¡AL HUESO!
Goleada política
Hoy, las propias encuestas reales encargadas desde Palacio Nacional -no las que difunde Ramírez Cuevas con sus ejércitos de internautas- muestran una continua caída de la imagen de la mandataria, particularmente tras los escándalos del huachicol como por la protección a Rocha Moya y los sinaloenses acusados formalmente por Estados Unidos.
“Andrés Manuel quería convertirse en un moderno Nerón”. Carlos Monsivais, 2001.
Al paso del sexenio de Andrés López y casi 21 meses de Claudia Sheinbaum, han quedado plenamente revelados los oscuros métodos de gestión política, las falsedades y mañas del partido Morena, visibles particularmente en sus dirigentes y personeros.
Nadie se salva del estilo, incluida la propia Presidenta Sheinbaum Pardo. El mundial de futbol lo ha develado particularmente en su caso, por el uso y abuso de la simulación.
A estas alturas es tan abrumadora la evidencia, que cuesta -por ejemplo- encontrar una acción de gobierno en que se haya actuado con trasparencia, sin corrupción, sin mentir, con apego absoluto a la ley, sin traicionar promesas, sin demagogia ni ocultamiento.
Hoy, las propias encuestas reales encargadas desde Palacio Nacional -no las que difunde Ramírez Cuevas con sus ejércitos de internautas- muestran una continua caída de la imagen de la mandataria, particularmente tras los escándalos del huachicol como por la protección a Rocha Moya y los sinaloenses acusados formalmente por Estados Unidos.
A ello, y no a un corazón piadoso, obedeció su decisión de quebrar la tradición de estar presente en el juego inaugural en México. La rechifla era más que previsible, por lo cual inventaron la argucia de supuestamente ceder su lugar a una niña veracruzana, a la que finalmente Infantino desterró del lugar, mientras el discurso oficial fue de Salma Hayek.
Como dándole la razón a Trump, su némesis, Sheinbaum se vio asustada.
“No necesitamos codearnos con los de arriba”, adujo en Colima para justificar su ausencia, cuando en las benditas redes había avalancha de censura ante la hipocresía de la pueril justificación, que la mostró débil y evasiva ante el país y el mundo.
Peor, la frase no tardó en ser sepultada por la verdad. Cuando cada celular es una potente tentación de infidencia, no tardaron en circular fotos y videos sobre la lujosa cena de gala que ofreció la FIFA en el Castillo de Chapultepec, donde una elegante Sheinbaum departió amenamente con la crema y nata de la plutocracia mexicana, precisamente “los de arriba”.
Hay espacio para muchas críticas a Gianni Infantino y la comercialización insultante de la justa deportiva, pero no cabe duda de que, a nivel nacional, más allá de los estadios y de la mediocridad acostumbrada de nuestros ratoncitos, el mundial ha tenido la virtud de abrir una ventana de ventilación en el pesado ambiente que se respira en México.
Un ambiente que el fútbol, sin embargo, no encubrió del todo: la propia mandataria ha sido rodeada de protestas durante sus recientes desplazamientos por el país.
Por ello, después del patinazo inicial con la teatralidad fallida para encubrir su huída de la ceremonia inaugural, el equipo de Palacio se ha esforzado por regresar a la Presidenta al escenario, vestirla de simpatía y empatía, por ejemplo, con la foto abrazada a su marido para festejar el gol ante Corea.
No duró mucho el efecto. En ese plan de subirse al ambiente, a la mañana siguiente ella misma se metió un autogol, al señalar que invitaría al “Pato Merlin” -espontánea mascota mexicana informal- para que la acompañara en la conferencia matinal. Más allá aún, calificó al ánade con playera verde como “símbolo de la cultura de los mexicanos”.
Cuando ya las redes ardían ante el absurdo, que incluso se coló a las portadas digitales de algunos periódicos, el equipo de Ramírez Cuevas se movilizó en forma desesperada para que se sumergiera noticiosamente el tema.
Si hacia adentro todas las acciones de simulación se les han volteado, nada es comparable a lo que ha sucedido hacia el exterior, donde lejos de la pretensión oficial de aprovechar el mundial para proyectar una imagen de un México feliz, el resultado es patético.
De una parte, el impacto negativo de mala organización en movilidad y obras sin terminar, principalmente en Ciudad de México, que se volvió un permanente caos.
Sumado, el enfoque central de la mayoría de los equipos de prensa extranjera, los que hacen la cobertura del entorno, del ambiente país. No prestaron tanta atención a los desórdenes de los chantajistas de la CNTE como a los colectivos de madres buscadoras y grupos feministas que se manifestaron en las tres subsedes.
Madres dañadas por la ausencia de hijos, esposos y familiares, como mujeres agraviadas por una violencia de género que cuenta diarios asesinatos, mostraron hacia afuera la verdadera cara de un México dominado por la violencia, con desatención por parte del poder para el drama de las desapariciones, que precisamente en estos días la ONU calificó de grave y decidió investigar pese a los esfuerzos en contrario del gobierno.
Las buscadoras desenmascararon otra simulación, esa del discurso inicial del “no llego sola, llegamos todas”, porque revelaron que así como Andrés López cerró puertas y buscó manipularlas, la primera mujer Presidenta no ha variado esa desaprensión, la conducta sigue y el Estado incluso solapa a responsables de los crímenes.
El régimen va perdiendo por goleada.