Hace 38 años, en 1988, nuestros padres nos entregaron a una sociedad vibrante, exigente e interesada: dispuesta a dar parte de su vida por una mejor nación. Hoy, nuestra generación, le entregamos a nuestros hijos una nación resignada y polarizada. Una sociedad con desconfianza, con ciudadanos que solo ven por el interés propio y son ciegos hacia los problemas y oportunidades de la comunidad.
Económicamente, la realidad nos ha demostrado que el cambio fue mucho de forma, poco de fondo y nulo en esencia. Si bien sustituimos una mafia del poder por otra, la relación oligárquica entre gobierno y empresas poco cambio. Las estructuras económicas son las mismas, con diferentes corruptos, lo que demuestra que la oportunidad económica de México no radica en otra modificación a la ley, sino en un cambio de cultura, estructural de la sociedad.
Asegurar que Ernestina Godoy será Fiscal, y con ello se regresa la institución a la época de la Procuraduría como órgano del Ejecutivo, profundizando la farsa de su independencia y que servirá a algo más que a la presidencia es más que una especulación, una realidad no realizada.
La precaria situación económica de la Nación hace no factible, posible, viable o realizable el implementar una disminución de jornada laboral sin dañar, aún más, a la propia población a la que intenta beneficiar
Ya pendiente de un hilo, la narrativa de la Presidenta se cae. Cada vez más víctimas de la violencia se ven desesperadas y no encuentran, en el gobierno, empatía. A ellos se les suman las víctimas de la desatención y la ejecución equívoca de la política.