Martes, 28 Mayo 2019 06:47 hrs
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Incentivos

del mismo autor

Gobernar es regular e incentivar.

Regular las relaciones entre los miembros de la sociedad e incentivar los esfuerzos de ellos mismos hacia su desarrollo, crecimiento y el bien común. Todo lo demás es retórica y demagogia.

Toda política publica que no considere estos dos conceptos, regular e incentivar, esta destinada al fracaso.

Para Andrés Manuel López Obrador ninguno de ellos hace sentido. Por esta razón es que la 4ta transformación está destinada a fracasar como movimiento transformador hacia una nación de bienestar.

Para que las políticas públicas sean benéficas a la sociedad tienen que generar los incentivos correctos. Una característica inalienable de un incentivo para que se considere correcto es que reconozca el mérito personal independientemente de las condiciones del medio ambiente.

En pocas palabras, para que una política pública sea exitosa debe de reconocer el esfuerzo que la persona pone en alcanzar una meta; debe de procurar las oportunidades para que la persona que así lo desee dedique su talento a la persecución de un objetivo y debe de procurar que la injerencia del medio ambiente en alcanzar el éxito sea, a favor o en contra, la menor posible.

En el documento del Plan Nacional de Desarrollo el Gobierno de México hace cuarenta y tres referencias a los Jóvenes y diez más a Joven. La palabra Jóvenes se menciona diez veces más que la palabra Niños y la palabra Pueblos. La palabra Adultos se menciona solamente once veces, una cuarta parte que la palabra Jóvenes, y esto incluye referencia directa a los Adultos Mayores, uno de los grupos de mayor vulnerabilidad.

Esto no es casualidad.

Dentro de la lógica política de AMLO los jóvenes entre 15 y 25 años son los que pueden propiciar la continuidad del régimen que está buscando instalar. Esto coincide con la pirámide poblacional proyectada en México para el 2020 donde los jóvenes entre 15 y 25 años juntan cerca del 20% de la población. La mayor parte de estos jóvenes votarán en las elecciones intermedias del 2021 y todos votarán en las próximas elecciones gubernamentales. Si comparamos el peso específico de estos jóvenes con el de los adultos mayores de 69 años que suman solamente el 4.9% de la población y que, para el 2024 muchos ya no podrán votar, no existe duda de la importancia que los jóvenes tienen para la Cuarta Transformación.

Jóvenes Construyendo el Futuro es el programa de atención de este grupo poblacional que la Cuarta Transformación ha vislumbrado.

De acuerdo con el reporte entregado por la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, Luisa Alcalde, apenas el pasado 10 de mayo, este programa ha inscrito a medio millón de jóvenes aunque solamente ha podido atender a trescientos ochenta mil.

La Secretaria de Trabajo también reporta que la cantidad de empresas del sector privado que se han registrado en el programa tan solo asciende a mil cincuenta y ocho de un universo de setenta y cinco mil centros de capacitación públicos, privados y organizaciones sociales. Lo que es realmente impresionante es que estos mil cincuenta y ocho empresas, solamente son el 1.4% de los centros de capacitación registrados y están captando al 70% de los becarios, esto de acuerdo con los mismos datos de la Señora Alcalde. 

A simple vista esto parece ser un programa que esta avanzando, uniendo esfuerzos públicos y privados en un objetivo superior. La realidad que nos muestra el análisis es que este no deja de ser un triste programa asistencialista que, lejos de crear oportunidades y dar incentivos para el desarrollo de potenciales y crecimiento personal de la población joven basándose en el esfuerzo personal, busca juntar clientelas con miras en la próxima elección.

Y en explicación de esta afirmación me permito extenderme un poco más.

Empezamos porque la función social de la empresa, formalmente constituida, es clara e inseparable de la función empresarial misma. La empresa – y hago énfasis en –, formalmente constituida, tiene la importante labor social de crear y distribuir riqueza en la sociedad.  A través de la existencia de empresas y empresarios una sociedad puede alcanzar el bienestar para la mayor parte de sus miembros basándose en una cultura de esfuerzo y competencia de la forma en que ellos deseen expresarlo.

Hace mucho que las empresas dejaron de ser un espacio de explotación y lucha social; la organización de los obreros, la legislación laboral y, sobre todo, el avance tecnológico y la creación de fuentes de trabajo de, cada vez, mayor calidad, han hecho que la empresa deje de ser ajena a las necesidades personales de los miembros que forman parte de ella. Tan es así que cualquier empresa moderna se precia de tener asociados, no empleados y de alinear los intereses personales con los organizacionales.

El programa de Jóvenes Construyendo el Futuro en su mayor parte se basa en dar incentivos equivocados y contrarios a lo que sería una verdadera política de desarrollo. Por esta razón es por lo que el sector privado no ha encontrado valor y no hay más empresas participando con el.

Al becario se le entrega directamente un monto en efectivo el cuál en la realidad no está ligado a su desempeño y desarrollo dentro de la empresa. El incentivo de este programa está en simular que el tutor lo entrena y que el gobierno lo beca, mientras la empresa se hace de mano de obra sin costo que dedica a trabajos de nula productividad. Al final, cuando el estado lo deje de subsidiar la empresa lo dejará ir sin pérdida alguna y sin desarrollo  personal.

Dos tipos de empresas son las que he encontrado que han sacado provecho de este esquema; aquellas que tienen un alto requerimiento de mano de obra barata con muy poca habilidad y conocimientos, que felizmente se hacen de un grupo de becarios a un costo muy bajo, y aquellas micro empresas que pueden integrar al amigo para que reciba una lanita simulando su desarrollo.

Como muchas otras cosas en el gobierno de la Cuarta Transformación Jóvenes Construyendo el Futuro es una simulación.  Ninguna la podemos tomar a la ligera; no la compra de pipas para surtir gasolina ni el redireccionamiento de recursos de las instituciones de salud pública a la refinería de Dos Bocas, no el desmantelamiento de la coordinación de los organismos federales de seguridad pública ni el perdón implícito a delincuentes que estén del lado de la cuarta transformación. Los incentivos no son correctos; Jóvenes Destruyendo el Futuro sería un nombre más cercano a la realidad.





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