Opinión
Sábado 22 de Enero del 2022 20:41 hrs

¡AL HUESO!

Vendedor de Oscuridades


¿Con que soporte de resultados se puede ir al mayor organismo mundial a plantear fórmulas simplonas, que no solo resultan quiméricas sino que son negadas por la oprobiosa realidad del propio país?

“Las mejores quimeras son las que están basadas en la realidad”. Groucho Marx.

Fue tal la candidez y liviandad en la presentación de López Obrador en el seno del Consejo de Seguridad -el lugar menos indicado para su mañanera internacional- que a nivel internacional resultó absolutamente intrascendente, salvo para el sarcasmo.

De allí los calificativos de infantil, ingenuo, superficial, utópico que mereció centralmente un discurso sin más impacto que los 20 minutos que gastó en leerlo.

Debería comenzar por casa, pidiendo a los millonarios de su entorno -Slim, Salinas Pliego, Bartlett, Rioboó, Larrea entre ellos- que comiencen a entregar anualmente 4% de sus fortunas para apoyar los electorales programas Bienestar, fue una sugerencia.

Lo mismo en su llamado a la fraternidad, candil de la calle pregonado allá pero no practicado aquí, porque una de sus peores herencias como gobernante serán precisamente los resultados de la rispidez y agresividad constante de sus palabras y acciones, causa de una polarización nacional llevada al límite.

Casualidad o no, poco antes de la incursión presidencial la organización ambientalista mundial Climate Action Network (CAN), que reúne a millar y medio de agrupaciones ecologistas de la sociedad civil de 130 naciones, endilgó a México el calificativo de “país fósil”.

Duro señalamiento basado tanto en el desprecio demostrado al minimizar su presencia en la COP26, como en el hecho de que sus políticas -en lo principal la contrarreforma energética- encaminan al no cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por México para mitigar el calentamiento global.

En paralelo el informe 2021 Panorama de la Salud, de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), nos colocó a en el deshonroso primer lugar entre los 37 países integrantes en materia de incremento de mortalidad.

El organismo establece que entre 2020 y 2021, se registra un excedente de muertes de 55.8% en relación con lo esperable de acuerdo a la curva “normal” de crecimiento, aunque en cifras directas de fallecimiento en exceso pasa al segundo lugar con 574 mil 527, mientras Estados Unidos la encabeza con 846 mil 949, ambos muy por encima del tercero, Polonia, con solo 139 mil 24.

Cifras duras sin “otros datos”, corroboran un impacto mortalidad mucho más severo que el reconocido por las autoridades federales, con un número real de muertos por COVID19 y sus secuelas cuando menos del doble de los 290 mil oficialmente aceptados.

En esencia, las dolorosas cifras refrendan el costo de la liviandad e insensatez de López Obrador y su bufón López Gatell en la respuesta ante la alerta mundial, porque el mismo informe de la OCDE sitúa al país como el tercero con peores niveles de vacunación.

Para cierre, la demoledora confirmación oficial del drama que los ciudadanos derechohabientes padecen y protestan a diario a lo largo y ancho del país: limitar la inversión requerida por la pandemia ha saturado la capacidad hospitalaria pública.

Resultado, una caída de 9% en la atención de padecimientos no relacionados con el COVID, lo que se traduce entre otros impactos en aplazamiento de cirugías y carencia de medicamentos esenciales, como ahora se reconoce.

Ante esa realidad, chocan todas las justificaciones para la insensata insistencia del gobierno en que los tribunales de justicia avalen su negativa a inmunizar menores, como ya se hace en otros países ¡incluso con vacunas donadas por México!

Siguió la confirmación del INEGI sobre los patéticos resultados generados por la errónea política económica del actual gobierno, al priorizar la caridad por sobre la productividad.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares, a partir del 2018 el número de habitantes situados en nivel de clase media disminuyó en 6.3 millones, quedando en el límite menor desde que el Instituto aplica este instrumento de medición.

En frío, significa que fiel a su slogan de “primero los pobres”, la administración de López Obrador está consiguiendo precisamente pauperizar a la población, al revertir el engrosamiento sostenido de la clase media alcanzado en los últimos sexenios.

Para cierre, el Banco de México: la inflación se encamina a superar el 7%.

¿Con qué soporte de resultados se puede ir al mayor organismo mundial a plantear fórmulas simplonas, que no solo resultan quiméricas sino que son negadas por la oprobiosa realidad del propio país?

Los líderes mundiales conocen los indicadores de México, de allí que por respeto sus representantes solo se limitaron a sonreír o señalar el fuera de lugar del discurso.