Opinión
Sábado 04 de Diciembre del 2021 07:01 hrs

Pantalla

Romance, arte culinario e historia en La cocinera de Castamar


Una telenovela de época que en doce capítulos conjuga intriga, cocina, crimen y amor

Ligero y entretenido es el contenido que reseño esta semana donde el romance predomina en La cocinera de Castamar, serie española de doce capítulos disponible en Netflix.

La cocinera de Castamar cuenta la historia del duque de Castamar y de Clara Belmonte, una joven que por un pasado tormentoso terminó padeciendo agorafobia -temor a los espacios abiertos- y encontró en la cocina de los palacios un refugio para su fobia. Clara es contratada como ayudante en el palacio de Castamar, propiedad del duque Don Diego, quien enviudó años atrás al morir su esposa en un accidente a caballo.

La historia se desarrolla en la España del siglo XVIII y está basada en la novela La cocinera de Castamar del escritor español Fernando J. Muñez, narrativa con cerca de 800 páginas que dio material para desarrollar doce capítulos con intriga, cocina, crimen y amor conjugados para dar una trama interesante que muestra una parte de la sociedad española a partir de 1720, dentro del período conocido como el Siglo de las Luces.

De acuerdo con el sitio Web Historiando el Siglo de las Luces fue un “movimiento literario, político, científico y filosófico que se llevó a cabo por toda Europa, hasta en las Colonias durante el siglo XVIII. Este movimiento implica un cambio ideológico y de las costumbres en la población; sirvió de inspiración para eventos tan importantes como la Revolución Francesa. Tomaron como ejemplo el espíritu renacentista, poniendo al ser humano en el centro de la vida (más allá de las ideas de la Iglesia). Lleva el nombre del Siglo de las Luces porque simboliza a la luz y la claridad del conocimiento y la razón que suplantan a las oscuras tinieblas de una humanidad considerada ignorante en la época”.

La cocinera de Castamar es finalmente una telenovela de época centrada en el amor casi imposible de un noble y una simple cocinera con una buena educación detrás de ella. La intriga y la doble moral se refleja a lo largo de los doce capítulos con unos nobles ambiciosos y engreídos que harían cualquier cosa por dinero y una posición en la corte. Resulta interesante y atractivo ver la descripción que se hace verbal y visualmente de esos años luminosos, así como una “probadita” de la cocina española de la época. Las clases sociales están representadas por los nobles y los plebeyos, destacando las diferentes jerarquías en cada una de ellas, desde la cocina hasta la corte. Michelle Jenner interpreta a Clara y Roberto Enríquez a Diego de Castamar, conocidos actores españoles.

Sobre el interesante tema culinario, el autor de la novela Fernando J. Muñez señaló en una entrevista para la Associated Press (AP) que en la época de Clara había dos corrientes de cocina en España que reflejaban el momento de transición en la corona. Por un lado la cocina española especiada y tradicional, y por otro los platillos de influencia francesa llevados por el rey Felipe V, quien nació en Versalles e instauró la Casa Borbón tras la guerra de sucesión española.

Explicó que había una guerra gastronómica entre la cocina de la España peninsular, y la cocina que viene de Versalles con Felipe V. Eran formas de cocinar diferentes y formas de entender la gastronomía diferentes.

Muñez dijo que también eran muy diferentes los tiempos de preparación. Se utilizaba leña y esto hacía que mantener la temperatura fuera todo un trabajo. Algunos ingredientes comunes en la actualidad no eran tan usados, y en el caso de los animales, los cocineros tenían que deshuesar, destripar y quitar sangre.

Explicó que actualmente en España se cocina muchísimo con aceite de oliva, pero que en aquella época el aceite de oliva era un aceite muy duro porque no tenía los procesos de refinado que tenemos ahora y entonces se utilizaba principalmente manteca de cerdo. A pesar de esto, el menú en Castamar tiene animales de mar y de tierra, entradas y postres, además de estar delicadamente decorado. Con todas estas herramientas, Clara y Diego comienzan a desarrollar un lenguaje de amor a través de la cocina.

Muñez señaló que se hacían verdaderos festines y hacían obras casi te diría de arte, de decoración. Existía un departamento específico que en España se llamaba de ramillete, una dependencia específica de cómo decorar los platos, los centros de mesa, los manteles. Había gente muy especializada.

En La cocinera de Castamar llaman la atención algunos de los lugares donde fue filmada, en particular el palacio de los Castamar. Para ello escogieron el Palacio del Infante Don Luis en el municipio de Boadilla del Monte ubicado en la comunidad de Madrid y aunque fue construido a partir de 1765, años después donde se ubica la historia, encaja perfectamente en el diseño de producción seleccionado para la serie.

Interesante es lo que publica el newsletter Fotogramas sobre las locaciones, por ejemplo cita que “los planos aéreos son del Palacio Real de Riofrío (Segovia), que es una de las residencias actuales de la familia real. Ambos datan más o menos de la misma época, de mediados del siglo XVIII, y su estilo se asemeja bastante. También veremos en la serie algunos planos de La Granjilla de La Fresneda, situada en El Escorial (Madrid), y La Casa-fuerte de El Campillo, donde se encuentra la Iglesia en la ficción”.

Por otro lado, “hay un escenario imprescindible en la serie: la cocina. Ahí es donde la protagonista da vida a sus increíbles creaciones culinarias, y tuvo que rodarse en una recreación en estudio principalmente para poder tener acceso a ese patio donde suceden tantas cosas con los criados del palacio. Ahora bien, el patio sí que corresponde a un lugar real: se trata de La Cartuja de Talamanca, en la localidad de Talamanca de Jarama (Madrid)”.

Como podéis ver, perdón por la conjugación española, como pueden ver, La cocinera de Castamar es algo más que una película española romántica con una historia de amor imposible, es también un acercamiento a ese siglo XVIII en España que seguramente tuvo gran influencia y fue replicado en la Nueva España.