Opinión
Sábado 04 de Diciembre del 2021 07:57 hrs

Excelencia Operacional


El trabajar con estándares mundiales es resultado de la cultura que se vive en el centro de trabajo, no requiere capital ni está reservado a grandes empresas transnacionales

Este miércoles se celebró la ceremonia de entrega del Premio Estatal de Excelencia Operacional, por parte del Gobierno del Estado de Coahuila y la Secretaría de Economía. Tengo el honor de dirigir a la empresa que obtuvo el primer lugar en la categoría. Comparto con ustedes parte de las palabras de agradecimiento que di.

“… Quiero saludar y felicitar, especialmente, a todos nuestros colaboradores, quienes nos acompañan en esta ceremonia y a los que están en la planta, continuando la labor. Con ellos y a su nombre recibo este premio y el honor de estar frente a ustedes.

En la empresa hemos crecido en un ambiente de reto constante.

Hace veinte años creímos en la necesidad de ser proveedores tecnológicos de una creciente industria manufacturera, que traía del extranjero la totalidad de equipos y tecnologías de producción y ensamble.

Esto nos ha llevado a caminar por una ruta llena de desafíos y retos. En lo general, los mexicanos no nos reconocemos como generadores de aplicaciones tecnológicas y no creemos que tengamos esa capacidad. Por lo que, el principal reto ha sido vencer a la idiosincrasia de pensar que las tecnologías y aplicaciones desarrolladas en el extranjero, son mejores que lo podemos hacer aquí.

Se cree que ser una empresa de clase mundial, con altos estándares de calidad y trabajo, es exclusivo de empresas grandes, con mucho capital y gran capacidad de gestión.

La realidad es que, el trabajar con estándares mundiales es resultado de la cultura que se vive en el centro de trabajo, no requiere capital ni está reservado a grandes empresas transnacionales. Ser una empresa de clase mundial es resultado de las personas que colaboran en esa empresa.

Hoy, más que nunca, ante los retos de la nueva era que se vive a nivel mundial, es importante que todas las empresas, pero sobre todo, las empresas micro y pequeñas trabajen con excelencia operacional. Tristemente, somos los pequeños empresarios los que, comúnmente, no valoramos la importancia de la labor que hacemos y el rol que jugamos en la economía y la sociedad de una localidad.

Así como en la naturaleza nos sorprende con animales tan grandes como la ballena azul, que puede llegar a medir 30 metros de largo y pesar 180 toneladas, también nos maravilla con el colibrí que puede ser tan pequeño, en su edad adulta, como 5 cm de largo y pesar apenas 1.8 gramos. No podríamos decir que uno es más valioso que otro. Todos forman parte del ecosistema y todos aportan valor a la diversidad de nuestro mundo. Todos juegan un papel primordial en la vida en la Tierra.

De la misma forma, las empresas pequeñas y micro, jugamos un papel tan importante como las grandes empresas tractoras. Por lo que, sin importar el tamaño o la actividad de la organización, la visión debe de ser, la de ser los más fuertes y valiosos participantes del mercado.

Nosotros entendimos, desde nuestra fundación, que si queríamos ser sustentables y trascender como la mejor empresa proveedora de automatización, para líneas de ensamble, en México y el mundo, teníamos que pensar como la mejor empresa del mundo; independientemente del tamaño, pensar en grande y ver, en los obstáculos, no limitaciones, sino retos y desafíos.

Nuestra cultura de excelencia operacional comenzó con nuestra fundación. En 2012 nos certificamos en ISO. Ahora, el Premio Estatal de Excelencia Operacional es un ejercicio que nos ha dado muchas satisfacciones.

No solo nos permitió evaluar nuestra organización con una herramienta diferente a la que estamos acostumbrados, lo que nos hizo evidentes las fortalezas y debilidades; las oportunidades que tenemos. Sino que nos permitió confirmar que la cultura de excelencia que vivimos, supera cualquier prueba, con cualquier vara con la que se nos mida.

Quiero agradecer infinitamente al equipo de colaboradores, yo soy solo al que le toca dar la cara, ellos son el corazón, la mente y la fuerza de nuestra gran organización…”