasada gira de AMLO por Coahuila el Gobernador del Estado fue abucheado en tres de las cuatro ciudades que se visitaron. Los abucheos fueron durante eventos públicos llevados a cabo en conjunto entre el Mandatario Estatal y el Presidente de la República.

Contrario a lo que uno pensaría el abucheo se dio en tres ciudades que no son gobernadas por Morena. Mientras que en la cuarta ciudad que se visitó, que sí es gobernada por el partido del Presidente, no hubo abucheo ni rechifla. La lógica política de AMLO y sus huestes de Morena nos dice que es justo en las ciudades gobernadas por la “Oposición”, donde es necesario recalcar con mayor fuerza el rechazo a todo aquello que fue México antes de la Cuarta Transformación. Ahí es donde la campaña debe de continuar hasta destruir al enemigo.

Esta es la razón por la que el 3 de marzo circuló por las redes un manual para eventos de AMLO en estados gobernados por la oposición. En el punto particular de Ambientación se presentaba como obligatorio el emitir sonidos de abucheo y desaprobación al mandatario local mientras que había que hacer sonidos de aprobación al presidente.

El gobierno federal y la dirigencia de Morena negó que este documento fuera real y generado por este instituto político. Sin embargo, la sabiduría popular – y aquí me tomo la libertad de asumirme como Pueblo – nos dice que seguramente es un documento real, distribuido con todo el dolo posible y siguiendo el objetivo político de AMLO de permanecer en el poder por más de un sexenio ya sea como la cara, o si no fuera posible, como la figura tras del poder.

En las visitas previas no fue evidente el ambiente que se estaba generando y la forma en que el presidente y su partido usarían al “siempre fiel” pueblo Mexicano ya que las condiciones le permitieron a MARS escabullirse y no participar en eventos públicos junto con el presidente. Sin embargo, el mismo sabía, y así lo declaro, que más temprano que tarde le llegaría el momento de enfrentarse al Pueblo de AMLO.

Durante la primera visita que se llevó a cabo como Presidente Electo, López Obrador no tenía las riendas completas de la nueva política social. No le era factible echar a andar el motor de los abucheos y la desaprobación.

En la visita del 19 de febrero, donde se conmemoró el día del Ejército Mexicano, MARS logró aislarse de las rechiflas que ya se habían convertido en un común durante las visitas de AMLO a estados gobernados por la oposición, el único acto público en conjunto que se llevó a cabo fue la ceremonia en la Zona Militar en donde fueron invitados exclusivamente miembros de la milicia y personajes de la política. El pueblo sabio, ese que en presencia de López Obrador se siente protegido, no estuvo presente. La milicia, con el tradicional honor y disciplina que les preside, no estaba para hacer abucheo ni rechifla a la cabeza del Gobierno Estatal – bien por nuestros militares.

En esta última visita MARS ya no pudo escapar. La opción hubiera sido dejarle el campo libre al Presidente lo que sería un suicidio político y mataría las expectativas de acción de su gobiernos por los próximos cuatro años. Adicionalmente, no faltarían personajes de la política, amiga y enemiga, que aprovecharían el vacío para empujar su futuro.

AMLO y su partido, Morena, han cimentado su futuro en la misma cultura clientelista y  asistencialista que fue dominada por el PRI durante la mayor parte del siglo XX. Esta es la razón que los habilita para golpear tan efectivamente a los Gobernadores de oposición.

Sin embargo, esta será la cimentación que le garantiza a Morena un fracaso en entregar un bienestar real para las familias Mexicanas. Contrariamente a lo que se podría pensar, no son los errores técnicos, económicos y financieros, que cualquier gobierno entrante que apenas está tomando las riendas de la administración de un país tan complejo como México, podría cometer los que aseguraran el pasar a la historia como un gobierno que empobreció al mexicano retrocediendo décadas en el bienestar.

Es el cimiento del encono entre los mexicanos y la preservación de la política asistencialista y corporativista que se vivió en los peores años del autoritarismo priista el que le asegura a AMLO que pasará a la historia, no como el gran transformador de la vida pública de México, sino como el inepto en el que la sociedad mexicana depositó sus esperanzas sufriendo una gran decepción de nuevo.

El Pueblo que AMLO está usando para empujar su Cuarta Transformación a través de la rechifla y el abucheo es el mismo Pueblo que durante casi un siglo ha aprendido a estirar la mano al que le da, lo que le de, en el momentos el mismo pueblo que hoy abuchea y rechifla a MARS y que mañana le aplaudirá y elogiará si la ocasión lo amerita.

Hoy AMLO las trae consigo, pero México es un país lleno de contrastes, con poca memoria y corta lealtad, donde nos gusta pisotear al que ayer alabamos. Así lo ha demostrado la historia reciente, y no tan reciente. El presupuesto no le va a alcanzar a Morena para seguir entregando unas monedas a aquellos que alaban a AMLO y abuchean a la oposición. Cuando ya no pueda seguir entregando dádivas, se va a quedar solo como ha pasado con mucho gobernantes antes que el. Nadie se va a quedar a consolarlo, a nadie le va a importar. La ansiada Cuarta Transformación se va a ver como una victoria pírrica y traidora.

AMLO debería de tener cuidado en seguir construyendo con el encono de los mexicanos. Morena debería de asumirse, de una vez, como un partido en el gobierno y dejar de ser oposición, debería de dejar de hacer campaña. Tarde o temprano va a necesitar de aquellos a los que esta destrozando. Como presidente de todos los mexicanos lo mejor sería que conciliara con aquellos que no vienen con el y que buscara los puntos comunes. Lo mejor sería que abriera espacios de respeto, compartiera los deberes y las recompensas, y, políticamente, les de un poco a cada uno de los que lo acompañan. Socialmente lo mejor sería que pusiera las condiciones para un cambio real no un retroceso al siglo XX.





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