Opinión
Sábado 22 de Enero del 2022 20:15 hrs

¡AL HUESO!

Perseguidor casado y cazado


Un escándalo más que suma al menos dos nombres a la ya larga lista de los corruptos de un equipo que pregona no ser iguales y, como se ha demostrado reiteradamente, resultaron peores, porque además ejercen la hipocresía sin recato

“En vida, la mejor forma de comportarse con honor es ser realmente lo que aparentamos”. Sócrates.

Hoy más que un análisis bien vale solo una reseña, unas preguntas y comentarios implícitos, porque un delito financiero cometido por uno de los 300 invitados a la fastuosa boda de Santiago Nieto, en Antigua, Guatemala, resultó en una carambola de lodo que salpica a todo un espectro de la clase política y adláteres.

De partida, se debe advertir que por la posición del novio -inquisidor-verdugo del sexenio- y la influencia de algunos de los invitados, la situación fue acallada o minimizada por prácticamente todos los medios tradicionales, salvo Grupo Reforma, que dio una lección de solidez y rapidez en la búsqueda y soporte documental de la información.

En resumen, un tuit de media tarde del columnista Darío Celis reveló que al ingresar a Guatemala en vuelo privado había sido detenida la secretaria de Turismo de la Ciudad de México, Paola Félix Díaz, por no declarar la portación de 25 mil dólares en efectivo, lo que con base en los acuerdos internacionales antilavado constituye un delito financiero.

La publicación generó inmediato terremoto en el corazón del actual gobierno y viendo venir hacia ella la avalancha de descrédito, la pretensa Claudia Sheimbaum procedió a la inmediata destitución-renuncia de la funcionaria, y claramente encaminado el sismo hacia el propio Nieto y su superior, fue seguida por una suma de mentiras y justificaciones luego derrumbadas por la investigación periodística.

En el vuelo privado viajaban junto a Juan Francisco Ealy la secretaria Paola Félix, su esposo, su proveedor consentido Alejandro Gou, otros familiares e invitados. Intentaron mentir que concurrían a la boda “Romano-Salinas” y que los 35 mil dólares -no 25 mil- descubiertos por los agentes guatemaltecos de aduanas los llevaba el presidente del matutino El Universal “para pagar atención médica posterior en Los Ángeles”.

En tanto las autoridades chapinas integraban la documentación judicial, a todos los ocupantes de la aeronave XA-MHA los mantuvieron retenidos por más de cinco horas y solo fueron liberados cuando intercedió la Embajada de México en el vecino país.

Los dólares quedaron incautados y una ola de hielo contagió a todos los concurrentes al festejo en el lujoso hotel Casa Santo Domingo, donde culminaría la boda que pretendían manejar con discreción los verdaderos contrayentes, Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, y Carla Astrid Humphrey, consejera electoral.

A poco andar comenzó a crecer el escándalo cuando a los nombres de los detenidos en el aeropuerto de La Aurora se sumaron los de un variopinto abanico de prominentes invitados: la ministra Yazmín Esquivel con su esposo, el empresario de cabecera José María Ríoboó; la gobernadora de Campeche, Layda Sansores; la dirigente panista Josefina Vázquez Mota; la diputada priísta Carolina Viggiano; la fiscal anticorrupción María de la Luz Mijangos, el exgobernador Quirino Ordaz, así como empresarios, funcionarios, diputados, senadores y dirigentes de diferentes partidos.

Reunidos todos más por miedo que por afinidad con el terrorífico verdugo, tensos vieron desburbujarse el champagne y perdieron el apetito al visualizar los multidireccionales alcances del escándalo surgido a partir de los “inocentes” 35 mil dólares.

¿No estaba enterado López Obrador del festín de su cercano funcionario? ¿Nadie le advirtió que mínimo generaría señalamientos que afectarían la imagen del gobierno?

¿No sabía Claudia Sheinbaum que su secretaria iba a estar ausente de la principal actividad turística anual en la capital, el Gran Premio Ciudad de México?

¿Qué lazos justifican que la funcionaria y su proveedor preferido viajaran en el avión privado junto con el empresario periodístico?

¿Cómo financió un funcionario adalid de la austeridad la muy cara fiesta para 300 comensales en Casa Santo Domingo, el más lujoso y oneroso hotel de Guatemala?

¿Si ni los médicos ni los hospitales en USA cobran en efectivo, cuál era el destino real de los dólares que supuestamente pertenecen a Ealy? ¿Cooperar con los costos?

Si los dólares estaban en una bolsa junto con el pasaporte de Paola Félix, ¿cuáles son realmente su origen y destino?

¿En lo que pasó a ser `luna de hiel` seguirá la despedida-renuncia para Nieto, al igual como fue destituida la secretaria capitalina?

¿Cejará ahora el titular de la UIF su trabajo de zapa para minar y reemplazar a otro pez de las mismas aguas, el fiscal general Gertz Manero?

Al esgrimir que la boda se escenificó en Antigua por “razones de seguridad”, ¿se reconoce que las autoridades guatemaltecas ofrecen más garantías que las nuestras?

¿Por qué en el gobierno de la trasparencia el aparato de Comunicación Social de Presidencia se movilizó para tratar de impedir la difusión y/o cargar todo el embrollo a la defenestrada funcionaria menor?

En los hechos, un escándalo más que suma al menos dos nombres a la ya larga lista de los corruptos de un equipo que pregona no ser iguales y, como se ha demostrado reiteradamente, resultaron peores, porque además ejercen la hipocresía sin recato.