Opinión
Viernes 22 de Octubre del 2021 05:00 hrs

¡AL HUESO!

Los muertos que vos matais…


En estricto orden legal, Ancira movió con precisión sus piezas para recuperar el control sobre el patrimonio de su familia, sin dejar de cumplir lo exigido en la extorsión denominada “acuerdo reparatorio”

Sardina no mata tiburón”. Antigua sentencia marinera.

Dicen en el ambiente empresarial que si Alonso Ancira hubiera sido coetáneo de los reyes católicos, seguro los convence de realizar juntos algún tipo negocio en el infierno.

Por ello, los sucesos de la pasada semana en torno a Altos Hornos de México deben ser leídos con doble mirada, para ver lo obvio y lo que hay bajo las letras.

Viejo lobo de mar, al presidente del consejo de AHMSA lo tuvieron contra las cuerdas y cuando ya le contaban el KO, se dio maña para negociar una salida; le abrieron espacio y ahora está en San Antonio cobijado en su ciudadanía estadounidense, guantes arriba en el centro del cuadrilátero.

En sendos comunicados a la Bolsa Mexicana de Valores, el pasado miércoles demostró su “punch” y dio un giro radical a la situación jurídica en que se encontraba la empresa.

De partida, se quitó la soga al cuello puesta desde la Consejería Jurídica de Presidencia para que entregara la mayoría accionaria que detenta su familia a Julio Villarreal Guajardo, de Villacero, cabeza de un nebuloso grupo de supuestos inversionistas que tomaron por nombre Alianza Minero Metalúrgica Internacional.

Como quedó claro en conversaciones interceptadas entre los dos julios -Villarreal y Scherer hijo-, el regiomontano fue al menos desde 2011 uno de los fuertes apoyadores financieros de López Obrador y su movimiento, por lo que entregarle el control de AHMSA era la jugada para resarcirlo.

Manejada desde la Consejería, esa fue la razón de fondo para la arremetida que se desató contra el hombre fuerte de AHMSA, sin importar los efectos colaterales para la economía y la estabilidad de buena parte de Coahuila.

Todo aparentaba ir por el camino dictado y, según gentes del interior de la acerera, varios de los mandos de confianza de Villarreal actuaban ya como virtuales dueños, citando a los directores y girando instrucciones o hablando en nombre de la acerera con empresarios y autoridades locales.

Pero vino el manotazo sobre la mesa porque, dicen, al paso de los días se sumaban exigencias de los impuestos compradores del consorcio, pero no cumplían compromisos financieros mínimos, como si aplicaran el famoso slogan de la Comer: Julio regalado.

Favorecida por precios del acero en el tope, 4 veces superiores a los de hace un año, los resultados del pasado trimestre muestran la recuperación de la empresa que ya no está con el agua al cuello. Sobre esa base, los Ancira de vender exigirán lo justo, aunque al parecer Xavier Autrey, socio minoritario, acepta lo que caiga.

En definitiva, por calentar demasiado la sopa, a los julios se les cayó camino a la boca y ahora chillan como niños berrinchudos.

Hasta ahí la parte económica, ya que en la política la pinza cerró también con sorpresa.

El mismo día en que se defenestró a Villarreal y sus embozados, en otro comunicado los Ancira hicieron saber que se habían entregado a PEMEX “en tiempo y forma” las garantías comprometidas para el pago de la extorsión de 216 millones de dólares, ese sí un capricho del habitante de Palacio.

Con ello, se dejó en claro que haber desbaratado la jugada urdida por el Consejero Jurídico no representaría incumplimiento del compromiso financiero contraído para asegurar la salida de Alonso Ancira del Reclusorio Norte, tras el truculento e ilegal juicio de dos años encargado a un sumiso juez a modo.

Cumplieron depositando las acciones de la familia en un fideicomiso creado en un banco de Estados Unidos, situación que destanteó a los cerebros grises detrás de la extorsión y PEMEX solo pudo argumentar que debería hacerse en un banco nacional, aunque según AHMSA y sus abogados el acuerdo no señala ninguna restricción territorial.

Consultado al respecto un penalista de Altos Hornos, asentó una muy comprensible razón, visto como anda el Estado de Derecho por estos rumbos: se hizo en Estados Unidos por seguridad legal, una vez que la situación fue estudiada por juristas de aquí y de allá.

Reflejo de lo mismo, dejó flotando en el ambiente otra poderosa y deducible razón:

“Habría que preguntar a quienes han estado detrás de esta oscura trama porqué tanto interés en que el fideicomiso se constituya en México, cuando en Estados Unidos tiene el mismo o mayor valor jurídico”.

En estricto orden legal, Ancira movió con precisión sus piezas para recuperar el control sobre el patrimonio de su familia, sin dejar de cumplir lo exigido en la extorsión denominada “acuerdo reparatorio” y con ello además se blindó en lo personal, porque ni la Fiscalía de Gertz ni el juez a modo podrán argumentar incumplimiento de lo pactado y nada legal lo obligaba tampoco a ceder ante los julios.

El libro sigue abierto y con seguridad habrá nuevos capítulos en esta tragicomedia que tiene como argumentistas a los que no son iguales pero hacen cosas mucho peores.