Opinión
Jueves 25 de Febrero del 2021 02:32 hrs

¡AL HUESO!

Justificaciones con Cortocircuito


Rutina ante cada fracaso, ante la crisis vivida la semana anterior por los cortes en el suministro de energía eléctrica y gas de nuevo afloraron las mentiras, pero en realidad fue resultado patente de la terquedad presidencial

“La política energética de este gobierno no tiene rumbo y jamás aseguraría la soberanía energética de nuestro país”. Gobernador Miguel Angel Riquelme

En la suma de falsedades con que se pretendió justificar la debacle generada por la falta de previsión del actual Gobierno Federal, definitivamente el propio Presidente se llevó el premio mayor con una expresión en su homilía matinal del pasado jueves:

“No quise desde el principio hacer un llamado que ahora voy a hacer a todos los mexicanos, no quise hacerlo desde los primeros días porque iba a generarse una alarma mayor, que nos iba a ocasionar una situación más complicada; no quise decir que cuidáramos el consumo de energía”.

Lo secundó el mismo día Manuel Bartlett, que de responsable de la imprevisión se asumió como héroe, escudándose en el merecido reconocimiento para los trabajadores de la CFE, que enfrentaron según pudieron el desastre al que él, principal responsable, calificó como “una hazaña”.

Como siempre, la elusión de la responsabilidad propia se descargó sobre los gobiernos del pasado y sobre los medios de comunicación que, dijo el Presidente, magnificaron la situación con sus críticas.

Pero las mañoserías caen por su peso y más allá de las justificaciones empujadas en las redes con todo su aparato de bots y granjas, nuevamente la verdad comenzó a aflorar y a desnudar las falsedades.

Ciertamente, el problema principal fue el corte de suministro de gas natural por el efecto del frío en Texas, principal proveedor de México, dependencia extremadamente peligrosa que había sido advertida al actual Gobierno Federal en forma anticipada, entre otros, por Rogelio Montemayor y el clúster energético de Coahuila.

No hubo atención al tema, se profundizó en la misma ruta y no solamente se impidió captar el energético en los yacimientos que en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas son extensión de los que han hecho crecer la riqueza de Texas, sino que por un absurdo ahorro se dejaron de comprar las coberturas que venían adquiriendo los gobiernos anteriores, para asegurar un precio máximo límite del gas importado.

Tampoco hubo inversión en capacidad de almacenamiento y al momento de la crisis, la CFE contaba con reservas de gas que le alcanzaron para menos de 24 horas.

Fue resultado patente de la terquedad presidencial, cuyo énfasis está centrado en dos necedades: captación de petróleo para generar gasolinas -cuando el mundo se esfuerza por dejar de usarlas- y consumir el combustóleo sucio que genera PEMEX en la refinación de sus crudos pesados.

Mientras, grandes yacimientos de gas permanecen intocados y el asociado al petróleo en gran medida se quema, con efecto contaminante.

Rutina ante cada fracaso, de nuevo afloraron las mentiras.

Entre otras, que se activarían de inmediato todas las carboeléctricas, cuando Petacalco, Guerrero, no tenía carbón, ya que dejaron de comprarlo en Australia por caro y la reconvirtieron a combustóleo, como tampoco las de Nava, porque en una maniobra política para cerrar más el cerco en torno a AHMSA, Bartlett llevó al cierre de MICARE y la reserva remanente les alcanzó solo para sostener operando una de ocho unidades.

Para cierre de risas y llanto, el “oportuno” ofrecimiento de Maduro de abastecer el gas cuando cada día más crece la odiosa comparación con el caos en Venezuela, y el sensiblero llamado del Presidente al pueblo para “apagar uno o dos focos” en las horas pico, como si realmente tal acción sentimental representara una solución.

En un contexto en que el terror judicial sembrado desde Presidencia ha llevado al forzado silencio ante las decisiones absurdas y los industriales con sus plantas paradas se mordieron la lengua, adquirió alto valor el posicionamiento del Gobernador de Coahuila, que sintetizó la situación en una frase de alto peso, al señalar que la política energética planteada por el Gobierno Federal “es suicida”.