Opinión
Sábado 15 de Mayo del 2021 16:11 hrs

Historias Electorales IV. El líder va desnudo


Quienes dicen defender la democracia y la libertad, quienes abogan por la modernidad, la innovación y el conocimiento, no logran cambiar las formas que nos llevaron a la posición donde nos encontramos

La destrucción económica, social, política e institucional del régimen de la 4T ha sido tan profunda y evidente que cuesta trabajo creer que todavía haya mexicanos que lo justifiquen.

Sorprende la convivencia diaria con personas que parecen no ver lo evidente. La distancia que separa las simpatías por el gobierno federal y el partido oficial, no es producto de alguna maldad congénita o el venir de un lugar donde la historia es diferente. Personas buenas, bien intencionadas que perciben una realidad diferente y que creen que existe un plan maestro detrás de la catástrofe nacional, que no conciben que pueda ser peor que del que se viene.

Por eso llama la atención quienes dicen defender la democracia y la libertad, quienes abogan por la modernidad, la innovación y el conocimiento, y que no logran cambiar las formas que nos llevaron a la posición donde nos encontramos.

Esto viene a colación por un evento cupular que, detrás de la simulación, esconde la descomposición que ha alejado a la sociedad de los liderazgos tradicionales y abierto la puerta al populismo destructor de López Obrador.

Con planilla única registrada, en acuerdo cupular y aprobación de “la familia” la elección resultó en una amplia mayoría que causó diversión, casi envidia, al gobernante que los acompaño.

La presentación en elegante foro, no da señal de la profunda crisis que se intenta sortear y de los caídos que intentan olvidar.

Las mismas caras, los mismos nombres, en los reflectores, año tras año, vez tras vez. Uno que otro pasajero comprado, a quien se le da oportunidad mientras se porte bien.

Los invitados especiales; los que dan gala al evento, en presencial: Los representados, los que sostienen el tinglado con sus cuotas y trabajo, solo de forma virtual, como observadores, silenciosos, en el desprecio.

El líder moral nos habla de democracia, participación, inclusión, equidad; palabras que resuenan en el recinto pero que, al parecer, no se entienden y no fueron invitadas.

El evento, tan bonito, no da cuenta de la realidad que hoy vivimos en nuestro país, en nuestro estado y en nuestra ciudad.

La realidad nos dicta que, a partir del 2018, este México no es igual; sumergido en un acelerado proceso de cambio, es difícil definir cuál es la forma final que tomará la sociedad.

Lo que no se puede negar es que en el 2021 la participación de todos los ciudadanos se ha vuelto crucial ya sea para dar pie a la consolidación del gobierno propuesto por la 4T o, por el contrario, a una aceleración del cambio que aproveche la dinámica para caminar hacia delante, hacia el México que queremos.

En cualquiera de los casos las decisiones cupulares, con liderazgos enquistados han llegado a su final. En las condiciones actuales, más que la simulación, lo que se requiere es una verdadera muestra de apoyo social; el gobernante, el líder empresarial, el líder social, el líder religioso, cualquier liderazgo se puede vestir con los trajes más finos y lujosos dando testimonio del pasado y falsa grandeza, pero, si no da muestra fehaciente del apoyo social, el líder, en realidad, va desnudo.

Es evidente que no lo han sentido, les parece que esto no es real; las cúpulas no caen directo al suelo, siempre hay alguien abajo que les hace menos dura la caída; un chivo expiatorio, un buen jugador que se sacrifica por el equipo en espera del premio futuro, una persona para quien, aun llevándose todo el golpe, le representa una mejora de su situación previa. Aun así caen.

El resto de la sociedad está entrampada entre la espada y la pared, avanzar a la 4T es destrucción comprobada, con un final totalmente incierto que muy bien puede ser un retroceso fatal. Mientras tanto los liderazgos tradicionales, forjados en la cultura cupular, es de donde los ciudadanos salieron huyendo y a la que quieren desterrar, un retroceso por igual.

Nota al margen. No todas las cúpulas son iguales.