Pantalla
Emily en París Vs. Cindy La Regia
Los estereotipos y los clichés funcionan muy bien en el cine de comedia. Hoy tenemos en plataformas digitales dos buenos ejemplos de este 2020: la película mexicana Cindy La Regia disponible en PrimeVideo de Amazon y la serie de Netflix Emily en París que se mantiene entre las más vistas con una primera temporada de 10 capítulos. Son comedias románticas que tienen como protagonistas a mujeres jóvenes que deciden salir de su ciudad natal para vivir en la gran capital o en el extranjero.
Cindy, como lo señala el título, es regia, pero más que regia, es de San Pedro Garza García, el municipio conurbado de Monterrey famoso por ser el de mayor ingreso per cápita del país. Cuando Cindy no acepta la propuesta matrimonial de Pepe, su novio de toda la vida, decide emanciparse. De la noche a la mañana se va a la Ciudad de México donde debe enfrentar “la realidad” de que no solo no se va a casar sino que tiene que trabajar para vivir, pues sus papás le cancelan sus tarjetas de crédito. Afortunadamente para ella tiene una prima que la cobija y hasta chamba le consigue.
En cambio Emily, como también está en el título, tiene que dejar su ciudad natal, Chicago, cuando le dan una oportunidad laboral de ir un año a París a una empresa dedicada al marketing de productos de alta gama, muy al estilo francés. Pronto se dará cuenta que tiene que probar su capacidad en un ambiente de trabajo hostil, pues como primer estereotipo se da por sentado que todos los franceses detestan a los gringos que solo saben decir oui.
Además, Emily deja en Chicago a su novio, quien como otro gringo estereotipado, no quiere salir ni de su ciudad ni de su país, pues es feliz viendo los partidos de béisbol de los Chicago Cubs. Emily enfrenta el rechazo francés cuando llega con ideas “novedosas y muy gringas” sobre una estrategia de redes sociales que quiere implantar y que no van con las ideas de su jefa, la villana de la serie.
Tanto Cindy La Regia como Emily en París están dirigidas a un público femenino joven, con las dos protagonistas interpretando papeles que reflejan lo que muchas y muchos jóvenes desean tanto hoy en día, convertirse en influencers y famosos mientras tratan de encontrar al amor de su vida en una urbe cosmopolita como la Ciudad de México o en París, ciudad concatenada al cliché de ser considerada la más chic y glamurosa del mundo, lista para el amour y el romance.
Cindy La Regia corrió con suerte y fue estrenada en salas antes de la pandemia, en enero de este año, y tuvo un buen desempeño en taquilla superando los 100 millones de pesos en entradas, y ahora tiene una segunda vida en PrimeVideo de Amazon. Yo la vi en Guadalajara a principios de 2020 y la sala estaba llena. Aparentemente el público disfrutó la disparatada comedia romántica que sabe aprovechar las situaciones ridículas de los personajes para sacar unas carcajadas al espectador. Cassandra Sánchez Navarro, nieta de Manolo Fabregas, interpreta a Cindy tan sobreactuada como lo requiere el personaje, y como curiosidad, Isela Vega aparece como la alivianada abuela. Quién lo dijera, de sex symbol del cine mexicano de los 60s y 70s a abuelita de Cindy.
Debo confesar que como placer oculto veo cualquier película que se desarrolle en la capital francesa. Tuve la oportunidad de vivir y estudiar en París por varios años y es una de mis ciudades favoritas. Siempre estoy tratando de reconocer los lugares que aparecen en las películas y me agrada escuchar el francés coloquial en películas recientes.
Y basándome en mi propia experiencia, sí considero que los franceses y París están demasiado estereotipados en la serie de Emily. Yo tuve excelentes amigos franceses, y en la escuela de cine donde estudié solo éramos tres extranjeros, uno de Bélgica que no cuenta porque su lengua materna es el francés, un tunecino que había estudiado en escuelas francesas en Túnez, así es que realmente el único extranjero era yo y sí, efectivamente los franceses son muy diferentes y es cierto que no les agrada la invasión gringa ni hablar inglés. En mi grupo éramos aproximadamente 30 estudiantes, y sólo hablaban inglés Olivier, el belga, y mi amigo Thierry, este último porque había vivido y estudiado varios años en Londres pues su mamá formaba parte del servicio diplomático francés.
Mi experiencia en París fue realmente maravillosa, tanto con los franceses como con los no franceses. Es sin duda una gran ciudad idealizada por mucho y en la serie de Emily lo está aún más con una constante muestra de imágenes de los monumentos y las avenidas más conocidas y hermosas de París. La Torre Eiffel aparece veinte mil veces y una de las escenas importantes donde graban un comercial de un perfume está filmada en el puente Alejandro III, tal vez, el más bello de la ciudad. La fotografía es buena con tomas muy bien cuidadas y agradables a la vista, pero la realidad es que como todas las grandes ciudades, París es bastante caótico y no todo es bonito pues también tiene sus barrios oscuros. Pero a la vista del extranjero, el encanto de París es realmente único.
En cambio, mi paso por la Ciudad de México fue más parecido a Emily en París. Los chilangos -con muchas buenas excepciones- fueron para mi un gran dolor de cabeza. Mi trabajo en el Canal 13 de Televisión fue muy contrastante. Por un lado aprendí a hacer televisión con muy buenos maestros que se convirtieron en amigos, pero a la vez tuve que lidiar con gente ladina y perversa que hacía todo lo posible para que mi trabajo saliera mal. Afortunadamente siempre salí adelante. Mi paso por la Ciudad de México fue de gran aprendizaje y algunas malas experiencias fueron compensadas con creces por las buenas. Y comparando mis vivencias con Cindy La Regia y Emily en París, solo puedo decir que sí volvería a vivir en París pero nunca volvería a vivir en la Ciudad de México.
Y cierro esta breve reseña con una acertada opinión que recogí de un francés en un blog sobre Emily en París: “Esta serie es definitivamente para los amantes de Ratatouille (Brad Bird, 2007) o Gigi (Vincente Minnelli, 1958). Seamos honestos, todas las películas americanas que tratan de París son clichés, y eso es lo que nos gusta, o no ... Maurice Chevalier en Gigi es muy caricaturesco, como también Yves Montant en ¿Cómo casarse con un millonario? (George Cukor, 1950) ¿O Amélie Poulain? (Jean-Pierre Jaunet, 2001). Descubrimos un secreto a voces: para los extranjeros, los parisinos son malos ... ¿Tan cierto o falso? Eso es justo lo que dicen los turistas extranjeros, pero es encantador, hermoso, seductor y aventurero, y el glamour es francés, perfumes y champagne .... todo el mundo fuma, en todas partes. Un buen rato, superficial y divertido que hará que mucha gente quiera ... ¡visitar París!”