Opinión
Sábado 22 de Enero del 2022 21:09 hrs

Horizonte Ciudadano

Personas Cuidadoras


En México uno de los problemas presentes es el acelerado crecimiento de la población de adultos mayores que está generado distintos modelos de intervención que enfrenta hoy en día ese colectivo en los ámbitos de desigualdad, vulnerabilidad y discapacidad

Recientemente se conmemoró el Día Internacional de las Personas Cuidadoras, efeméride creada hace 8 años por la Organización de las Naciones Unidas, ¿por qué y para qué crear un día como este? Es evidente que se trata de instituir un reconocimiento a las mujeres y los hombres que con infinito amor y paciencia cuidan a discapacitados, a adultos mayores o a aquellos que de plano dependen totalmente de otras personas para sobrevivir, los cuidadores pueden ser de la familia o profesionales y ellos están pendientes de que quienes están bajo su cuidado mantengan calidad de vida.

El cuidador principal es aquella persona que dedica la mayor parte de su tiempo a atender las necesidades de la persona dependiente. El cuidador familiar puede ser un miembro del grupo familiar, un amigo o conocido. En cambio, el cuidador profesional brinda un servicio remunerado en las labores a su cargo para mantener el bienestar y la salud de su paciente practicando en la rutina diaria conocimientos teóricos, prácticos y lo que requiera el enfermo o dependiente. El profesional debe poseer estudios, conocimientos previos y experiencia acerca del cuidado de personas con una condición de dependencia, bien sea por enfermedad, edad avanzada o discapacidad. Entre sus principales funciones están las siguientes: Aseo personal, alimentación adecuada, limpieza del espacio donde está ubicado el paciente. Suministrar el tratamiento médico prescrito al paciente. Por lo general el cuidado de enfermos y discapacitados recae bajo la responsabilidad de las mujeres de la familia.

En México uno de los problemas presentes es el acelerado crecimiento de la población de adultos mayores que está generado distintos modelos de intervención que enfrenta hoy en día ese colectivo en los ámbitos de desigualdad, vulnerabilidad y discapacidad que presenta nuevos perfiles de los adultos mayores y el reclamo del cumplimiento de sus derechos como lo establece la ley.

Los estudios sobre este segmento de la población indican que para 2050 llegará a un 28 por ciento de la población lo que implicará una acelerada demanda en el sistema de salud de servicios asistenciales y residenciales, lo cual induce a tener en cuenta la relación entre el envejecimiento poblacional y el efecto que genera en el gasto en salud y la calidad de vida que también incluye el cuidado.

Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores de 2012 establece que: La familia de la persona adulta mayor deberá cumplir su función social de manera constante y permanente deberá velar por cada una de las personas adultas mayores que formen parte de ella, siendo ellas responsables de proporcionar los satisfactores necesarios para su atención y desarrollo integral y tendrá las siguientes obligaciones para con ellos: alimentación, vivienda, convivencia familiar y protección.

Las investigaciones realizadas en el ámbito de los cuidadores señalan que ellos se ven expuestos a un alto grado de sobrecarga que repercute en su calidad de vida, salud mental y física. La sobrecarga se entiende como el grado en que la persona cuidadora percibe que el cuidado ha influido sobre diferentes aspectos de su salud, su vida social, personal y económica, el cuidador informal es percibido por la familia como responsable en su totalidad de la persona dependiente, no cuenta con salario remunerado, ni jornada laboral y los integrantes de la familia le designan tareas.

En general se detecta en los adultos mayores y sus cuidadores la debilitación física y socioeconómica, aunque durante este gobierno los programas federales para el bienestar de la población más vulnerable se multiplicaron, están las ayudas para adultos mayores, para discapacitados, madres trabajadoras, becas para estudiantes, etcétera, son programas que están contribuyendo a afrontar la espantosa desigualdad que se padece en este país, además de ayudar a los grupos más débiles, incluyendo a los cuidadores informales.

Obviamente la pandemia ha incrementado de manera inusitada el número de cuidadores, sobre todo infantiles en la mayoría de los hogares de México.