Martes, 04 Junio 2019 06:40 hrs
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Los caídos

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Después de una batalla que duró casi cuatro meses el Presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, tira la toalla, renuncia a su cargo y abre la puerta a que la Cuarta Transformación imponga otro Presidente fiel a las causas de AMLO pero ignorante de la realidad del sector.  

Guillermo García fue electo por el Senado a presidir la CRE con 97 votos a favor, 2 abstenciones y 2 en contra en abril de 2016. En 2016 el Senado de la República era mucho más equilibrado de lo que es ahora, los contrapesos eran mayores, por lo que cualquier candidato debía convencer. Por sus estudios y experiencia, Guillermo, mostraban a un profesionista de primer nivel con capacidad para manejar los retos de la apertura energética, y el amor por México para defender los intereses del ciudadano en un sector primordial para el desarrollo económico y el bienestar de la población.

Andrés Manuel, no cree en la apertura energética y en la modernización del sector. Tampoco cree en los contrapesos que lo puedan limitar a imponer su visión de México.  Por esta razón fue que, desde el principio, les declaró la guerra a los organismos reguladores; a algunos, los que más le estorbaban, como el INEE, simplemente los desapareció, a otros como el INE, el INEGI, la CNBV y la CONDUSEF, les redujo el presupuesto a niveles donde su operación se dificulta y se limita el ejercicio de regulación y supervisión que tienen por mandato.

Pero a otros, a aquellos que puede usar a su favor, como la CRE, ASEA y la CNH, los ha asediado con la idea de cooptarlos y hacer de ellos jugadores primordiales en la transformación, o mejor dicho regresión, con la que el Presidente sueña. Con la renuncia de Guillermo García Alcocer la CRE es el primero en caer en la nueva estructura de contrapesos a modo, para López Obrador.

La primera batalla se dio en febrero cuando AMLO atacó directamente al, entonces, Comisionado Presidente, tachándolo de corrupto por tener conflicto de interés en el puesto que ocupaba. El conflicto señalado resulto ser una denuncia risible. Pero el daño ya estaba echo. El presidente usó la palabra que, hasta el momento, le justificaba todo y Guillermo sabía que la iba a perder. La batalla decisiva, que inclino la balanza, se dio en abril, justo hace dos meses, cuando el Ejecutivo presentó al Senado ternas para ocupar los lugares de remplazo en la Comisión. Aun cuando las ternas hicieron escándalo por su ignorancia, falta a las formas e improvisación, y fueron la mofa de todos, el Presidente se aferró a ellas, con esa capacidad para hacer y decir sinsentidos sin que estas le reditúen en popularidad. Al final, y de acuerdo a la ley, impuso a sus lacayos sellando el destino de la Comisión.

Con la renuncia de Guillermo García Alcocer al CRE seguimos perdiendo perfiles profesionales en las instituciones del Estado Mexicano. Y, de esta forma, se pierden las instituciones que hacen de México un país moderno y digno de orgullo. Al eliminar a los organismos reguladores se ha comenzado desmantelando el sistema de pesos y contrapesos que caracteriza a una democracia. El siguiente paso en el camino del engaño populista de la Cuarta Transformación es eliminar de facto al Poder Judicial a través de tener una mayoría de ministros que obedezcan ciegamente a López Obrador en la Suprema Corte de Justicia. Esta es una batalla que ya se está peleando y que no se puede perder.

La democracia es más que elecciones, es un sistema de contrapesos reales y de participación ciudadana y como lo dijo Winston Churchill, “Muchos sistemas de gobierno se han probado y serán probados en este mundo de pecado y aflicción. Nadie pretende que la democracia sea perfecta o completamente sabia. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno con excepción de todas aquellas formas que han sido probadas de tiempo en tiempo…”

Hoy la democracia está bajo asedio del engaño populista y los caídos son los demócratas.






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