Opinión
Lunes 25 de Mayo del 2026 07:08 hrs

¡AL HUESO!

Se volteó el chirrión


Arrastrado por sus propias demasías y delitos, el grupo en el poder ha perdido el aura de invencible y de la imposición diaria de su “verdad” ha pasado a cotidianos intentos de defensa ante una realidad que le cobra cuentas y mantiene arrinconada a la Presidenta.

“La madera podrida no puede ser esculpida". Confucio.

El desgaste tardó, pero el grupo en el poder no escapó al costo de sus errores, excesos. Improvisaciones y, sobre todo, abusos y delitos. Hoy, con el país sumido en múltiples crisis, estancado económicamente, acosado desde Estados Unidos, con una Presidenta centrada en defender, negar y encubrir, el control político del que se afanaban se desmorona. 

Una de las características que sorprendió a politólogos y sociólogos durante el sexenio de Andrés López fue la impermeabilidad ante los costos de sus errores, atropellos, falsedades y fracasos, inmunidad que logró transmitir a MORENA, partido que registró mínimo menoscabo y acrecentó el apoyo electoral.

Si bien esa peculiaridad se mantuvo durante buena parte del primer año de Claudia Sheinbaum en el poder, comenzó a registrar desgaste por su propia personalidad, al carecer del carisma que su mentor alimentaba con capacidad para mentir y asentar distractores sobre la marcha ante cualquier crisis.

El fenómeno ha desaparecido y la Presidenta ve como sus justificaciones y cobijos ante el caos que viven el gobierno, su partido -y todo el país- ha cobrado factura en la pérdida de confianza y de apoyo ciudadano, lastrando todos sus intentos de sobrevivencia.

El huachicol, como la crisis de los narco-políticos y en especial la protección otorgada por la administración a los delincuentes de sus filas, han terminado por derrumbar el dominio que los internautas manejados por Ramírez Cuevas ostentaban en redes sociales. Ahora enfrentan una avalancha de opiniones adversas e intentan hasta lo fútil para revertirla. 

En la desesperación, sin lograr rédito con el discurso distractor, con falta de empatía personal, impedida además de responsabilizar a López Obrador por los cocodrilos heredados que la cercan, lo ha intentado todo para restar atención a la debacle diaria, incluso el buscar contagiarse de la popularidad y simpatía de artistas, deportistas y otros personajes públicos. Tampoco le ha funcionado.

Pruebas al canto. En un arranque que sorprendió por el nivel de trivialidad, incluso transformó en asunto de Estado la visita del grupo juvenil coreano BTS, al que convertida en una más de su “army” les abrió las puertas de Palacio Nacional, jugueteó y posó con ellos en selfis, como una de sus fans quinceañeras.

Poco duró el encanto, porque la misma “army” mexicana fue la que se volcó en las redes sociales, con más de 4 millones de actores, para defender el área natural de Mahahual, en Quintana Roo, y rechazar que allí se construya el megaproyecto “Perfect Day”, con un parque de diversiones y puerto privado de la empresa de cruceros Royal Caribean.

Sumados a grupos ambientalistas de todo el país, la presión de los jóvenes sobre un gobierno arrinconado tuvo efecto político inmediato. A través de la SEMARNAT, se vio obligada a negar los permisos para la que sería la mayor inversión turística del sexenio. 

Haber adelantado facilidades y seguridades de palabra a la naviera tiene como costo acrecentar la desconfianza de los inversionistas ante un gobierno que no es de fiar, cuya ansiedad de capitales para revertir la debacle financiera y el estancamiento de la economía choca, además, con calificaciones negativas a nivel internacional. 

Exasperada, carente de control político real, sin espacio ni recursos para delinear un camino que revierta la negra herencia lopezobradorista, Sheinbaum tampoco ha logrado estructurar una estrategia política de cobertura ante la presión judicial de Estados Unidos, que no ceja en exigir que se actúe contra los políticos ligados a la delincuencia -narcóticos y huachicol-, la gran mayoría de ellos miembros precisamente del grupo en el poder.

Los sondeos de opinión de diversas fuentes coinciden en que los argumentos -soberanía el principal- esgrimidos para ganar tiempo ante las solicitudes de detención para extradición han generado, a nivel general, la imagen de encubrimiento oficial. Tres cuartas partes de la ciudadanía acepta que las acusaciones tienen base y los señalados deben ser juzgados.

Esa aceptación tomó más fuerza con la entrega voluntaria del general de división Gerardo Mérida Sánchez, y el exsecretario de finanzas de Sinaloa, Enrique Díaz Vega, quienes confiaron más en una negociación de culpas con el Departamento de Justicia que en la protección otorgada por el gobierno. Incluso por su vida.

Del mismo modo, el más reciente intento de buscar un acuerdo político -a través de la Casa Blanca-, para que los acusados sean juzgados en México, con base en expedientes que elabore la carnal fiscal general Ernestina Godoy, tuvo como mal antecedente el caso del general Cienfuegos, acusado por la DEA sin mayor peso y regresado a México para ser investigado y en su caso sancionado. En cambio, recibió exculpación fast track.

La intentona, como el “ganar tiempo”, solo han logrado endurecer a los fiscales, que anuncian acusaciones contra otros prominentes morenistas y han filtrado nombres como el senador Adán Augusto López, el secretario de educación Mario Delgado, el gobernador de Tamaulipas Américo Villarreal y el filo morenista gobernador potosino Ricardo Gallardo.

Crisis sobre crisis, las sonrisas del triunfalismo inicial se han transformado en muecas y con el chirrión volteado, hoy Sheinbaum intenta tímidamente -y en puntillas- hacer lo que no hizo cuando recibió un poder multiatado.






OPINION

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