¡AL HUESO!
AHMSA en su laberinto
La primera opción de rescatar Altos Hornos, China Steel, fue trabada por López Obrador; la segunda, Fintech, por Julio Villareal, de Villacero, que alargó la tortura para el personal, acreedores y el propio Gobierno Federal, urgido de resolver la negra herencia, pero en cuyas manos está forzar, incluso a contrapelo de la ley, la salida de la crisis.
“Ya hay inversionistas para iniciar el rescate de AHMSA”. Andrés López, julio 2023.
En el mundo empresarial es sabido que compartir un buen negocio supera las peores distancias y hasta puede pavimentar acuerdos entre agrios rivales. No parece ser el caso de Altos Hornos de México, que se tambalea en el filo de la tumba industrial.
El jueves pasado fue un día amargo para los exobreros, exempleados, los pocos aún trabajadores, los proveedores-acreedores y, en general, para las comunidades relacionadas con lo que fue la mayor cadena industrial de Coahuila.
Cuando la inmensa mayoría suspiraba por una noticia alentadora, así fuera menos de sus ilusiones, el juzgado a cargo del concurso mercantil derramó temprano la cubeta de agua gélida que derrumbó las esperanzas, irresponsablemente sembradas por las autoridades de todos los niveles y abonadas recientemente por la propia Presidenta Sheinbaum.
No hubo acuerdo entre los principales factores y la situación, lo planteó con crudeza la juez Ruth Huerta, quedó en peores condiciones de las ya malas que visualizaban quienes analizaban con frialdad la compleja crisis detonada por López Obrador.
Sin calificarlo de ingenuo, es necesario reconocer como con buena fe, visión económica y sentido social, el síndico Víctor Manuel Aguilera y su equipo se esforzaron por lograr una venta “en paquete” y así restituir en el máximo posible la operación de todo el consorcio.
Lo intentaron en un entorno industrial y comercial que se fue complicando con el paso de los meses. Se conjugaron como principales negativos la virtual recesión en la economía mexicana -con natural caída en la demanda de acero- y el vicio arancelario de Trump, que prácticamente cerró fronteras a las siderúrgicas y puso en aprietos a firmas locales como Ternium y DeAcero, obligadas a ajustar sus niveles de producción.
Factor adicional, el juego político del gobierno federal para eludir su responsabilidad en la generación del problema, secundado por la ingenuidad de las autoridades locales: originó división entre los extrabajadores -principales afectados- y a través de la estafa social, con falsas expectativas generó quimeras derrumbadas una y otra vez por la dura realidad.
En ese contexto adverso, luego de que el propio gobierno le cerró la puerta en su cara a China Steel, Aguilera y su equipo lograron interesar a Fintech, el grupo financiero encabezado por el medio regiomontano David Martínez, con larga historia en compras o inyecciones de capital para resucitar empresas financieramente emproblemadas.
Estudiaron siderúrgicas y minas, coincidieron en la opinión media técnica de que por su nivel de deterioro la mitad de los activos deben ser desechados y reemplazados por unidades con tecnología actual; que las minas de carbón metalúrgico no tienen futuro a menos de contar con capacidad de coquizado, dado que las plantas de Monclova están inservibles; y en el caso del carbón térmico, por las bajas reservas y el deterioro de las plantas consumidoras de la CFE, no tiene sentido invertir en lo que era MICARE.
Con la idea de incorporar un operador técnico -Fintech es solo especialista financiero- diseñaron un plan básico: arrancar con aceración eléctrica y las líneas de laminado, incluso con compra de planchón externo, para avanzar en el reacondicionamiento de lo servible y la paulatina incorporación de nuevas capacidades en aceros avanzados.
Con recursos disponibles y acostumbrados a jugar riesgos, dialogaron con los funcionarios de Hacienda encargados de “solucionar” el tema AHMSA, comprometieron recontratar personal e invertir en su medido proyecto para resucitar una parte y construir otra. Solicitaron apoyo político y algunos respaldos, que les aseguraron avalaría Presidencia.
Confiaron en que una racional renegociación de pasivos y un esperado buen tránsito del negocio permitiría un consenso para ir resolviendo sobre la marcha los adeudos con los acreedores, entre ellos los privilegiados por tener equipos necesarios como garantía y de quienes se requiere el consentimiento para la venta.
Y allí estuvo el problema que llevó a declarar desierta la primera almoneda de la subasta, por la negativa principalmente de Grupo Villacero de Julio Villarreal, con el cual Fintech no tuvo química. Cabe recordar que desde la trama conjunta con Julio Scherer -los “Julio regalado”, les llaman por las extorsiones que se ejecutaron desde la Conserjería Jurídica de López Obrador- han buscado apropiarse de AHMSA y sus minas, como lo intentaron también con Caja Libertad.
Hoy, el panorama está más gris que la semana pasada y, en el ambiente de desaliento, los veinte días hábiles ordenados al síndico Aguilar para presentar una nueva solución son campo minado para él, para los extrabajadores y para los acreedores.
Abrir segunda subasta, con piso menor a la primera -lo que afectará la capacidad de pago- requiere asegurar aval de los garantizados, cuya resistencia es bastante absurda, porque seguramente en una hipotética y tardía venta individual de los bienes -algunos ya inútiles- recibirían menos y tardarían más de lo que pueden negociar eventualmente con Fintech.
Miembros del equipo de David Martínez han comentado en el mundo financiero que no ven dificultad en acordar con Cargill, principal acreedor, y confían en que el gobierno cumplirá en otorgar el sí de PEMEX, la CFE, SAT, IMSS, etc.
Para ellos, el único obstáculo es Julio Villarreal y su obstinación en tomar el control de la siderúrgica de la que Villacero ha vivido como rémora desde su padre, lo que sería antesala de otro desastre, si se tiene en cuenta su fracaso con Sicartsa, donde mala administración y mala operación generaron multiplicidad de conflictos y le obligaron a malvender a Lakshmi Mittal.
De no prosperar un acuerdo, y dado que a Presidencia le urge deshacerse de la negra herencia, es posible que –“no me vengan con que la ley es la ley”- se imponga una adjudicación directa, con el buen mal de entregarla a Fintech o el peor e improbable mal de que sea a Villacero, porque “los julios” -sobre todo después de la traición de Scherer- generan agruras en el grupo en el poder.