Lunes, 17 Junio 2019 10:58 hrs
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Acuerdo AMLO-CCE

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            Para promover la inversión y el desarrollo incluyente, el Presidente y las dirigencias empresariales manifestaron su voluntad y se comprometieron con su firma de un documento ante la nación; al estilo de los 80’s.

            En el punto uno se comprometen a "invertir bien, es decir, en proyectos que sean económica y socialmente rentable" y "los proyectos deben incentivar la competitividad del país".

            Una lectura llama a pensar que AMLO dará un vuelco al estilo Felipe González en España, y no continuará con sus proyectos como: Dos Bocas, Santa Lucia y el Tren Maya, porque ninguno cumple con el espíritu del acuerdo ni técnica ni economicamente; sin embargo, al día siguiente de la firma del Acuerdo, la Secretaria de Energía anuncia la cancelación definitiva de los concursos para exploración y explotación en aguas profundas programados para Octubre próximo con participación de particulares; a su vez, el Presidente evidencia nuevamente su ignorancia o desdén en materia económica y dice que a Pemex le sobran posturas de financiamiento, en tono burlón por la calificación a Bonos Basura de la deuda de la empresa; sin recapacitar que todos los financiamiento que contraten, serán a tasas mucho más caras, como ya le están exigiendo los tenedores. ¿Con ésta actitud y visión se comprometió a cumplir el Acuerdo?

            En el documento plagado de buenas intenciones, se comprometen tambien a: "la creación de un ambiente propicio a la inversión" lo que implica "generar confianza y estabilidad para invertir", "estado de derecho fuerte y eficaz", entre otros.

            Veremos si el Presidente abona a ésta intención empezando por sus  mañaneras. La confianza perdida no se recupera por Acuerdos, ni de un día para otro; hay un término de administración denominado " el efecto Pigmalión" que aborda el actuar ante una primer impresión, dificil cambiarla. Éste es un punto toral para cumplir con lo Acordado, y está en la cancha del Presidente el lograrlo sin renunciar a su obligación de ver por el interés nacional sobre cualquier otra cosa.

            En el punto número nueve del mismo, se comprometen a "colaborar para que el Sector Público alcance el 5% del PIB y la I.P. el 20% en los siguientes dos años", de cumplirse, estaremos con una inversión del mínimo requerido del 25% del PIB obligado para pensar en un crecimiento del 4% en los años siguientes, sin hablar del promedio del sexenio.

            Nada sencillo, el comportamiento de los últimos años ha ido a la baja; el presupuesto para 2020 que se entregará el próximo septiembre reflejará el grado de cumplimiento que el gobierno dará en éste punto. El lograrlo se antojaria viable en un marco de apertura mundial que obligará al gobierno a retomar la apertura energética y de infraestructura, de lo contrario será poco más que imposible.





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