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La Reina Cleopatra
La serie muestra a Cleopatra, independientemente de su raza, como una reina o faraona sabia y culta, gran estratega y hábil en la política, interesada en su pueblo para mantener a Egipto independiente y alejado de Roma...
Se estrenó en Netflix el docudrama de cuatro capítulos La Reina Cleopatra y ha enfrentado opiniones encontradas respecto de su veracidad histórica sobre la faraona que gobernó Egipto hace ya poco más de dos mil años, figura mítica de la historia antigua que el cine y la televisión se han encargado de mostrar y desvirtuar en muchos de los casos al presentarla con múltiples rostros y personalidades. La más famosa es la interpretación de Elizabeth Taylor en una megaproducción de Hollywood de 1963, película de altísimo presupuesto que resultó un fracaso en taquilla.
Lo que más polémica ha causado la serie La Reina Cleopatra es que la faraona es representada como de raza negra por la actriz británica Adele James.
De acuerdo a la BBC News, un abogado presentó una demanda porque señala que la serie viola la ley y está orientada a “borrar la identidad egipcia” y que un renombrado arqueólogo insiste en que Cleopatra era de “piel clara, no negra”, al respecto, la actriz y productora ejecutiva de la La reina Cleopatra, Jada Pinkett Smith (esposa de Will Smith) expresó que “La herencia de Cleopatra es altamente debatible”, y la actriz que interpreta a la reina le dijo a los críticos “si no les gusta el reparto, no vean la serie”.
La serie, en formato de docudrama, presenta la opinión de expertos y especialistas historiadores sobre Cleopatra, y los combina con la representación actuada de la vida de la reina que inicia cuando era joven y entusiasta estudiante que devoraba los papiros que estaban disponibles en la famosa biblioteca alejandrina construida por Alejandro Magno.
Cleopatra nació en el año 69 antes de Cristo y era hija de faraón Ptolomeo XII de la dinastía de los macedonios, quien murió en el año 51 antes de Cristo y a partir de entonces Cleopatra reinó en Egipto hasta el año 30 A.C., fecha de su muerte, en un aparente y aún discutido suicidio. Solo que Ptolomeo XII en su testamento manifestaba que Cleopatra debía casarse con su hermano Ptolomeo XIII de 10 años de edad, y “compartir las labores de gobierno y, cuando el niño fuera lo suficientemente mayor, también el lecho. El matrimonio entre hermanos era habitual entre los Ptolomeos”. Ese fue el primero de muchos otros conflictos que enfrentó Cleopatra al iniciar su reinado.
La identidad de Cleopatra sigue siendo un misterio aún para los historiadores expertos en la materia, pues aunque sí se sabe con certeza que era hija de Ptolomeo XII, no se conoce la identidad de la madre, que bien pudo ser de origen griego, macedonio, egipcio o de algún otro lugar de África.
La serie muestra a Cleopatra, independientemente de su raza, como una reina o faraona sabia y culta, gran estratega y hábil en la política, interesada en su pueblo para mantener a Egipto independiente y alejado de Roma, solo que al estilo de aquellos años, los faraones se sentían dioses y ella no era la excepción, pues quería que se le venerara como una diosa, como la Diosa Isis.
El docudrama muestra algunos de los momentos más importantes del reinado de Cleopatra, y sobre todo su relación con Roma que era el imperio dominante en aquella época. Se le atribuye una gran belleza que utilizó sabiamente y con astucia para seducir a sus adversarios y aliados, como fue el caso de Julio César, gobernante del Imperio Romano que se enamoró de Cleopatra y tuvieron un hijo, Cesarión.
Aunque nunca se casaron porque Julio César ya estaba casado en Roma, tuvieron una relación estable. Incluso, Cleopatra se encontraba en Roma cuando Julio César fue asesinado y la faraona tuvo que regresar apresuradamente a Egipto, aunque después entabló una relación amorosa con Marco Antonio, uno de los sucesores de Julio César, con quien tuvo varios hijos.
A pesar de que la serie está reforzada con los comentarios de los expertos en civilizaciones antiguas y por egiptólogos, el docudrama deja mucho que desear en cuanto a su producción, dirección, edición y actuación, en particular la de Adele James que como Cleopatra no logra transmitir esa “gran personalidad” que se le atribuye a la soberana egipcia.
Lo positivo en mi caso, es que despertó la curiosidad de saber un poco más sobre Cleopatra. Así es que lo primero que hice fue leer una biografía que “descansaba” en un librero de mi casa esperando ser leída, y pues la información que leí concuerda bastante con lo mostrado en el docudrama. Nunca en la biografía se hace referencia al color de piel de la faraona, así es que yo pienso que una actriz negra interpretará a Cleopatra obedeció a una decisión y provocación de los productores (afroamericanos) para causar polémica y atraer más público, cosa que no ha sucedido hasta el momento.
En el cine de Hollywood, las Cleopatras más recordadas son las mujeres fatales del cine de principios del siglo XX como Theda Bara en la versión del cine mudo de Cleopatra realizada en 1917 o Claudette Colbert como la faraona en la película dirigida por Cecil B. DeMille en 1934, ambas en blanco y negro, y posteriormente en los años sesenta del siglo pasado, por Elizabeth Taylor como la reina en una versión en color en pantalla panorámica de 70 mm.
En resumen, en temas históricos es mejor no creerle mucho al cine norteamericano de Hollywood. Si les interesa conocer algo más sobre la faraona Cleopatra, la docuserie La Reina Cleopatra está disponible en Netflix