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Viernes 19 de Agosto del 2022 06:11 hrs

Al menos 45% de los mexicanos duerme, pero no descansa

Se ha reportado que hasta 45 por ciento de la población adulta se queja de mala calidad de sueño en algún momento de su vida, y que más de 30 por ciento de los hombres son roncadores

Advierten que aunque casi la mitad de los mexicanos padece algún trastorno del sueño, 75 por ciento del total padece apnea del sueño, mientras que el otro 25 está referido al insomnio y a otros problemas que se incrementaron tras la pandemia

Ciudad de México.- Durante la conmemoración del Día Mundial del Sueño, el 29 de marzo de 2019, la Presidenta de la Sociedad Mexicana de Investigación y Medicina de Sueño, Guadalupe Terán Pérez, compartió con especialistas de la Unidad de Ciencias de la Salud de la Universidad Veracruzana (UV) en México el 17 por ciento de la población padece insomnio, problema que se acentúa más en mujeres por situaciones hormonales, así como de orden social y cultural.

Terán Pérez destacó que el insomnio es uno de los padecimientos del sueño más comunes y un trastorno que genera o aumenta el riesgo de sufrir otras enfermedades como depresión o ansiedad.

A dos años de que se difundiera este dato, la cifra parece haber tenido un impacto por los estragos de la pandemia, las tensiones económicas, la falta de empleo y otros factores sociales, puesto que este 2022 el Instituto Mexicano de Medicina Integral del Sueño dio a conocer este mes que al menos uno de cada tres mexicanos sufre de algún trastorno al momento de dormir.

¿SECUELA DE COVID-19?
El pasado 14 de junio la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de su Clínica de los Trastornos del Sueño reiteró que ya realiza un estudio para determinar si existieron secuelas directas vinculadas al virus SARS-CoV-2 y la Covid-19, ya que el incremento en la falta de sueño también podría advertirse como una secuela más.

Asimismo, no se descarta el impacto emocional y anímico que provocó la emergencia sanitaria y el confinamiento a nivel global, donde se reflejó un incremento notable de padecimientos de salud mental como ansiedad, depresión, estrés y otros síntomas de neurosis a causa del aislamiento y de la tensión producida por el temor a padecer la pandemia.

Por eso la Clínica de Sueño de la UNAM advirtió que inició el estudio con el requisito de que quienes hayan padecido en tres recientes meses la enfermedad provocada por el virus del SARS-Cov-2, puedan sumarse al estudio para recibir atención y orientación sobre los cambios de hábitos necesarios para recuperar la dinámica de sueño reparador.

UNA ENFERMEDAD QUE UNO DE CADA TRES YA PADECÍA
Sin embargo, los efectos de la pandemia también son una variable más a determinarse, ya que si bien los problemas del rezago del sueño en México son previos, otros aristas están vinculados hacia la nutrición, el estrés, y otros aspectos como la falta de ejercicio.

Desde 2016, en términos de diagnóstico y tratamiento para pacientes con síndrome de apnea obstructiva del sueño, ya se advertía de una aguda problemática con algunas preguntas relacionadas al sueño en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (ENSANUT MC 2016), que permitieron conocer el perfil epidemiológico nacional de los principales trastornos del sueño.

La ENSANUT MC 2016 del INEGI advirtió que “la falta de sueño genera somnolencia excesiva y, a partir de ella, accidentes vehiculares y laborales. Asimismo, se documentó que uno de cada cinco adultos en México tenía un sueño no reparador y cansancio o fatiga, a la par de que uno de cada 10 hombres mayores de 20 años reconocen haber tenido somnolencia al conducir un vehículo.

La somnolencia se ha asociado, de manera independiente, a pobre calidad de vida, discapacidad y muerte prematura.13-17,21 La privación de sueño afecta a un tercio de la población general adulta en México y es más frecuente en hombres que habitan áreas urbanas.

IMPACTOS FÍSICOS QUE BUSCAN SER ATENDIDOS
Ante esta situación, el jefe de la División de Educación Continua e Innovación, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) León, Roberto Ruiz Díaz, coincide con los diagnósticos que se reflejan en el país y advierte que los trastornos del sueño afectan cada vez a más personas, ya que se estima que aproximadamente mil millones padecen apnea del sueño en el mundo e impacta en su estado físico general y su vida cotidiana.

Se ha reportado que hasta 45 por ciento de la población adulta se queja de mala calidad de sueño en algún momento de su vida, y que más de 30 por ciento de los hombres son roncadores. Por ello, Ruiz Díaz expuso que en la ENES León se promueve la medicina dental del sueño y para ello iniciarán, en conjunto con la Universidad de Tufts, de Estados Unidos, cursos para atender de manera multidisciplinaria estas alteraciones, consideradas un problema de salud pública.

El primero será impartido por especialistas internacionales de medicina y cirugía del sueño, neumólogos, otorrinolaringólogos y ortodoncistas, mediante cuatro módulos que se realizarán de septiembre de este año a marzo de 2023, en instalaciones de la ENES León, la institución educativa estadounidense y en línea.

Estas alteraciones están relacionadas con la obesidad y aumento de peso, con hábitos nutricionales y también pueden generar problemas de hipertensión, metabólicos -como la diabetes-, incluso algunos pacientes son más propensos a desarrollar problemas cardíacos.

Además, con esta actividad inicia un proceso de vinculación con la universidad norteamericana y el fortalecimiento de la internacionalización de dicha entidad universitaria mexicana. Precisó que se firmaron cartas de intención con la Universidad de Tufts para colaborar en investigación y tener movilidad estudiantil y académica.

Asimismo, se busca que los cursos establezcan las bases para contar, a futuro, con diplomados y crear una Clínica del Sueño en la ENES León, como la que actualmente tiene la Facultad de Medicina de la UNAM.

REQUIERE DE UNA ATENCIÓN MULTIDISCIPLINARIA
De acuerdo con Ruiz Díaz, lo recomendable es que en la etapa adulta se duerma ocho horas diarias para que las personas pasen por las diferentes etapas del sueño -que puedan tener un sueño REM y no REM, caracterizado por movimientos rápidos oculares- y que les permita llevar a cabo los procesos biológicos de reparación del organismo.

Al suspenderse la respiración mientras se duerme, abundó, la oxigenación decrece a niveles críticos, incluida la del cerebro y los procesos metabólicos de reparación. En ese sentido, agregó Ruiz Díaz, es importante atender de manera multidisciplinaria estas alteraciones mediante especialidades como la otorrinolaringología, pediatría, psicología, terapias de lenguaje y ahora también a partir de la odontología que impulsa la medicina dental del sueño.

“Como ortodoncistas brindamos algunas soluciones, específicamente para la apnea, a partir de dispositivos de avance mandibular, que son aparatos de uso nocturno y hacen que la mandíbula tenga una posición más adelantada, libera la permeabilidad de la vía aérea a nivel faríngeo y hace que el paciente ya no ronque o ronque menos”, explicó.

De acuerdo con el experto universitario, “los niños también tienen apnea del sueño y lo puede diagnosticar un odontopediatra y tratarlo simultáneamente con el otorrinolaringólogo”.

En edades tempranas se pueden detectar obstrucciones de las vías respiratorias altas asociadas al maxilar superior derecho o relacionadas con el crecimiento de las adenoides -tejidos linfáticos que se encuentran en las vías respiratorias altas entre la nariz y la parte posterior de la garganta- o de amígdalas. También con algunos problemas por rinitis alérgica, entre otras.

A DETALLE
*En el mundo, una de cada tres personas padece algún trastorno del sueño en este 2022.
*En México, 75 por ciento de la población que acude a clínicas del sueño lo hace por ronquidos o apnea de sueño, mientras que el 25 por ciento asiste por insomnio, somnolencia diurna y otros trastornos.
* Los ejemplos de afecciones graves relacionadas con el insomnio incluyen el dolor crónico, cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas, asma, enfermedad del reflujo gastroesofágico, hipertiroidismo, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
*Los expertos recomiendan que los niños entre dos y cinco años duerman 11 horas, entre los seis y 12 años unas 10 horas y durante la adolescencia, al menos, nueve horas. Después de los 19 años, basta con dormir entre siete y ochos horas al día.