Opinión
Sábado 04 de Diciembre del 2021 07:16 hrs

Entre Ligas


Así es este gobierno, como un bateador cuyo porcentaje de bateo es casi cero, abanica y abanica, pero poco acierta. Cuando no es por la cabeza caliente y poco avispada del líder, es por su falta de equilibrio

Cualquier posición de liderazgo trae implícita la toma de decisiones. Nadie puede decir que tomar decisiones sea cosa sencilla. Aun la más sencilla de las decisiones contiene algo de incertidumbre. A medida que uno toma decisiones de mayor impacto y alcance las incertidumbres crecen. Un líder puede tener carisma, honradez y motivos de altísima legitimidad popular y rodearse del mejor equipo de colaboradores pero, si sus decisiones son erróneas, será recordado como aquel que encabezó el fracaso.

No es necesario acertar en todas las decisiones que se toma. Más bien hay que tomarlo con la filosofía del béisbol. El porcentaje de bateo de un jugador excepcional es aquel que esta apenas, por encima, del 30% (.300 en términos beisboleros). Para un líder con altas responsabilidades, el director de una empresa o, por decir, el presidente de una nación, si logra que entre el 30 y el 40 por ciento de sus decisiones sean hits y resulten en políticas públicas notoriamente exitosas, cuidando que en el restante 60% no resulten catastróficas, puede asegurar su lugar en la historia como un estadista querido y respetado.

En el béisbol, tener un alto porcentaje de bateo, no es por casualidad, hay que estar preparado; practicar y entrenar todos los días por muchas horas, fortalecer los músculos de todo el cuerpo; las piernas, la cadera, el torso y los brazos, para que toda la energía de cada uno de esos músculos se sume, proyectándose, toda junta, en un pequeño punto entre el bate y la bola.

Hay que tener la cabeza en calma, permanecer avispado, agudizar la visión y el equilibrio que permite abanicar en la trayectoria adecuada para darle con todo a la bola, que tiene trayectoria propia, aproximándose en una variedad infinita de combinaciones de velocidad, ángulo, posición y giro.

También hay que estudiar al pitcher, conocer de antemano sus talentos y mejores lanzamientos, que lo intimida y le quita la concentración. Conocer a sus compañeros, el short stop y los jardineros, las preferencias y estrategias de su manager, las secuencias de lanzamiento preferidas; rápida – curva – rápida.

Aun con todo esto, solo un embustero y mentiroso puede presumir que le pega de hit cada vez que se para en la caja de bateo.

Mucho como en la toma de decisiones donde la cabeza debe de mantenerse fría también, estar avispada, agudizar la visión para ver más allá de lo evidente y mantener el equilibrio; los equilibrios en la organización y con los colaboradores. Todas las partes, por igual en una PYME, en una secretaría de estado o un gobierno nacional, deben de estar fortalecidas y entrenadas, conocer a detalle la función que deben realizar y su contribución para que, al trabajar en conjunto, sumando esfuerzos, dando justo en el punto la decisión sea un hitazo.

Hay que estudiar al medio, conocer el campo de juego y a los oponentes, conocer los equipos, el propio y los ajenos, saber las fortalezas y debilidades de uno mismo y de los demás. Hay que saber qué inquieta y lleva a desviar la atención, perder la concentración. Analizar qué oportunidades aprovechar cuando las condiciones son favorables y cuales dejar pasar, posponer la decisión, buscar un mejor tiempo, cuando las condiciones no lo son.

Por alguna razón, la reunión del CELAC me recordó un partido de béisbol de ligas amateur. No se si es que más de uno de los mandatarios asistentes es fanático del béisbol o porque hubo muchos strikes, muchos pases por bolas, ningún hitazo y menos home runs.

Ahora que lo pienso, así es este gobierno, como un bateador cuyo porcentaje de bateo es casi cero, abanica y abanica, pero poco acierta. Cuando no es por la cabeza caliente y poco avispada del líder, es por su falta de equilibrio o porque sus brazos ejecutores no están a la altura del reto, mucha lealtad, muy poca capacidad. No conocen el medio, ni al oponente, no tienen la capacidad de ver el futuro que se les aproxima a toda velocidad y abanican ante cualquier ocurrencia, solo por abanicar.

Corolario, ahora que terminó la LMB y esta por comenzar la Liga del Pacífico, que el presidente le dedique un poco de tiempo. Algo podrá aprender.