Opinión
Sábado 04 de Diciembre del 2021 07:40 hrs

¡AL HUESO!

Así mero es, iluminado


López Obrador ignora los datos que no le gustan, desatiende cualquier crítica y se lanza a la descalificación de quien la formula; cierra los ojos al efecto de sus decisiones y se empecina en seguir la ruta que trazó desde un principio

“Es un cirujano con machete que desprecia instrumentos de la acción política”. Jesús Silva-Herzog Márquez.

Acucioso observador y analista de la realidad política nacional, en el imperdible libro “La casa de la contradicción” Jesús Silva-Herzog Márquez desnudó la personalidad del Presidente López Obrador, así como su proyección hacia el ejercicio de la política y la gobernanza.

De ese texto de tres centenares de páginas, publicado por la Editorial Taurus, una breve recopilación de entresacados con sentencias demoledoras:

“Quien se imagina como el Cuarto Padre de la Patria eligió la destrucción como su ceremonia inaugural. Por ello decidió cancelar el aeropuerto que era la obra más importante del gobierno previo, para plantar su autoridad frente al pasado y mostrar su poder frente al país.

“Aunque se pretenda hazañosa, ésta es la visión más pedestre de la política, la más infantil. El niño se descubre poderoso cuando rompe su juguete. Es sólo entonces que se siente dueño de algo. Al ver el muñeco hecho pedazos sonríe satisfecho porque sabe que él ha provocado el destrozo.
“Gobernar con dinamita y sin planos. Demoler los edificios malditos sin detenerse a examinar su solidez, sin siquiera calcular sus aportes. Tirarlos al piso sin advertir dónde caerán las paredes derruidas y a quienes pueden aplastar al desplomarse. La fruición de destruir expresa el sectarismo hecho gobierno.
“Por eso se lanzan desde el poder constantes pruebas de lealtad. Todos los días debe demostrarse fidelidad a la causa. Cuando el Presidente pide para los suyos “lealtad ciega”, lo que exige, en realidad, es la más indigna sumisión.
“El mundo no tiene más eje para el tabasqueño que su dicotomía entre el bien -que él encarna- y la mafia -que representan todos los que se le oponen-. En esta teología, la política no es uno de los territorios en los que se vive la vida, es el único. Todo: la historia, el arte, la economía, la familia, los afectos se subordinan a la política. No es extraño que el tabasqueño se hermane con los pillos que deciden seguirlo y deshermane al familiar que se aparta de su luz. Todo desacuerdo es un vicio moral.
“Ya no me pertenezco, dijo en su primer día como Presidente. La expresión no es un gesto de humildad, sino de soberbia, ese ´valor antidemocrático por excelencia´ del que ha hablado Fernando Savater. Ese engreimiento anula, en efecto, la posibilidad del diálogo, cancela las precauciones y da permiso para romper cualquier regla. Andrés Manuel López Obrador no admite palabra a la altura de la propia. Por eso carece de consejeros y se ha rodeado de aduladores que guardan silencio frente al torrente de sus caprichos.
“El hombre que se concibe como el cuarto padre de la nación no duda de sí mismo. Dueño de la verdad, del bien y del futuro. No duda de sus proyectos, de sus ideas, de su instinto. Sólo él tiene razón. Él sabe más que cualquier experto. Él logrará lo que ninguna empresa en el mundo. ¡Y ay de aquel que se atreva a dudar de la pureza de sus intenciones!
“Repitiendo siempre las mismas frases como si fueran sublimes hallazgos de sabiduría, vanagloriándose constantemente de su teatral humildad, sermoneando diario a la república sobre el camino de la santa virtud y la verdadera felicidad, insistiendo en que en su voluntad radica un poder mágico que cambiará la historia de la patria, fustigando a los demonios y a los pecadores, el Presidente empieza a convertirse en una figura tan cautivadora como un televangelista.
“La causa de las mujeres debe subordinarse en consecuencia a las verdaderas prioridades de la historia. El feminismo aparece así como una distracción, si no es que como una coartada de sus enemigos. La causa de las mujeres no tiene, en sus ojos, color propio. No soy feminista, ha dicho: soy humanista. Un humanista que cree que las mujeres “merecen ir al cielo”.
“El enorme ascendiente presidencial se despilfarró cuando era indispensable proyectar un mensaje coherente de responsabilidad y solidaridad. Cuando era necesario asirse de la ciencia, el Presidente invocó la protección de sus amuletos. Minimizó el peligro, contradijo constantemente las indicaciones de sus propios colaboradores, no se cansó de enviar mensajes de arrogancia y temeridad.
“López Obrador ignora los datos que no le gustan, desatiende cualquier crítica y se lanza a la descalificación de quien la formula; cierra los ojos al efecto de sus decisiones y se empecina en seguir la ruta que trazó desde un principio. Su respuesta ante el dolor de las víctimas de la violencia machista es la consecuencia emocional de esa cerrazón: indiferencia y aun hostilidad a quien se duele por causas que no aparecen en el listado de agravios validados. ¡Ya basta de quejarse de lo que yo no me quejo!, dice.
“Lo grave es que el piloto no mira los instrumentos de la cabina, desestima las chicharras de alarma, se mira enamorado en el espejo y sugiere a los pasajeros que disfruten del privilegio de volar con él mientras miran llamas en las turbinas. Ése es el mensaje del mexicano más poderoso en muchas décadas”.