¡AL HUESO!
Clavo saca clavo
Una tras otra, crisis y problemas van en seguidilla en el día a día del gobierno federal. La más reciente apaga la atención sobre la anterior, encubriendo falta de soluciones de fondo y de prevenciones hacia el futuro, porque las autoridades parecen avanzar a salto de mata.
“La historia se repite, ese es uno de los errores de la historia”. Charles Darwin.
El caos en que a diario vive el gobierno federal -y con él nuestro atribulado país- registra en estos días una característica política singular: ante cada escándalo, tragedia, falla o incapacidad, sigue otro caso igual o peor que resta impacto a los anteriores.
No son soluciones, medidas estratégicas, acciones correctivas, consensos, diálogo constructivo, sino el impacto de un nuevo episodio negativo que encubre otro de los continuos desaciertos en la conducción gubernamental.
Estaba la atención nacional centrada en el affaire del derrame petrolero, que había dejado al trasluz tanto la precariedad en la operación de Petróleos Mexicanos como las peores conductas de los políticos y funcionarios en el poder, cuando el lunes amanecimos con el accidente en Chihuahua en que fallecieron dos agentes estatales y dos de la CIA.
Que si, que no, no estoy informada y la Presidenta -otra vez- sin conocimiento de una de las mayores operaciones contra la producción de ese fentanilo que dizque no se fabricaba en México, según López. Esta vez, en la Sierra Tarahumara, a cargo de la Fiscalía de Chihuahua y la SEDENA, con información y apoyo en terreno de la CIA, agentes y drones.
Vino un embrollo de dimes y diretes, por la supuesta ilegalidad de la presencia de cuatro elementos de la agencia estadunidense en el operativo y el fiscal chihuahuense diciendo y desdiciendo, el gobierno local aduciendo que existe convenio de cooperación conocido por el Gobierno Federal, el secretario federal de Seguridad sumado al argumento de que no estaban informados pero con el agregado de que los agentes externos no operaron y Sheinbaum aprovechando el episodio para arremeter contra un gobierno estatal opositor.
El fentanilo y el aroma a encubrimiento dejaron de ser lo central y floreció la distracción.
De nueva cuenta los principales diarios estadounidenses difundieron la verdad aquí negada, sobre la continua investigación y actuación de cuerpos de ese país en el nuestro, tanto la CIA como la DEA, los órganos de inteligencia del Pentágono y hasta los Marshall. En la mayoría de los casos no informan por una razón de peso: desconfianza.
Si fue el trabajo de investigación y vigilancia de la CIA el que llevó a los ministeriales y soldados mexicanos hasta los laboratorios, la lectura es dual. O no hay suficiente capacidad nacional para hacer lo mismo o, peor, teniéndola, no hay voluntad para actuar.
A partir de lo difundido por el embajador Johnson, una Presidenta destanteada invocó la soberanía para apresuradamente cuestionarlo, sin una sola palabra de reconocimiento y condolencia por los fallecidos durante una acción relevante, que hasta el accidente había sido limpia. En la tribuna matinal, las cuatro víctimas terminaron como cuasi delincuentes.
Lo peor, comprobar otra vez la desinformación y descoordinación en el ámbito más sensible. De no ser por el derrape y las muertes, el exitoso operativo habría pasado desapercibido, porque ni la SEDENA, cuyos elementos apoyaron a los agentes estatales, había informado al Consejo de Seguridad sobre el accidente y los pormenores. Por ende, tampoco a la mandataria, que se enteró por el texto de Johnson.
Estábamos en eso cuando explotó otro obús desnudador, con el tirador solitario que asesinó a una turista canadiense, hirió a más de una decena. De paso, perforó la futbolística copa del mundo, al evidenciar la frágil seguridad en la subsede de inicio del torneo y poner a temblar a hoteleros, restauranteros y operadores turísticos, que vieron abollado el negocio ante la advertencia de Estados Unidos y otros países sobre los riegos.
Dos son los sitios obligados para cualquier visitante de la Región Centro de México: el Museo de Antropología y la zona arqueológica de Teotihuacán con sus pirámides. Allí justamente, en las narices de los guardias nacionales que hacen presencia diaria, ocurrió.
Cada día el Consejo de Seguridad, el secretario del ramo y la propia mandataria pregonan los avances en el combate a las organizaciones delictivas, muchos producto del acomodo de cifras, pero ahora nos enteramos como en Teotihuacan -seguramente igual en otros sitios manejados por el INAH- no existe mucha prevención de seguridad, como revisión de enseres ni detectores de metales en las puertas.
Efectivamente, el antiguo truco carpintero de “un clavo saca otro clavo” funciona para el gobierno. El fortuito devenir trágico cubre una crisis con otra crisis. El problema es que uno tras otro los incidentes negativos se acumulan en la memoria social y dejan en claro la precariedad reinante en materia de control, visión y prevención.
En una semana llena de descalabros hubo más, aunque sin tanta incidencia.
Ante el más que evidente desorden en el partido oficial, incluidas contrariedades con sus propios aliados, la Presidenta olvidó haber dejado la militancia en MORENA a fin de gobernar para todos los mexicanos. Sin tapujos, reestructura la cúpula de la organización, entregando la conducción a féminas cercanas y deseadamente más eficientes.
A fin de suavizar el golpe que se resentiría en Palenque, evitó defenestrar al inútil Andy, al que solo desterró para que juegue a operador electoral en nuestras tierras. A la vez, se llevó a la guillotinada lideresa Luisa Alcalde a la Consejería Jurídica, con lo cual Palacio Nacional ahora sirve también como arrumbadero de chatarra política, porque allí deambulan también Ramírez Cuevas y Pablo Gómez, entre otros.
Para cierre, la detención en Argentina del almirante huachicolero. ¿Imaginan si habla?