Especiales
Viernes 01 de Julio del 2022 21:56 hrs

Exhiben estragos y acciones contra la sequía en México


Académicos del Centro Regional de Seguridad Hídrica UNESCO, la UNAM y la Universidad de Guadalajara explican el origen, consecuencias y situación actual de la crisis del agua, provocada por múltiples factores, a la par de impulsar acciones concretas de equilibrio natural y urbano necesarias para el futuro

Ciudad de México.- La falta de agua nunca se había abordado con tanta gravedad en México como en 2022. Las imágenes de personas buscando fugas de agua para bañarse en estados como Nuevo León, severamente afectados por la falta del vital líquido exponen una crisis en donde se busca acciones para garantizar un futuro donde pueda y haya agua para todos.

La situación que afecta buena parte del territorio nacional, pero principalmente a estados del norte como Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, exhibe también las causas extraordinarias de esta sequía anormal, como se ha definido a este fenómeno que tiene a las presas en sus niveles más bajos, y con el riesgo de que los mantos acuíferos se vean comprometidos por la excesiva demanda de las ciudades.

Asimismo, también obedece a causas naturales referidas por el cambio climático. Sin embargo, expertos en ciencias de la atmósfera, cambio climático, sustentabilidad, antropología e ingeniería se dieron a la tarea de revisar las causas y sobre todo, las posibles acciones que se pueden tomar para garantizar la recarga de los mantos acuíferos, y así impulsar estar preparados ante situaciones climáticas adversas.

En un principio se atribuyó a que el fenómeno climatológico conocido como “La Niña”, sería la principal causa de esta sequía “anormal”. “La Niña” se extendió inusualmente desde 2020 y se mantendrá hasta finales de 2022, a la par de que ha provocado menos lluvias en el territorio nacional.

Las anomalías frías de las temperaturas superficiales del Océano Pacífico tropical ocasionan que durante el verano llueva mucho en el centro-sur del país, principalmente en los estados del Golfo de México, y que en el invierno no haya precipitaciones, de manera especial, en el norte, describió la investigadora como las características de “La Niña”.

“Climatológicamente es algo muy raro; teníamos más de 20 años sin que se prolongara tanto ese fenómeno. Esto impacta en la disponibilidad de agua en el norte y cambia los patrones de vientos y lluvias a nivel mundial”, aseguró la investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, Christian Domínguez Sarmiento.

Detalló que el Servicio Meteorológico Nacional reporta que 77.68 por ciento de la nación tiene alguna condición de sequía, y 32.42 por ciento se encuentra en sequía severa, aunque este último porcentaje es menor al registrado en 2021, cuando 54.8 por ciento del territorio nacional estaba en esa condición.

La investigadora del Departamento de Ciencias Atmosféricas expuso que al haber menos lluvias, la radiación entra de manera directa al territorio mexicano y hace que se evapore el agua, lo que genera que se reduzca el nivel de las presas.

“Aunque el porcentaje del territorio bajo estas condiciones de sequía severa es menor, el problema está muy focalizado en los estados del norte. Ha existido mayor entrada de radiación directa, en comparación con el promedio de 1981 a 2010 en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, parte de Chihuahua, Sinaloa, un poco de Sonora, San Luis Potosí, Durango y Zacatecas”, abundó.

De acuerdo con los escenarios a futuro sobre el cambio climático, Domínguez Sarmiento estimó que las regiones del norte sufrirán sequías más frecuentes y extremas. Por ello, es importante que los tomadores de decisiones utilicen los pronósticos climáticos, que permiten –con tres meses de antelación– saber cómo vendrá la temporada de lluvias, así como conocer cuándo habrá menos lluvias que el promedio histórico y determinar medidas preventivas.

Respecto a la crisis de agua que vive la ciudad de Monterrey, Nuevo León, la tercera urbe más importante de México, la experta universitaria consideró que es adecuado construir una tercera presa –adicional a El Cuchillo y Cerro Prieto– para dotar del líquido, aunque la media no resolverá el problema de sequía a largo plazo, como tampoco lo harán las medidas de emergencia, como trasladar agua de un estado a otro.

BOMBA DE TIEMPO QUE ESTALLÓ

La coordinadora universitaria para la Sustentabilidad, Leticia Merino Pérez, refirió que en el país nos encontramos ante un panorama desastroso en este tema. “Creo que la política del agua ha generado una bomba de tiempo, que nos está estallando”.

La doctora en Antropología, dedicada a la investigación al uso integral y sustentable de los recursos naturales, refirió que a partir de que inició el sistema de concesiones, con la Ley de Aguas Nacionales en 1992, ha aumentado el acaparamiento del recurso; “hay más agua concesionada que la que está disponible en muchas cuencas”.

Además, existe gran concentración. Se estima que ocho grandes usuarios son dueños del 80 por ciento del agua concesionada. Ese acaparamiento impide que el líquido esté disponible para una cantidad importante de municipios y ecosistemas. Si a las crisis provocadas por la aridez y el cambio climático se añade la falta de acceso de la gente al recurso, el problema es “tremendo”, dijo Merino.

Existen otras dificultades adicionales: se carece de captación pluvial, hay contaminación y sobreexplotación del recurso, rubros donde una vez más la regulación y las políticas públicas son claramente inadecuadas.

Leticia Merino señaló otra preocupación: la privatización de los servicios municipales de agua, incluidas las plantas de tratamiento. El acceso al líquido es un derecho humano y se requiere que el Estado, la federación, los estados, los municipios, armen, con la participación ciudadana, una estructura institucional a fin de asegurar su provisión y calidad en las localidades.

“Necesitamos proveerlo a partir de un enfoque de equidad, justicia ambiental, como forma de paliar vulnerabilidades, Estoy convencida que las prácticas de consumo son importantes, como también lo es generar ciudadanía ambiental y exigir mejores leyes y políticas públicas para que quienes tienen el control del líquido concesionado realicen mejores prácticas, sean vigilados, no sobreexploten los recursos, ni los contaminen. Hay mucho por hacer en torno a la movilización ciudadana”, señaló la especialista.

EFICIENTAR SU USO

El coordinador técnico de la Red del Agua de la UNAM, Fernando González Villarreal, reconocido también por ser ganador del Premio Nacional de Ingeniería 2015, explicó que se suman circunstancias que agravan la situación, como la deforestación y la urbanización. Ante problemas extremos como las inundaciones por Agatha en Oaxaca y la sequía en el norte de México, González Villarreal detalló que la solución más importante es ser más eficientes en el uso del recurso natural.

“La realidad es que tenemos poco almacenamiento y si bien nuestro país cuenta con 5 mil acueductos y presas -algunas edificadas a partir de la época colonial-, 180 de esas son grandes y resguardan aproximadamente 150 mil hectómetros cúbicos de agua.

El doctor en Ingeniería manifestó que resulta necesario impulsar ciudades hidrointeligentes, donde se garantice el abastecimiento de buena calidad y suficiente en áreas urbanas y el campo; el suministro para actividades económicas; proporcionar lo necesario al medio ambiente en flujos ecológicos, para mantener los ecosistemas y la biodiversidad; y, sobre todo, lograrlo bajo las condiciones extremas por la influencia del cambio climático.

González Villarreal expresó que lo siguiente para mejorar es la infraestructura de almacenamiento y tratamiento de aguas residuales, que permita la economía circular, donde la usada no sea basura y vaya al drenaje, sino que pueda ser utilizada en otro proceso, y eso necesita también recursos.

“Si bien se tienen en México más de 3 mil plantas de tratamiento, uno de sus problemas es que un porcentaje importante funciona mal y eso se debe, en parte, a que los organismos operadores del sistema de saneamiento básicamente están quebrados”, precisó.

NECESARIO EQUILIBRIO NATURAL Y URBANO

Ante esta premisa, tanto Gabriela de la Mora de la Mora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, como Jorge Gastón Gutiérrez, de la Universidad de Guadalajara, refirieron la necesidad de que ante la falta de reconocimiento político y social de los beneficios que aportan las áreas naturales protegidas urbanas, es necesario lograr acuerdos y la concurrencia de los gobiernos federal, estatal y municipal con la sociedad civil para su manejo adecuado y conservación.

Además de lo anterior y la carencia de cultura de cuidado, detalló, hay que sumar las redes de corrupción entre tomadores de decisiones y grupos de interés asociados al sector inmobiliario, que favorecen el crecimiento urbano sin planeación y la especulación en el ámbito de bienes raíces, lo cual genera impactos negativos relacionados con inseguridad, contaminación y aumento de riesgos sociales y ambientales.

En la sesión dedicada a Bosques urbanos y biodiversidad en la ciudad: gobernanza y participación ciudadana, del Seminario permanente de Ciudades Sostenibles ante el Cambio Climático: interdisciplina, sostenibilidad y justicia, la universitaria añadió: “Esas áreas, en el contexto urbano, carecen de un estatus especial y en ellas se presenta pérdida de conexión con otros ecosistemas, al privilegiarse el interés económico del sector inmobiliario”.

La investigadora de la UNAM señaló que la conservación de las zonas naturales protegidas urbanas y el mantenimiento de los servicios ecosistémicos asociados, no ocupan un lugar relevante en la agenda política de manera permanente; su inclusión se debe a la presión social cuando se trata de cinturones verdes, claves para mantener servicios ecosistémicos hidrológicos y para la contención de la expansión de las urbes.

En el encuentro, organizado por el CRIM y el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, De la Mora recordó que en los últimos 25 años la política de zonas protegidas se considera la columna vertebral de la estrategia de preservación de ecosistemas y biodiversidad en México. Sin embargo, esos espacios cada vez operan con menos recursos humanos y financieros.

La Organización Mundial de la Salud ha establecido que es necesario contar con nueve metros cuadrados de espacios verdes por habitante, y que estas deberían estar a 15 minutos de distancia de la zona que habitamos; en México “no tenemos ese privilegio”. Al referirse a los casos de las ciudades de Monterrey y Guadalajara, señaló que sólo existen 3.91 y 3.5 metros cuadrados, respectivamente.

La primera cuenta con 13 áreas naturales protegidas –dos federales, 10 estatales y una privada– que se ubican dentro de la urbe o en sus espacios circundantes, incluyendo el Parque Nacional Cumbres de Monterrey. En tanto, la segunda tiene siete (una federal, una estatal y cinco municipales). Estas últimas son las de mayor fragilidad; algunas carecen de programas de manejo, presupuesto y personal.

Al mencionar una investigación exploratoria en ambas localidades (realizada de 2012 a 2015), donde se entrevistó a actores sociales estratégicos como funcionarios de los distintos órdenes de gobierno, activistas, sector académico y privado, entre otros, refirió que se intentó abordar los problemas cuando hay áreas naturales protegidas insertas en un contexto urbano.

SE NECESITA RESTAURACIÓN FORESTAL ACTIVA

En tanto, Jorge Gastón Gutiérrez Rosete Hernández, de la Universidad de Guadalajara, se refirió a los trabajos realizados en esa institución educativa mediante la aplicación de la metodología denominada restauración forestal participativa.

Su finalidad es formar promotores forestales para restaurar espacios y “organizarnos de manera colectiva”. Asimismo, generar y aplicar lineamientos para la planeación e implementación de procesos socio organizativos y de renovación forestal integral.

El integrante fundador del Colectivo Ecologista Jalisco y del Colectivo Ciudadano Pro Bosque Pedagógico del Agua, detalló que la metodología de restauración participativa prevé el desarrollo de procesos integrales, colectivos, fomentando la colaboración de la gente, la autonomía de los organismos, grupos y redes, mediante la intersectorialidad.

“No se trata de ir a plantar árboles y olvidarse de ellos, sino llevar a cabo proyectos de mediano y largo plazos para tratar de garantizar que salgan adelante. La intención es trabajar en áreas con vocación boscosa en entornos urbanos. (…) No pretendemos generar parques o jardines, plazoletas o camellones, sino bosque en su sentido más complejo”, finalizó el especialista.

EN CIFRAS

8 grandes usuarios son dueños del 80% del agua concesionada.

40% de las cuencas están contaminadas de un nivel medio a muy grave en México

20.8% menos de lluvias se registraron de octubre de 2021 a mayo de 2022 por el fenómeno ‘La Niña’.

A DETALLE

El informe más reciente del Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas (emitido el 31 de mayo de 2022) señala que ninguna de las 210 presas principales de México estaba al 100 por ciento de su llenado al momento de la llegada de la sequía: 117 a menos de 50 por ciento; 61, entre el 50 y 75 por ciento de su capacidad; y 32 estaban arriba del 75 por ciento sin alcanzar su capacidad total.

*Como referencia, las presas del Sistema Cutzamala (El Bosque, Valle de Bravo y Villa Victoria) usadas para abastecer parte de la Zona Metropolitana del Valle de México se encontraban al 42.7 por ciento de su nivel de llenado, 17.4 por ciento menos que el histórico para esa fecha.

ALARMA POR CONTAMINACIÓN

*Se calcula que en México 4 de cada 10 de las cuencas están contaminadas de un nivel medio a muy grave, a la par de que junto con China, somos el único país que utiliza aguas negras para el riego en la agricultura, contaminadas “con todo lo que se nos pueda ocurrir”, como bacterias coliformes que provocan enfermedades gastrointestinales, residuos de medicamentos, metales pesados y microplásticos.

*En un estudio de Adalberto Noyola Robles, investigador y exdirector del Instituto de Ingeniería, se estimaba que no funcionan el 60 por ciento de las plantas de tratamiento del país, las cuales están a cargo de los municipios.

*Hace unos meses, después de años de lucha, se expidió la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SEMARNAT-2021, para establecer los límites permisibles de contaminantes en las descargas residuales en cuerpos receptores propiedad de la nación.

*Todas las empresas se habían resistido durante largo tiempo al control de sus residuos. Los industriales solicitaron cinco años para su aplicación y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales no tiene suficientes inspectores para verificar la aplicación de la NOM.