Opinión
Viernes 16 de Abril del 2021 18:40 hrs

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IMSS: Compras de Pánico


La falta de previsiones y de una programación institucional lleva hoy al Seguro Social al acelere institucional, a la premura burocrática y a las prisas políticas

Apremiado por la crisis sanitaria desatada por la pandemia del coronavirus, el IMSS ha comenzado con premura un proceso para la adjudicación directa de más de 6 mil 200 equipos médicos por un monto de mil 138 millones de pesos.

Se trata de una compra apresurada, urgente, presionada por los estragos del Covid-19 en la población y en el sector hospitalario. Por eso la adjudicación precisa una fecha de entrega casi inmediata: el 15 de diciembre.

El lenguaje burocrático no deja lugar a dudas: las adquisiciones del IMSS son con carácter de emergencia extrema, como señala el documento de justificación de la Coordinación de Atención Integral en Segundo Nivel del Seguro Social:

“El incremento de la demanda de equipamiento y hospitalización es inminente”.

“Es necesario combatir la saturación de servicios, conteniendo y atendiendo a los pacientes con SARS-Cov2”.

No es una compra cualquiera. El IMSS pretende adquirir 2 mil 500 monitores de signos vitales, 216 ventiladores, 2 mil 912 monitores de signos vitales para Covid-19, 233 carros rojos para reanimación y 242 camas hospitalarias, entre otros equipos.

Las solicitudes de cotización del Instituto también incluyen 30 unidades radiológicas portátiles y 151 electrocardiógrafos multicanal con interpretación, todos específicamente para pacientes de Covid-19.

El lenguaje del IMSS habla de una necesidad apremiante frente una pandemia devastadora. Parecieran compras de pánico.

Sin duda, la adquisición de equipos es una buena noticia: el sector salud al fin toma medidas para tratar de contener la bola de nieve.

La mala noticia es que lo hace al vapor, producto de la falta de planeación y programación frente una pandemia, cuyos primeros signos vimos desde febrero pasado. ¿No se pudieron tomar desde entonces medidas extremas y prever desde entonces escenarios catastróficos del coronavirus?

La falta de previsiones y de una programación institucional lleva hoy al Seguro Social al acelere institucional, a la premura burocrática y a las prisas políticas. Lo peor: lo están orillando a las adjudicaciones directas y discrecionales de contratos de cientos de millones de pesos.

En materia de asignaciones directas, el apresuramiento no es un buen consejero ni para la transparencia ni para la eficiencia de los procesos de las instituciones gubernamentales.

Se pudo planear, se pudo prever, pero no se quiso. Al gobierno y a sus instituciones de salud, la pandemia les vino —como dijo el presidente López Obrador— como anillo al dedo.

Al cumplirse dos años de haber asumido la presidencia, López Obrador, sin embargo, es optimista. Ni gobierno ni el país, dice, han sido rebasado por la pandemia.

“En vez de quedarnos con los brazos cruzados, decidimos enfrentar, tanto la crisis sanitaria como la económica con entrega, eficacia y con estrategias no convencionales que nos han permitido ir saliendo poco a poco de la adversidad por el bien del pueblo y de nuestra nación”, señaló el presidente el martes pasado en su mensaje por los dos primeros años de su gestión.

Haría bien en decirnos López Obrador qué entiende por “estrategias no convencionales” contra el Covid-19. Hasta ayer la pandemia había contagiado a un millón 133 mil 613 mexicanos y había cobrado la vida de 107 mil 565. Se trata de estadísticas oficiales. Las cifras reales quizá deberían multiplicarse por dos o por tres.

El desprecio por el cubreobocas, la falta de pruebas, la ausencia de sistemas de monitoreo, el abandono de los trabajadores de salud y las adjudicaciones directas de contratos millonarios son “estrategias no convencionales”. Sin embargo, a todas luces no están dando resultados. A la falta de planeación y a los apremios, han seguido el caos, el agotamiento hospitalario y una larga estela de muertes y contagios.

Galerín de Plomos

Habrá que ir más allá de las estrategias no convencionales para reactivar la economía. La tormenta apenas empieza. De mayo del 2019 a septiembre del 2020 el número de empresas disminuyó un 8.06 por ciento en México. En esos 17 meses, las personas ocupadas en las empresas pasaron de ocupar a 14 millones 600 mil trabajadores a 11 millones 700 mil, una disminución del 19.6 por ciento. Ojalá hubiera otros datos. Éstos son del Estudio Sobre la Demografía de los Negocios 2020 del Inegi.