Opinión
Martes 17 de Mayo del 2022 09:51 hrs

Peleando el Espacio Ocupado


Evidentemente el populismo es contagioso; es un virus que se contagia por la boca, una enfermedad que ataca a políticos débiles que, en vez de enfrentar la realidad, hacen cualquier declaración, presentan cualquier iniciativa, solo por ganarse notoriedad

Estamos terminando un año extremadamente complicado; el desgaste del 2020 seguido de la recuperación mediocre, atascada en el fango de esperanzas sin sustento, del 2021, se acumula en el desgaste de personas, familias, empresas y gobiernos.

Se prevé un crecimiento económico el 2021 de apenas 4.8%, ligeramente por encima de la mitad de lo que se cayó el 2020. En términos más mundanos, sería algo así como que, si en el 2019 se contaba con un peso de 100 centavos, un año después ya solo se cuenta con 91 centavos y la, mal llamada, recuperación le devolvió, apenas 5 centavos para terminar con 96 centavos dos años después.

Al contar la inflación acumulada de los dos años en cuestión, le quitamos, en términos reales, otros 11 centavos de poder adquisitivo; sus 96 centavos le rinden como si fueran solo 85 centavos.

En dos años su familia creció, sus hijos comen más y usan ropa que cuesta más, y usted… gana 15% menos que hace dos años. Esta es la realidad de México; de las empresas, de las familias y de las personas.

En esta realidad está de más, hay que desechar, a los políticos irresponsables que avientan palabras irracionales; populistas que aprovechan que perdimos la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, el éxito y el fracaso. Donde el cinismo excepcional del Presidente autoriza a que todos repitan sus mentiras, justifiquen sus fracasos y se presente el desperdicio y displicencia como éxitos y ganancias.

Aun entre el ruido de Palacio Nacional existen políticos, todavía, de los que, supuestamente, son contrapeso, que creen que jugando el mismo juego de iniciativas irresponsables, de populismo irracional, pueden ganar puntos en algún lugar. Iniciativas de reforma como la del diputado Reynel Rodriguez (PRI, Guerrero), que propone ampliar, por decreto, el aguinaldo en la iniciativa privada, a 40 días de salario, equiparándolo al de los burócratas.

En un país donde cerca del 60% de la población ocupada lo está en el sector informal, donde la paga no alcanza el sueldo mínimo, no existen prestaciones ni seguridad social, donde las personas viven al día, en donde más de un millón de Mipymes ha cerrado sus puertas en los últimos dos años, el proponer una iniciativa como la del incauto diputado, solo puede ser producto de profunda ignorancia, gran necesidad de notoriedad o un populismo ruin.

Hoy, quince de diciembre, millones de empresas, medianas y pequeñas, que se esfuerzan día a día por mantener su plantilla laboral, por conservar el valor humano que han creado, ante un ambiente de recesión, de incomprensión política de la realidad económica y productiva de la nación, de incertidumbre ante riesgos externos y gestionados internamente por los mismos políticos que debieran fomentar la estabilidad y viabilidad económica de la iniciativa privada, se preguntan cómo lograrán pagar el aguinaldo de ley en cinco días que se vence el plazo.

Evidentemente el populismo es contagioso; es un virus que se contagia por la boca, una enfermedad que ataca a políticos débiles que, en vez de enfrentar la realidad, hacen cualquier declaración, presentan cualquier iniciativa, solo por ganarse notoriedad. Políticos que se aprovechan de la precariedad e ignorancia de las población para prometer lo que no pueden cumplir.

Para la sociedad, el ciudadano, el lugar de la irresponsabilidad ya está ocupado, acaparado por el partido en el poder. Un político inteligente, que quiere hacer contrapeso para ocupar espacios y ganar poder, no lo hará compitiendo el mismo espacio donde no puede ganar. El partido que lo apadrina, sus compañeros de bancada y liderazgos políticos, tendrían la responsabilidad de guiarlo y evitar que haga el ridículo de si mismo, y, entonces, la oposición tendrá una oportunidad.