Opinión
Miercoles 15 de Abril del 2026 03:32 hrs

¡AL HUESO!

La pasión de Claudia


Transcurrido los primeros 18 meses de mandato, período en que normalmente se marca, para bien o para mal, el derrotero de un gobierno, no es posible visualizar decisiones de Claudia Sheinbaum que avizoren mejor futuro para México. Por el contrario, ha gastado el inicio en defender al pasado sexenio, encubrir a sus actores y continuar el retroceso democrático, mientras suman las crisis que la acosan.

“Si es lo que Dios quiso que encontrara, me lo llevo con amor y dolor”. Madre buscadora Ceci Flores sobre el hallazgo parcial de restos de su hijo.

Avanza un sexenio con valor histórico, por tener a la primera mujer como Presidenta de la República, pero con el acontecer circunscrito solo a ese hecho. Observada la primera etapa del mandato, no hay realmente una decisión positiva relevante para el país y su futuro. 

En los primeros 18 meses de control del poder, Andrés López Obrador revolucionó México para mal. En lo principal, lo involucionó políticamente hacia una pérdida de calidad democrática. Lo revolucionó en sentido contrario a cualquier lógica.

Han pasado los primeros 18 meses de gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum y se registran siempre bajo la tónica sembrada en ese período inicial del sexenio anterior. Sobran muestras de como los resabios heredados por su mentor político, en símil de un cuadrilátero de boxeo, la han mantenido atrapada en la esquina, desviando golpes, en constante sorteo de la realidad, inventando justificaciones, encubriendo y, sobre todo, cargando y dando seguimiento a los costosos errores del mesianismo.

Entre otros, tres hechos sucedidos la semana pasada lo condensaron.

Uno. En Vacaciones de semana santa, plena recta a la justa futbolera mundial en que México es invitado menor, pesó para los viajeros por vía aérea el desatino de cancelar el nuevo aeropuerto en construcción, insensatez mayúscula de López que ha colocado a nuestro país en los últimos niveles en facilidades aeroportuarias en América. 

Pudimos ofrecer a visitantes el más amplio y tecnológicamente avanzado aeropuerto continental, relevante competidor en conectividad frente a Dallas, Houston, Atlanta e incluso Bogotá. Hoy avergüenza llegar a la Ciudad de México o salir de ella a través de terminales en parchado, infuncionales, llenas de dificultades, indignas frente a lo que son en nuestro subcontinente las de Panamá, Lima, Sao Paulo, Montevideo o Santiago.

En el mismo ámbito, el “rescate” de Mexicana y la ampliación de la base de Santa Lucía -hoy aeropuerto Felipe Ángeles-, que no vuelan como empresas por lo voluntarioso de su concepción y que, revelan auditorías, cuestan diario millones de pesos por objetivos que no alcanzan. Ni la aerolínea genera mayor competencia en precios ni la pequeña terminal ha descongestionado el obsoleto aeropuerto. Eso sí, operan vuelos a Palenque.

Dos. El desliz de una alta funcionaria de Hacienda de adornar con sus piernas una ventana de Palacio Nacional, hecho que no debió pasar de un simple regaño, se volvió crisis de Estado y terminó por desnudar la cotidiana manipulación informativa del gobierno. 

A Sheinbaum le heredaron, impuesto, el aparato, la política y los gestores de una comunicación centrada en mentir, ocultar la verdad o desviar la atención, con dos actores centrales, el multi denunciado por corrupción Jesús Ramírez, jefe de asesores de la Presidenta, y Genero Villamil, sostenido como encargado de todos los medios públicos.

Precisamente fue Villamil el que encendió la hoguera al asegurar en los medios del Estado que la “ventaneada” era un invento de inteligencia artificial. Ante las evidencias en contrario, fue la propia mandataria quien se vio forzada a aclarar que era un suceso real y a empleada del gobierno sería reconvenida.

El resultado se ajustó a la práctica del régimen: ante el escándalo, la funcionaria decidió renunciar a su cargo, mientras Villamil, que mintió flagrantemente a través de canales sostenidos con dinero público, recibió una ratificación de facto como encargado de ellos.

Tres. Junto al imparable río de sangre de las ejecuciones diarias, la sostenida crisis de los desaparecidos -el propio gobierno reconoce 130 mil y las organizaciones civiles de búsqueda suman más de 160 mil- representan la más grave crisis moral y gubernamental que enfrenta el país. 

Ante solicitudes de esas organizaciones, en buena medida por la renuencia gubernamental en la obligación de localizar, la Organización de Naciones Unidas, a través del Comité Contra la desaparición Forzada, determinó que por su gravedad la situación es equiparable a un caso de “crímenes de lesa humanidad”.

No indicó responsabilidades y por el contrario ofreció cooperación a las autoridades mexicanas para organizar y asesorar las operaciones de búsqueda, hoy a cargo casi totalmente de las familias con sus propios recursos.

La organización tuvo como base los informes sobre la crisis de desapariciones a partir del mandato de Calderón y hasta 2017, con Peña Nieto. No consideró lo sucedido con el de Andrés López -más de 50 mil no localizados en el período-, pero el actual gobierno se puso el saco y desde las secretarías de Gobernación y Relaciones la reacción fue airada, acusando -como siempre- la existencia de un complot político.  

Tres realidades que desnudan un continuado estilo de gobierno centrado en eludir la realidad.






OPINION

Fuenteovejuna

Que mundo! Elon Musk, el más rico del orbe, un ser despreciable. Donald Trump, el inexplicable con más poder, una suma de barbaridades, abusos e inmoralidades…

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