Opinión
Martes 17 de Mayo del 2022 09:53 hrs

Juego De Vencidas


En el juego de vencidas que a López Obrador le gusta jugar, la contraparte ha ido formado músculo, con fuerza y firmeza lo modera cada vez más

Una constante de este gobierno es la incapacidad para comunicarse, para dialogar, para acordar y para encontrar causas comunes que lleven a construir una mejor nación, con mejores ciudadanos y mejores instituciones. Lo que a ellos importa es tener la razón, aun cuando en el proceso se pierda la razón y nada haga sentido.

Una y otra vez hemos podido ver el juego de vencidas que se ha vuelto gobernar en tiempos de López Obrador. Desde la cancelación del AICM hasta el ataque frontal al INE que va tomando forma y que ha llegado al punto climático en donde ya no hay vuelta atrás.

El INE actuó bien al posponer la consulta, al retar al oficialismo y no dejarse mangonear. La decisión debe de haber sido compleja, con consideraciones difíciles de valorar, con muchos matices y puntos de vista, y poca certeza de los limites que la ley, la política y la economía deben de jugar.

En resolución de conflictos hay, sin embargo, ocasiones en que propiciar el choque frontal y acelerar un desenlace es el mejor camino; se evita desgastes que la contraparte estaría mejor equipado para aguantar.

En este sentido el gobierno le apostó a que el INE llevaría a cabo la consulta con recursos limitados, lo que le daría pie a seguir construyendo la retórica de ineficiencia y sesgo con que ha intentado cooptarlo. El gobierno y Morena pusieron sus fichas en que los consejeros del INE no tendrían el valor de posponer la consulta de revocación, lo que los llevaría a cometer infinidad de errores que servirían para empujar la ansiada reforma que nos llevaría a cooptar a la institución.

La fortaleza del INE está soportada en una ciudadanía visible, identificable, con clara nacionalidad mexicana y con vociferante confianza hacia el instituto. Esta misma ciudadanía que le va agarrando la medida a un gobierno que, asumiendo legitimidad por un pueblo amorfo, silente e impersonal, ha centralizado la vida pública y alejado a los mexicanos de las decisiones y la fiscalización que las naciones modernas, libres y democráticas exigen a sus gobernantes.

El juego de vencidas no ha terminado, todavía veremos varios capítulos escribirse en las manos del Poder Judicial a quien, con optimismo, vemos que no se dejó doblegar. En su turno supo aguantar y, aun con tientos y tirones, nos ha demostrado, como lo dijo su Presidente, que el faro de sus decisiones es únicamente la constitución.

Por lo pronto el Presidente abrió la puerta, en su conferencia matutina, a volver a llevar el ejercicio a una consulta patito, organizada al margen del INE y sin los controles que permiten darle validez en lo legal y en lo social. Demuestra, de esta forma, que lo que persigue es una razón para seguir en campaña; un aplausometro que le permita cantar esa supuesta legitimidad.

El año 2021 termina casi, casi, como empezó; pareciera que el tiempo está congelado en una etapa de grandes cambios donde todo sigue igual. Los temas de a diario a nivel mundial, en nacional y sobre lo local son los mismos de hace un año…parecen no avanzar.

Yo, en lo personal, veo que, aquí en México la tormenta comienza a pasar. Que aun cuando la incertidumbre en el futuro no se esfuma, las aguas van regresando a su cauce. Veo que en el juego de vencidas que a López Obrador le gusta jugar, la contraparte ha ido formado músculo, con fuerza y firmeza lo modera cada vez más.

Una constante de este gobierno es la incapacidad para comunicarse, para dialogar, para acordar y para encontrar causas comunes. Una constante de México es que, aun en los peores momentos de la historia, encuentra la forma de salir adelante y avanzar.