Ese día, en la Francisco Villa, se demostró que la reconciliación nacional no es un discurso: es una práctica que nace en los barrios, en las colonias, en los espacios donde la gente se organiza para vivir con dignidad.
...No nació para ser héroe. Nació para ser justo. Y eso, en este país, es más raro y más peligroso.
La transformación que terminó pareciéndose demasiado al pasado La gran ironía es esta: prometieron revolución, entregaron continuidad.
¿Cómo puede México presentarse como garante de paz en el extranjero cuando incumple sus propios acuerdos internos? La respuesta es clara: no hay autoridad moral sin congruencia, y no hay congruencia cuando se es candil de la calle y oscuridad en la casa.
Del Plan de Guadalupe contra Huerta en 1913, al desafío actual contra Morena: la defensa de la democracia sigue siendo tarea de esta tierra