Opinión
Sábado 04 de Diciembre del 2021 08:34 hrs

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Reforma y Apremios del PRI


La posición del PRI ante la reforma eléctrica definirá si el país vuelve a consolidar los monopolios y la incompetencia de las empresas paraestatales, y el PRI también define su futuro

La Comisión Federal de Electricidad y la reforma energética se han convertido en la punta de lanza de la nueva batalla propagandística del presidente López Obrador. No es una lucha ni por las energías limpias ni por mejores tarifas para los usuarios. Tampoco por hacer más eficientes las operaciones de la CFE.

La “reforma” es ante todo una estratagema. Más allá de impulsar un proyecto para eliminar los organismos reguladores (la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía) y poner “al menos” el 54 por ciento de la generación de energía y todo el servicio de abastecimiento en manos del Estado, es el pretexto perfecto para mantener viva la lucha ideológica del régimen.

Además de buscar la vuelta del monopolio del Estado, la iniciativa del Ejecutivo es una cruzada política y electoral para el fortalecimiento del populismo presidencial y la consolidación de sus núcleos duros de apoyo.

No se busca ni la eficiencia ni el apoyo a las economías familiares. Se busca el control, la fuerza, la manipulación.

¿Tarifas más baratas? Los datos dados a conocer por Sergio Sarmiento esta semana desmienten cualquier argumento en ese sentido: “En agosto, la CFE registró un costo unitario de mil 687 pesos por megavatio/hora, mientras que los productores independientes generaron a 861 pesos el MWh. En las subastas de largo plazo, el costo unitario de energías intermitentes (eólica y solar) fue de 377 pesos por MWh. No hay otros datos. Son las cifras de la CRE que el gobierno ya controla completamente”.

No hay fundamentos técnicos para una contrarreforma como ésta. El planteamiento de hacer cambios en favor del pueblo es una oportunidad inmejorable para el golpeteo político y el desgaste de la oposición. Los spots de la CFE, por ejemplo, no promueven ni identidades de marca ni promociones institucionales ni servicios ni alertas para el usuario. Promueven ideología y mentiras. Con voz angustiosa y apremiante, dice un spot de la Comisión:

“La reforma energética (del sexenio pasado) dejó una CFE abandonada, sin inversión y destruida, casi a punto de morir. Hoy la estamos rescatando con contratos justos para México con inversión en sus plantas que generan electricidad barata, limpia y eficiente construyendo nuevas centrales de generación y dignificando a sus más de 90 mil trabajadores. Daremos la lucha en todos los frentes para recuperar nuestra grandeza. La electricidad era tuya, te la vamos a devolver”.

¿Recuperaremos la grandeza? ¿La electricidad era tuya? ¿Te la vamos a devolver?. Ese es el discurso cursi y chabacano de los impulsores de la reforma: mensajes directos para la politización y la propaganda para los millones y millones de seguidores. Pasto ideológico para los buenos.

El problema para el presidente, Morena y sus aliados es que no pueden sacar adelante la reforma sin el apoyo de otras fuerzas políticas en el Congreso de la Unión. De ahí que López Obrador haya iniciado un flirteo de grandes ligas con los dirigentes del PRI. Sí, con los mismos que una día sí y otro también descalifica, vilipendia y llama corruptos.

No llama la atención tanto que el presidente se canse de insultar a los priistas ni que hoy recurra a esa “mafia”, como ha llamado al PRI, para avanzar en su proyecto, sino que los dirigentes del tricolor no hagan un deslinde ni rechacen abiertamente la reforma.

Para los dirigentes que hoy tienen secuestrado al priismo, Alejandro Moreno y Rubén Moreira, el margen de acción frente al gobierno de AMLO es mínimo. Agarrados por el cogote con las investigaciones por presuntos actos de corrupción y desvíos durante sus gestiones como gobernadores de Campeche y Coahuila, no sería extraño que comenzaran a comer de la mano del presidente. La dignidad y la decencia pueden quedar para otros días.

Sin embargo, los líderes del PRI no la tendrán fácil ante grupos del partido cada vez más molestos con la errática conducción del partido. El diputado federal Jericó Abramo concluyó en un tuit —como muchos otros de sus compañeros de bancada— que “en pocas palabras la reforma eléctrica tal y como viene planteada no es viable y, sin cambio alguno, es muy difícil que prospere y se apruebe, pues sería un retroceso para México”.

La posición del PRI ante la reforma eléctrica definirá si el país vuelve a consolidar los monopolios del Estado, el corporativismo y la incompetencia de las empresas paraestatales. Si la iniciativa sale adelante, los daños serán terribles en un mundo global que exige certezas institucionales y jurídicas.

Frente a la reforma, el PRI también define su futuro. Veremos si puede con el compromiso de constituirse en una oposición seria y sólida junto con otras fuerzas políticas o termina por convertirse en la secta de poder de unos cuantos líderes; en un satélite más girando en la órbita que le indique el presidente.

Galerín de Letras

Un “descuido” contable llevó al senador de Morena, Armando Guadiana, a omitir parte de su patrimonio en su declaración patrimonial. A partir de la investigación periodística Papeles de Pandora sobre las argucias de políticos y empresarios para evadir impuestos y ocultar capitales en paraísos fiscales, salió a relucir de rebote que la riqueza actual del legislador no está registrada en el Declaranet. Se trata de un pequeño descuido de… ¡28 millones de dólares! Minucias. “No soy un ricote”, le dijo Guadiana a La Jornada.

Twitter: DBrondo