Opinión
Sábado 22 de Enero del 2022 21:53 hrs

Pantalla

Está prohibido mirar hacia arriba


Es tan disparatada que logra entretener y hacer pasar a través de la burla, la sátira y las situaciones cómicas el mensaje de que como sociedad somos muy manipulables

En la película No miren arriba, los astrónomos Mindy y Diabiasky gritan desesperados a los cuatro vientos que un cometa se dirige hacia la tierra y nos va a matar a todos, pero nadie los escucha. Alertan a las más altas autoridades, acuden a los medios de comunicación y usan las redes sociales previniendo al mundo entero, pero nadie toma en serio la advertencia de que un mega cometa va a impactar la tierra en poco más de seis meses.

No miren arriba inicia cuando la candidata a doctorado en el departamento de astronomía de la Universidad de Michigan, Kate Diabiasky, interpretada por Jennifer Lawrence, descubre un cometa en el espacio y de inmediato se lo comunica a su mentor, el Dr. Randall Mindy, interpretado por Leonardo DiCaprio, astrónomo que padece ataques de ansiedad.

El doctor se asombra, luego se preocupa y finalmente estudia al enorme cometa para conocer qué trayectoria seguirá. Para asombro del doctor y de Kate, descubren con angustia que el cometa de entre 5 y 10 kilómetros de diámetro va directo hacia nuestro planeta con fatídicas consecuencias: lo impactará y desaparecerá a la especie humana de la faz de la tierra.

Esos hechos suceden de manera rápida y contundente en los primeros minutos de la comedia norteamericana No miren arriba, y pone a los protagonistas Mindy y Diabiasky ante la enorme responsabilidad de alertar al mundo sobre la grave y real amenaza del cometa.

Inician su peregrinar en la NASA que luego los conduce a la mismísima Casa Blanca con una presidenta caricaturesca interpretada por Meryll Streep, y es en ese punto de la película donde inicia la comedia disparatada que nos lleva a una sátira sobre la clase política, los medios comunicación, los estadounidenses comunes y corrientes, así como sobre la digitalizada sociedad actual que se deja manipular fácilmente y que tiene prohibido mirar hacia arriba.

El guión fue escrito antes de la pandemia del Coronavirus por David Sirota y Adam Mckay (también dirigió la cinta), y parece premonitorio de la gran amenaza que representa el COVID-19 para el mundo; sin embargo, me entero ahora que los guionistas lo escribieron pensando en el cambio climático como analogía del gran cometa que amenaza con destruir a la tierra. Debo confesar que al ver la película, jamás pensé que la historia estuviera asociada al cambio climático, lo descubrí después al ver entrevistas con el director y los actores.

No miren arriba utiliza un humor muy gringo y estoy seguro que no logra llegar al gusto de todos los públicos, pues es un humor muy al estilo de Saturday Night Live, de la comedia de stand up y de programas de Late Show de Estados Unidos. Sin embargo, es tan disparatada que logra entretener y hacer pasar a través de la burla, la sátira y las situaciones cómicas el mensaje de que como sociedad somos muy manipulables por los gobiernos, los medios de comunicación y los influencers, todos a su vez manejados como títeres por los magnates de grandes corporaciones, principalmente aquellas relacionadas con información, tecnología, energía y telecomunicaciones.

No comento más sobre la trama para no echarles a perder la película en caso de que la vean. Por cierto, No miren arriba se encuentra entre las mejores de 2021, está disponible en Netflix y se coloca ya entre las más vistas de la plataforma de streaming.

COMENTARIO FINAL: Si deciden ver la película No miren arriba y les gusta, les recomiendo el falso documental Death to 2021: “Una cómica retrospectiva que combina imágenes de archivo con sketches guionizados que nos lleva a recorrer lo bueno (¡y lo malo!) que nos regaló ese año”. Maneja un humor similar y está disponible también en Netflix.