¡AL HUESO!
Si yo, todos…
Es tal la cantidad de trapacerías que Julio Scherer Ibarra cometió como consejero jurídico de López Obrador, que el libro elaborado para “lavar su nombre” se convirtió en traición a sus cómplices y, en los hechos, es una denuncia de los delitos cometidos por la mafia agazapada en el poder, a la vez que revela sus envidias y rencores internos.
“Una ciudadanía que elige a impostores, corruptos, ladrones y traidores no es víctima, sino cómplice”. George Orwell.
Una ley no escrita en la mafia determina que, si un capo cae por traición interna, queda liberado para arrastrar a todos los que le traicionaron, y esa es la síntesis después de soportar la repulsión al leer el mamotreto justificatorio escrito por Jorge Fernández Menéndez para su amigo Julio Scherer Ibarra.
En un intento por “lavar su imagen” tras las evidencias sobre sus trapacerías -algunas sintetizadas particularmente en el libro “Traición en Palacio”- que llevaron a su expulsión del paraíso de López Obrador, el exconsejero jurídico abrió la cloaca y encendió el ventilador para sacar a luz lo que se percibía tras la nebulosidad del poder y que la realidad ha venido probando: existencia de una enorme corrupción con el mesías tropical.
Precisamente, ni su “hermano político” sale bien librado de las descalificaciones, aunque en este caso Scherer el malo -porque el bueno era el papá-, hace una descripción bastante exacta de la figura del tabasqueño: mesiánico, astuto, de mente mediocre, tozudo, con baja preparación académica, inútil ante cifras, lleno de rencores, voluble e influenciable.
Y así las referencias a Adán Augusto, Bartlett, Ramírez Cuevas y otros próceres en el poder.
El intento de revertir acusaciones en buena parte sigue la línea de casos que el morenista Gómez Bueras denunció en el libro subtitulado “el negocio de la justicia en la 4T” y se ajusta con los informes -con abundantes pruebas, no públicos aún- sobre la corrupción del exconsejero jurídico que, cada uno por su parte, hicieron llegar al entonces presidente el fiscal Gertz Manero y la ex Ministra de la Suprema Corte, Olga Sánchez Cordero.
Fueron esos abultados y precisos expedientes, más la grilla interna encabezada por el vocero Ramírez Cuevas, los que en definitiva determinaron la decisión de sacarlo del equipo, con el regalo simulado de un homenaje, para amortiguar lo que ahora se concreta, la difusión de las verdades negras en que fue cómplice o atestiguó.
Scherer Ibarra, que a inicios del siglo y gracias a la influencia de su padre libró la cárcel por fraude fiscal y malversación de subsidios en el consorcio azucarero Caze, de acuerdo con compañeros de carrera fue un estudiante mediocre, lo que refrendan litigantes al señalar que tampoco ha destacado en la práctica del derecho, dado que siempre ha actuado como gestor político en el ámbito judicial.
Ahora, con mentiras, tergiversación de hechos, reparto de culpas, busca deslindarse y/o ocultar los delitos de extorsión, manipulación jurídica, venta de impunidad y negocios ilegales que ejecutó directamente o a través de sus socios en los casos de Cruz Azul, Caja Libertad, AHMSA, Interjet, Aleática y Oro Negro, entre otros.
A todos inventó delitos y obligó al fiscal Gertz -éste lo ha dicho- a cursar denuncias atendidas de inmediato por otro cómplice, Arturo Zaldívar, desde la presidencia de la Corte. Luego presionaba la contratación como defensores de caros despachos de sus amigos-socios, a los que “ayudaría” desde la Conserjería Jurídica de Presidencia.
En especial, un tema abordado en el texto de Fernández Menéndez cimbra el corazón de la administración de Claudia Sheinbaum, dado que en sus confesiones exculpatorias Scherer confirma lo que se sabía: siempre hubo captación de recursos financieros ilegales para soportar la carrera política del hoy habitantes de “La Chingada” y luego para dar sustento electoral a los elegidos como aspirantes a Presidencia, gubernaturas y legislaturas.
Por ejemplo, en un caso cúspide, reafirma la relación de complicidad entre la cúpula del gobierno con el huachicol, a través de Sergio Carmona, eje central de ese delito asesinado en San Pedro, NL, en 2021, cuando trascendió que buscaba la protección de la DEA a cambio de información sobre la red criminal. En esa red se involucró hasta a los más altos mandos de la Armada. Y revela los lazos de Mario Delgado, Ramírez Cuevas, Adán Augusto con el “rey del huachicol”. Peor aún, dice que parte de esos dineros negros -más de 600 mil millones- no llegó al “movimiento” y terminó en sus patrimonios personales.
En lo que interesa a Coahuila, la extorsión que ejecutó en el caso AHMSA, no es necesario ahondar más de lo que se sabe para derrumbar su manipulación de hechos. Grabaciones prueban los diálogos con su amigo Julio Villarreal Guajardo, de Villacero y Afirme, para exigirle millones de apoyo a candidatos obradoristas, favores que trató de pagar a través del acuerdo reparatorio, donde bajo complicidad del juez a modo manejado por Zaldívar, se estipuló que los accionistas encabezados por Alonso Ancira debían entregar las empresas a Villarreal, lo que finalmente no hicieron.
Como disparo en el pie, al denunciar a quienes fueron sus cómplices en los inicios del desastre que hoy enfrenta nuestro país, el libro en definitiva solo confirma la negra catadura del propio Julio Scherer Ibarra, quien ha sostenido que decidió la publicación porque las acusaciones manchaban el recuerdo de su padre.
Para medir la distancia moral entre ambos, vale citar un hecho recordado en la redacción del viejo periódico Excélsior como homenaje a la rectitud de Julio Scherer García.
Cuando a fines de los años 50 el acucioso periodista se desempeñaba como reportero de economía y finanzas, recibió antes de Navidad un presente enviado por Antonio Ortiz Mena, entonces secretario de Hacienda del “desarrollo estabilizador”: una fina cartera de piel y en su interior una suma importante de dólares.
Ese Scherer reunió a sus compañeros y les leyó la respuesta enviada al prominente y afamado funcionario: “Don Antonio, agradezco la deferencia de su presente, no me importa que la cartera sea usada, pero creo que olvidó sacar el contenido, que le regreso en este momento”.