Opinión
Sábado 22 de Enero del 2022 20:14 hrs

No Dé Su Firma


La revocación de mandato no es un ejercicio suma cero; no existe un escenario en que el oficialismo pierda, el mejor es aquel donde gana lo menos. El mejor posible es aquel en el que no se alcanzan las firmas necesarias

Comentábamos, la semana pasada, sobre la ruta al 2024, haciendo hincapié en la elección del 23 como la última parada y el significado que tiene el resultado que se pueda obtener en los dos estados en juego.

El lunes pasado se dio el banderazo de salida hacia la primera parada que, por tener la figura legal de plebiscito, requiere del 3% de las firmas de la lista nominal, alcanzado en al menos 17 entidades de la República, la revocación de mandato.

El tema ha sacado ámpulas por tener riesgos desconocidos, potencialmente trágicos, donde López Obrador no puede perder. Mientras el oficialismo impone la idea de ratificación de mandato para relegitimar la retórica del amplio mandato popular, la oposición, partidos y sociedad, no logra conciliar una posición única.

En el remoto, muy remoto caso, de que se logre una votación vinculante no existe escenario deseable para México; de resultar ratificatorio podría abrir la puerta a excesos mayores a los ya vividos. De resultar revocatoria, la negativa a dejar la silla y la pelea por ocupar el lugar darían pie a una crisis de gobernabilidad que podría equiparar a la de un siglo atrás.

El gobierno de la Cuarta Transformación encabeza un retroceso histórico que, con cada día que se mantiene en el poder, crece exponencialmente el tiempo que tomará reconstruir los daños institucionales, económicos y al estado de derecho. Aun así, hay que reconocer que es imposible un escenario en que AMLO se baje de la presidencia por su propio pie. Razón por la que vale la pena hacer el ejercicio de evaluar los resultados factibles y su conveniencia.

Comparto el ejercicio que yo he realizado con la esperanza de colaborar con claridad sobre la posición personal y la que se debe de difundir entre familiares, amigos y conocidos.

La revocación de mandato no es un ejercicio suma cero; no existe un escenario en que el oficialismo pierda, el mejor es aquel donde gana lo menos, al mismo tiempo que la oposición gane lo más. También hay que reconocer que, aun cuando posible, no es factible que se logre un voto vinculante, con por lo menos el 40% de la lista nominal. Por último, hay que considerar que las mayores victorias y las más profundas derrotas de AMLO y Morena son en la retórica, aquella que les permite mantener el discurso del gran mandato popular, no en el resultado real. Cuando el resultado contradice esa pseudo legitimidad el oficialismo se desmorona.

Dados estos considerandos, se facilita el análisis de los diferentes escenarios que se pueden presentar y sus resultados.

El mejor escenario posible es aquel en el que no se alcanzan las firmas necesarias para llevar a cabo el plebiscito; se acorta el tiempo de campaña / propaganda ratificatoria y el evidente desinterés de la población en el tema, evita que el oficialismo denuncie a villanos y mafias, asestando duro golpe al ánimo presidencial. El presidente gana poco y la oposición se fortalece.

El siguiente escenario es aquel donde, llevándose a cabo el plebiscito, resulta una escasa votación, tan baja como aquella sobre el juicio a los expresidentes, con una mayoría a favor de la revocación. El oficialismo tendrá meses campaña previa y el presidente la oportunidad de fustigar con el mito de la conspiración en su contra después del 27 de Marzo. La oposición gana en la demostración popular que debilita el mito del mandato otorgado.

El último escenario factible es aquel donde, llevándose a cabo la votación se obtenga mayoría por la ratificación. Este resultado le permite al presidente montarse, por el periodo que le queda de gobierno, sobre el mito de la legitimidad del mandato popular, alimentando el ánimo de seguir polarizando y dividiendo a la sociedad. El presidente gana mucho y la oposición se debilita.

Concluyo pidiéndole que no dé su firma y convenza a cuantos pueda que no la vaya a dar, que no se alcance el tres por ciento. Pero si se llega a dar el plebiscito, asegúrese que convence a todo aquel que se deje de ir a votar por la revocación.

Ahora, saque usted su conclusión.