Opinión
Martes 17 de Mayo del 2022 08:14 hrs

Horizonte Ciudadano

La compasión y la solidaridad con los migrantes


La debilidad de los migrantes debiera ser protegida por corredores humanitarios a partir de los países más vulnerables, como lo ha propuesto aquí nuestro presidente, ello implica políticas colectivas de los flujos migratorio

No hay fiesta mundial comparable a la navidad, en ella se conjugan sentimientos de amor, de bondad, de solidaridad, no obstante, éstos no alcanzan para llegar a miles de millones de seres empobrecidos y perseguidos, la crisis migratoria mundial fue abordada por el Papa Francisco, en la isla griega de Lesbos en la que ha alzado su voz para defender una mayor integración de los refugiados en Europa a la que, dijo, les falta solidaridad a esas naciones ante los solicitantes de asilo, quienes padecen por el intenso frío y la falta de abrigo, ellos se encuentran en un campamento insalubre, que fue el más grande de Europa.

El Papa exhortó a los países europeos a que deben acoger con más humanidad a los refugiados y destacó la responsabilidad en la crisis migratoria de una Europa “desgarrada por los egoísmos nacionalistas”, además lamentó que, “Europa siga dudando ante las llegadas de migrantes, en vez de ser un motor de solidaridad”. También le apena que los refugiados sean hacinados en verdaderos campos de concentración, en donde las mujeres son vendidas, los hombres torturados, esclavizados, además afirmó que la migración es la guerra de hoy y los migrantes los esclavos.

En Roma, el primer ministro italiano, Mario Draghi, denunció que, “es necesaria una mayor implicación de todos los países europeos, también en el Mediterráneo”, que no es solo un mar sino una encrucijada del mundo, no podemos solos controlar los movimientos migratorios que desde principios de este año han traído a 63. 000 personas, seis veces más que en 2019, se requiere un equilibrio efectivo entre responsabilidad y solidaridad, afirmó Draghi.

La debilidad de los migrantes debiera ser protegida por corredores humanitarios a partir de los países más vulnerables, como lo ha propuesto aquí nuestro presidente, ello implica políticas colectivas de los flujos migratorios.

Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, lamentó el lunes el uso de emigrantes como “armas” contra la Unión Europea, en alusión a la reciente crisis migratoria en la frontera de Bielorrusia, gente que estaba siendo usada como una bala contra las fronteras europeas. Fueron usados como armas, es increíble que se permitan estos hechos.

En Colombia, el embajador de la Unión Europea, Gilles Bertrand, hizo un primer anuncio de ayudas por 8 millones de euros para Colombia. Se espera que todavía mencione los otros 15 millones que ya fueron desembolsados, para así sumar un total de 23 millones de euros de cooperación europea para Colombia con el fin de impulsar el empleo, el emprendimiento y la integración de la población migrante con los colombianos; el propósito es fortalecer la estancia de los migrantes y también de las comunidades de acogida, dijo Bertrand, quien además enfatizó que las ayudas no solo estarán destinadas a los migrantes venezolanos, sino también a los colombianos, para que emprendan proyectos que les generen un ingreso y fomenten el empleo.

Gran parte de los latinoamericanos que emigran a otro país en América Latina optan por su última alternativa para salvar la vida. Para muchos, la pregunta no es a dónde emigrar, sino cuándo huir. El clima para los migrantes en Chile y Brasil, especialmente para los venezolanos y haitianos, se ha enrarecido en los últimos tiempos, constata Ronal Rodríguez, director del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario de Colombia, y recuerda que, “el presidente de Chile pasó de prometerles a los venezolanos que en Chile iban a estar protegidos, a deportarlos en trajes de presidiarios, así requieran asilo político, acompañados de agentes, sin ni siquiera dejarles presentar las peticiones de refugio. Un claro caso de violación del derecho internacional humanitario.

Lo mismo ha pasado con el gobierno de Joe Biden en los Estados Unidos, empezó deportar a Puerto Príncipe a miles de haitianos –se calcula que serán 14 mil personas en las próximas semanas- que habían logrado llegar tras peligrosa travesía, provenientes, en su mayor parte de Chile y Brasil, y que creían haber alcanzado territorio seguro. Por su parte el presidente de México ha solicitado a los gobiernos de Estados Unidos y Canadá que acojan a los migrantes y no los rechacen.

La lista de países con grandes problemas migratorios crece sin pausa y el problema parece no tener solución. Feliz navidad.