Opinión
Sábado 22 de Enero del 2022 21:18 hrs

Pantalla

El dolor y la gloria de Almodóvar


Almodóvar da una muestra de la calidad de su cine en una cinta esperanzadora sobre la vida de un artista en crisis

Dolor y gloria es una película de Pedro Almodóvar estrenada en 2019 con gran éxito alrededor del mundo, y cómo en ella se cuenta la historia de un director de cine español de edad madura muy parecido a Almodóvar, pues inmediatamente se dijo que era una cinta autobiográfica.

Aunque hay algo de cierto en ello, se trata de una película de ficción que reúne muchos personajes que giran en torno a un director de cine en plena crisis existencial lidiando con su pasado y agobiado en el presente por fuertes dolores de cabeza y de espalda, entre otras dolencias.

El personaje del director está interpretado magistralmente por Antonio Banderas, sin duda uno de los mejores roles en su carrera. Y el director que interpreta Banderas está solo, muy solo y en crisis por problemas sentimentales desde la muerte de su madre cuatro años atrás, así como por remover recuerdos de amores pasados y el sufrimiento casi incapacitante de una cirugía de columna que lo ha dejado con muchos dolores, tanto que le ha impedido rodar una nueva película, a pesar de ser un artista sumamente creativo.

Almodóvar va manejando a su alter ego combinado con la ficción y la ilusión que nos da el cine con un personaje no muy contento con la forma en que ha llegado a una edad madura en soledad. Es a partir de allí que empieza un reencuentro consigo mismo trayendo al presente algunos de sus fantasmas de la infancia, esa infancia que va recordando y nos la va mostrando en emotivos flashbacks con fragmentos de su vida con su madre viviendo en situaciones precarias, solo con su madre y un padre muy ausente.

Mallo va también reencontrándose con algunos de sus fantasmas del pasado como el actor Alberto Crespo interpretado por Asier Etxeandia con quien tiene una relación rota que intenta y logra recomponer al encontrarse con él de nuevo, y a la vez introduciéndose al mundo de la heroína que le da paz temporal a sus angustias y a sus dolores, y son esos viajes en el letargo de la drogas los que le permiten viajar en sueños a su pasado. Almodóvar tiene muy bien logrado el uso de esos regresos a su infancia sin caer en los molestos flashbacks tan utilizados -demasiado creo- en muchas de las series y miniseries de reciente factura.

Poco a poco Salvador Mallo, la persona y el director creativo, va recomponiendo su vida reconciliándose con su pasado hasta recuperar su creatividad e iniciar al final de Dolor y gloria el rodaje de una nueva película escrita por él sobre él mismo. Es pues una cinta esperanzadora sobre la vida de un artista en crisis.

Dicho lo anterior, el portal español Fotogramas preguntó a Almodóvar: Miéntame y diga que Salvador Mallo no es Pedro Almodóvar. A lo que el director respondió: “En Dolor y gloria no hay que buscar quien es quien. No es una película en clave. Es una suma de experiencias y el personaje de Antonio Banderas, al igual que los de Asier Etxeandia y Leonardo Sbraglia, reproducen situaciones que han tenido que ver conmigo, pero no llevan detrás nombres y apellidos. Son un poco personajes Frankenstein, seres creados a partir de otros y el resultado de haber cogido de aquí y allá; cosas que me han ocurrido, que he oído o que estaba presente cuando pasaron”.

Y luego le cuestionan: ¿habría sido posible este guión de no haber pasado una larga temporada de declive físico? Usted pone en boca de su personaje un catálogo de dolencias: migrañas, faringitis, tendinitis, aculenos, ansiedad y dolores de espalda… y Almodóvar responde: “No. No habría sido posible sin conocer el dolor que me obligó a estar en casa y me aisló. Es una pesadilla que se muerde la cola, porque cuando no te sientes bien, crees que no eres una buena compañía y dices no a todo lo que te proponen. Y en una gran ciudad, cuando no ves a la gente durante dos años y dejas de responder a sus llamadas, te quedas solo. La película nace de ese aislamiento y del sufrimiento físico, sobre todo las jaquecas que no me han abandonado y el dolor de espalda. Porque una vez que te abren ya no vuelves a ser el mismo. Mi espalda está llena de hierros, tornillos y cemento quirúrgico que no es el de los albañiles pero casi… y a la vez, yo no quería que la película fuera un quejido. Por eso recurrí a los dibujos de Juan Gatti, una forma lúdica de dar mucha información al espectador y ponerle en situación en poco tiempo”.

Sin duda, con Dolor y gloria Almodóvar da una muestra de la calidad de su cine. Me sorprende cómo con cada película nueva que realiza se supera a sí mismo y además domina y perfecciona el arte de la dirección cinematográfica con una narrativa usando el lenguaje cinematográfico con una maestría indudable. Siempre ha sido un buen director de actores y Dolor y gloria no es la excepción, pues el reparto que encabeza Antonio Banderas es de primera línea. El guión está muy bien escrito y con diálogos en español de España que le dan a la cinta un ritmo excelente sin caer en el melodrama que tanto gusta al director que toma tequila mientras escucha a Chavela Vargas.

Considero que Dolor y gloria es una película madura dirigida por un director maduro sobre la vida de un realizador maduro. Así fue reconocida a nivel mundial durante 2019 y 2020 al ganar infinidad de premios. Estuvo nominada al Oscar, arrasó con los premios Goya del cine español, ganó en Ariel de Plata en México y obtuvo los principales premios Platino de 2020.

Dolor y gloria está disponible en la plataforma de HBO Max.