Arrastrado por sus propias demasías y delitos, el grupo en el poder ha perdido el aura de invencible y de la imposición diaria de su “verdad” ha pasado a cotidianos intentos de defensa ante una realidad que le cobra cuentas y mantiene arrinconada a la Presidenta.
Inmersos en la crisis por protección descarada a Rubén Rocha, otra de mayor calado y con temible proyección al futuro no concita similar atención ciudadana: la calificación negativa emitida por S&P para la confianza financiera en el país refleja la trágica situación a la que nos han llevado.
Provoca natural rechazo la agresividad de Trump hacia México, pero se debe reconocer que para vergüenza tiene soporte en la colusión de políticos y policías con la delincuencia organizada, que no es nueva, pero ha alcanzado una dimensión terrorífica. Tratar de encubrir acusados con la soberanía, es demeritar un principio fundamental del Estado.
Demoledora, la solicitud de captura y extradición del gobernador Rocha y un grupo de políticos sinaloenses es solo punta de iceberg en una compleja defensa geopolítica del gobierno estadounidense que -lo sepa o no- involucra a Andrés López y todo su movimiento.
Una tras otra, crisis y problemas van en seguidilla en el día a día del gobierno federal. La más reciente apaga la atención sobre la anterior, encubriendo falta de soluciones de fondo y de prevenciones hacia el futuro, porque las autoridades parecen avanzar a salto de mata.