¡AL HUESO!
Caja de Pandora
La tribuna matinal, que era bocina oficial y cadalso de ejecuciones, bajo el compromiso de protección e impunidad a los familiares y cómplices de López Obrador, se ha transformado en sala de tortura para la Presidenta, en diario y frustrado intento por minimizar y justificar la corrupción que corroe al régimen.
“Un hombre de fe se aferra a la verdad, aunque en el mundo impere la falsedad”. Gandhi.
Súmmum de manipulación, tergiversación de verdades y de hechos, la presentación matinal fue una herramienta política fundamental de López Obrador para imponer sus intereses políticos en la opinión pública. A la vez, patíbulo para decapitar opositores y acallar opiniones, como para sembrar mentiras y encubrir violación flagrante a las leyes.
La base del éxito del mecanismo era el esmerado cinismo del entonces presidente, capaz de negar con descaro lo evidente, ignorarlo o tomar vías de escape, así como la tramoya de preguntadores pagados que le acomodaban temas a conveniencia.
El modelo se conservó en el actual sexenio y se ha transformado en una caja de Pandora. Los mismos conductores tras bambalinas, pero los intentos de la Presidenta Sheinbaum por asumir un nivel de cinismo similar al de su padrino político han fracasado y la herramienta, ante las verdades que la acosan, se volvió cañón que dispara en reversa.
Cuando desde la tribuna predica austeridad, no tardan en cruzarse en el camino los excesos de ejemplares como los hijos corruptos y abusivos López Beltrán, el felizmente ya derrumbado Noroña, el coludo Mario Delgado o el capo mafioso sindical Pedro Haces y su inseparable compadre Ricardo Monreal, hoy con los días contados como líder diputadil. Del salón de belleza en el Senado ni hablar, se califica solo.
Si sin deberlo intenta defender como austera a una suprema corte “del pueblo”, marcada por los perfiles negros de Lenia Batres y Yazmín Esquivel, “ministra Xerox”, se conoce la compra de vehículos de lujo y otros beneficios como gastos en chucherías escénica por autorización un presidente sin bagaje judicial, que va de tropezón en tropezón, aunque el personal le bolee denigrantemente sus zapatos.
La presión de Palenque le hizo resistir la necesidad de propiciar un cambio en la Fiscalía General, donde el desaseo y la falta de moral pública de Alejandro Gertz Manero afloraba todos los días. Su envío como poco digno embajador a Londres destapó otro escándalo, las francachelas con fondos públicos de la embajadora morenista Josefina González Blanco.
Resistió también la lluvia de evidencias sobre la voracidad desmedida -dicen los propios morenistas- de Adán Augusto López, el hermano hoy apestoso, cuyo nombre aparecía tras cada escándalo de corrupción. Cuando ya era un evidente cargo al debe, forzó su salida en lo que -cualquiera sea su grado- marca un menos para López Obrador, que defendió a capa y espada a su principal operador político y al menos logró prolongarle el fuero.
Cuando llama a tolerancia y concordia con sus rémoras del PT y Partido Verde, como dentro de su partido -del que dijo desligarse-, aparece en Campeche una Layda Sansores sin límite ni decoro, causando ruptura con el congreso estatal dominado por Morena.
Golpeó en la línea de flotación, por todo lo que representa en términos de corrupción y descaro, el descarrilamiento del Tren Interoceánico con 14 muertos y una centena de heridos. No solo desnudó el voluntarismo insensato de su padrino, sino que derrumbó a la vez la proclamada fiabilidad de las fuerzas armadas como constructores y operadores de obras civiles hechas al aventón, sin rigor ni planeación adecuada.
Peor aún, la “investigación a fondo” fue derrumbada por el desaseo de la nueva Fiscal, Ernestina Godoy, al eludir responsabilidades de fondo y culpar a tres empleados de ínfimo rango, cuyas culpas son negadas por la propia investigación pública. En nivel de chiste macabro, se acusa al maquinista de conducir a exceso de velocidad un convoy carente de velocímetro, como todo el sistema de mecanismos de control y comunicación. Suman oprobio al reservar todo información sobre equipos usados y materiales bajo sospecha.
Así, cada día, la porfiada realidad agota el efecto multiplicador de la palabra presidencial. Por el contrario, el ejercicio fallido deriva en una exposición pública que no rinde y suma negativos, lo que ha llevado a la instrucción de buscar con urgencia un cambio de modelo.
La principal derrota se da en redes sociales, donde el nutrido aparato financiado desde Presidencia ha perdido efectividad. La opinión crítica y negativa supera ya con creces todos los esfuerzos de manipulación, elusión y desinformación.
Además, el efecto Trump. El maléfico que reivindicó como velada amenaza la derrota de Santa Ana y pérdida de medio país, se divierte con el doble juego de halagar en la mañana a nuestra Presidenta como “mujer maravillosa” y luego darle un mazazo en la tarde para mantenerla acorralada y cada vez más aislada con el avance de la derecha en AL.
El peor golpe, cuando tuvo que sumarse al boicot energético a Cuba impulsado por Trump a petición de su secretario de Estado, el cubano-estadounidense Marco Rubio. “No fui yo, fue una decisión técnica de Petróleos Mexicanos, conforme a sus reglas”, quiso engañar con candidez suprema, cuando se reveló la cancelación de un embarque ya preparado.
Tras una llamada “cordial y positiva”, no tardó el vecino incomodo en confirmar lo que todos sabían o sospechaban: hubo exigencia expresa de Washington -no necesariamente directa de Trump a Sheinbaum- para que México cesara los envíos de “crudo humanitario”. Bajo amenaza de más aranceles, se tradujo en orden acatada. Luego la Presidenta reconoció que están buscando un acuerdo diplomático para retomarlos sin castigo.
Siempre la maldita vecindad, que con un misil verbal demolió el nutrido argumento de una soberanía defendida con patas de lana.