Martes, 09 Julio 2019 07:03 hrs
» Opinión

Ítaca

De padrones, tarjetas y priistas

del mismo autor

  • Martes, 16 Julio 2019 06:48 hrs
  • Jueves, 11 Julio 2019 06:48 hrs
  • Martes, 09 Julio 2019 07:03 hrs
  • Jueves, 04 Julio 2019 06:55 hrs
  • Martes, 02 Julio 2019 07:11 hrs

Los priistas de todo el País andan arando en el mar, cazando moscas y gastando pólvora en infiernitos porque quieren.

Por puro gusto.

Si se lo proponen, en cualquier momento podrían dejar de andar dando palos de ciego, como lo andan haciendo penosamente en estos días por toda la geografía nacional.

Podrían, de hecho, convertirse en una fuerza política descomunal, invencible.

Su fórmula de expansión está en Coahuila.

Veamos.

En un caso digno de un estudio político internacional, el priismo coahuilense creció su padrón de militantes de enero de este año al 11 de junio en un ¡270 por ciento! 

Una verdadera explosión tricolor. Nada que ver con el paquidérmico PRI nacional, cuyo listado de afiliados —con el que organizarán sus procesos internos para elegir al presidente del CEN el próximo 11 de agosto— creció apenas un 3.26 por ciento en toda la República

¿Quién dice que la lámpara de Aladino no existe? Claro que existe: el presidente del Comité Directivo Estatal, Rodrigo Fuentes Ávila, la tiene en sus manos. De qué otra manera se puede explicar que la militancia tricolor aumentara en Coahuila de 88 mil 170 a 326 mil 683 miembros en cinco meses. ¡Insólito!

En el marco del proceso de renovación del Comité Ejecutivo Nacional, los números de Coahuila son un escándalo: Fuentes Ávila logró sumar a sus filas a 238 mil 513 nuevos miembros en lo que va del año. ¡Una bomba!

Esa fórmula de crecimiento no la tiene ni Obama, ni Maduro, ni la burocracia cubana. Es una patente casera de la que Fuentes se enorgullece y cuya autoría le achacan al ex Gobernador Rubén Moreira, convertido hoy uno de los mandones del priismo nacional.

No le faltó razón al doctor José Narro Robles cuando, reventado por las triquiñuelas de su partido, abandonó la contienda interna por la presidencia del CEN y, de paso, renunció al PRI y a su militancia de 46 años.

Narro, uno de los últimos activos morales del priismo, denunció que el proceso interno era una “farsa”, una “comedia” para elegir como líder del partido —aunque no lo dijo por su nombre— al Gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, el candidato de la nomenclatura de Gobernadores tricolores y cuya mansión de más de 46 millones de pesos es la comidilla de las últimas horas.

“La trampa (del partido)”, dijo el ex rector de la UNAM, “está en el padrón de militantes, en el crecimiento desmedido de nuevos afiliados en Coahuila, Ciudad de México, Campeche y Oaxaca”.

Ese crecimiento desaforado del que habla Narro no es, ciertamente, fácil de explicar. En la Ciudad de México, un bastión de Morena y las fuerzas de izquierda, el PRI logró de manera inaudita crecer en estos meses en un 62 por ciento, al pasar de 65 mil 543 miembros a 106 mil 427.

Lo mismo pasó en Campeche. En esa entidad las cosas no estuvieron nada mal para el PRI en materia de reclutamiento. En la tierra de “Alito” el listado aumentó un 49 por ciento: de 95 mil 645 militantes que tenía en enero aumentó en junio a 142 mil 687.

Finalmente, el PRI alcanzó en Oaxaca un nada despreciable 40 por ciento de crecimiento. En la tierra del Gobernador Alejandro Murat, el priismo integra ahora un padrón de 152 mil 623 agremiados, cuando en enero apenas era de 108 mil 731.

El crecimiento en estas cuatro entidades es fantástico, mágico, increíble, especialmente si se toma en cuenta que el padrón del PRI tuvo número rojos en 18 estados y en otros ocho apenas creció entre el uno y el 3.6 por ciento.

Pero las palmas, sin duda, se las lleva el PRI coahuilense con el milagro de la multiplicación de los militantes. No en balde la presidenta nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, inició el programa de afiliación nacional en Coahuila.

¿Cómo pudo Fuentes Ávila inflar con la mano en la cintura las cifras del padrón en 270 por ciento en cinco meses?

Para algunos grupos priistas y de la oposición, el hecho sólo admite dos hipótesis: o el PRI tiene líderes políticos extraordinarios que, dentro de las normas legales, han logrado echar andar una maquinaria impresionante de movilización, o bien una élite operativa echó mano de recursos oficiales, nóminas burocráticas y padrones de la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social del Estado, a cargo de Francisco Saracho, para favorecer al partido.

Para desgracia de Fuentes, tanto brillo del PRI estatal ha hecho que dentro y fuera del partido muchos ojos comiencen a voltear la mirada hacia Coahuila.

Hay quienes tienen la sospecha de que los dirigentes priistas “clonaron” padrones de programas oficiales como “La Mera Mera”, la tarjeta de beneficencia social que reparte el Gobierno estatal y cuyo arranque, curiosamente, se dio en febrero pasado, justo cuando comenzó a repuntar la afiliación priista.

En algunas esferas del mismo PRI se asegura que ha habido coacción oficial. De hecho, en la Secretaría de Salud del Estado hay grupos de trabajadores inconformes porque se les ha obligado a afiliarse al PRI.

Como ya hay quienes se aprestan a denunciar el caso, será interesante saber qué dice al respecto el INE, que tarde o temprano tendrá el asunto en sus manos y deberá cotejar y definir si la fórmula de crecimiento explosivo es producto de un liderazgo portentoso o es parte del montaje que denunció el doctor Narro Robles.

Hace algunos días, Fuentes Ávila aseguró que el PRI de Coahuila no era un “partido electorero”. ¿A qué venía la aclaración? ¿Acaso el mismo Fuentes tenía dudas de ello?

Galerín de plomos

¿Cuánto dinero debe tener un político para poder construir una casa de 46 millones de pesos? Eso quizá lo pueden decir políticos de grandes ligas como Enrique Peña Nieto o Luis Videgaray. O bien, lo puede decir Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, quien aspira a dirigir el PRI nacional a partir de agosto.

La revelación de ayer de que el Gobernador de Campeche con licencia tiene una residencia de 46 millones de pesos en una zona VIP frente al mar ha puesto al PRI contra la espada y la pared. El costo de la residencia, según Grupo Reforma, no cuadra con los ingresos de los últimos años del Mandatario.

Menudo problema tienen los Gobernadores, el Grupo Atlacomulco y las demás camarillas que apalancan la candidatura del campechano. Y es que seguir con Moreno en la contienda sería apostar por lo mismo que llevó al priismo al fondo del despeñadero: el desorden, el derroche, los excesos y los abusos del poder. Cuando todavía no termina de pagar la factura por la Casa Blanca de Peña, el tricolor ya debe asumir el costo de la casa de playa de “Alito”. Tragar sapos y meter reversa podría ser una salida de la cúpula del partido, pero los priistas no suelen entender. Vaya cuento de nunca acabar.





OPINIÓN