Carbonífera
Viernes 19 de Agosto del 2022 05:44 hrs

Nebuloso y sin racionalidad el accionar de la CFE en Coahuila

Las condiciones en que las autoridades permiten la operación de las minas de carbón, generan derrumbes y otros accidentes que ponen en riesgo la vida de los trabajadores.

Decisiones políticas reemplazan a la planeación y visión de futuro

Múzquiz, Coahuila.- Dos factores, bajas reservas remanentes de carbón térmico en la cuenca norte de Coahuila y término de vida útil de las centrales de la Comisión Federal de Electricidad, hacían necesario un “plan de salida” para aprovechar racionalmente los últimos recursos disponibles y generar opciones económicas alternas en la región, con lo cual México sustentaría buena parte de las acciones comprometidas en el Acuerdo de París para frenar el calentamiento global.

Así lo hicieron y hacen en Alemania, España, Polonia y otros países de Europa, pero en cambio -señala el ingeniero Sóstenes Guerrero-, “por una decisión política Manuel Bartlett hizo quebrar a MICARE, propietaria de esos recursos que entregaba a la CFE, y ahora mantiene las plantas de Nava trabajando artificialmente a menos del 20 por ciento de su capacidad, con carbón metalúrgico, diesel y hasta combustóleo, que están adelantando la muerte técnica de los equipos”.

De acuerdo con los últimos reportes anuales de Altos Hornos de México a la Bolsa Mexicana de Valores, las reservas probadas en las concesiones de su subsidiaria MICARE alcanzan a poco más de 60 millones de toneladas, lo que representa 10 años de acuerdo a los niveles regularmente entregados a la Comisión.

“Basta un somero análisis de los volúmenes en los listados de adjudicaciones recién entregados para visualizar el sinsentido y, como dicen ustedes, la nebulosidad de la operación: para los cinco meses restantes de 2022 las adquisiciones comprenden 883 mil toneladas, unas 177 mil mensuales, promedio que en los dos años siguientes baja a solo 97 mil mensuales”, indica el ingeniero Guerrero.

Y agrega: “Es decir, cuando en operación normal, con una mezcla de 75/25 de carbón térmico y metalúrgico, se requerían al menos 700 mil toneladas mensuales, se deduce que planean operar a menos del 15 por ciento, lo que, insisto, es simplemente una vacilada”.

Precisa además que tanto la planta José López Portillo (a la que como uno de sus instaladores sigue denominando Carbón I), como la más nueva Carbón II no tienen más futuro que el cierre definitivo, “porque reconfigurarlas para el uso de otros combustibles resultaría incosteable” y pone como ejemplo a Petacalco, el otro complejo carboeléctrico que posee México en el Estado de Guerrero y que utiliza carbón de importación.

“Por un capricho de escritorio burocrático, sin conocimientos técnicos, se decidió que alimentaran los generadores con combustóleo, que hoy le sobra a PEMEX, y lo único que lograron fue deteriorar los equipos y generar un nivel de contaminación que provocó protestas ambientales de los pobladores de zonas aledañas, por lo cual tuvieron que regresar a la importación de carbón, compras que principalmente se han hecho en Colombia o Australia,”, apunta.

Retirado y alejado actualmente de Coahuila, Sóstenes Guerrero mantiene su atención sobre la carbogeneración y la minería del carbón, con base en lo cual censura que los sucesivos gobiernos federales y del Estado no hayan atendido la necesidad de una reconversión económica de la Región Carbonífera, “dado que hacia el futuro el energético metalúrgico de la zona solo tendrá como destino el consumo de Altos Hornos, algunas cementeras y otras pequeñas fundiciones”.