Opinión
Viernes 16 de Abril del 2021 17:29 hrs

Pantalla

El cine está devaluado según Scorsese


En un ensayo el director Scorsese cuestiona los algoritmos que "sugieren" qué ver en las plataformas de streaming, pues tratan al espectador como un mero consumidor

El arte del cine está siendo sistemáticamente devaluado, marginado, degradado y reducido a su mínimo común denominador: el “contenido”. Así lo escribe el director estadounidense Martín Scorsese en su reciente ensayo sobre Federico Fellini publicado por la revista Harper’s Magazine en su edición de marzo.

Scorsese, ubicado entre los mejores directores de cine de todos los tiempos, señala que hace tan solo quince años, el término “contenido” se escuchaba solo cuando la gente hablaba del cine en un nivel serio, y se contrastaba con la “forma” y se comparaba con ella.

Luego -escribe el director de Taxi Driver- gradualmente “contenido” fue utilizado cada vez más por las personas que se hicieron cargo de las empresas de medios, la mayoría de las cuales no sabían nada sobre la historia del arte, o incluso ni se preocuparon lo suficiente como para pensar que deberían hacerlo.

“Contenido” -señala Scorsese- se convirtió en un término comercial para todas las imágenes en movimiento: una película de David Lean, un video de gatos, un comercial de Super Bowl, una secuela de superhéroes, un episodio de serie. Estaba vinculado, por supuesto, no a la experiencia teatral sino a la visualización en casa, en las plataformas de streaming que han llegado a superar la experiencia de ir al cine, al igual que Amazon superó a las tiendas físicas.

Por un lado, esto ha sido bueno para los cineastas, incluido yo mismo -explica Scorsese- pero por otro lado, ha creado una situación en la que todo se presenta al espectador en igualdad de condiciones, lo que suena democrático pero no lo es. Si los algoritmos “sugieren” la visualización adicional en función de lo que ya has visto, y las sugerencias se basan solo en el tema o el género, ¿qué efecto tiene eso en el arte del cine?

Para Scorsese la curaduría no es antidemocrática o “elitista”, un término que ahora se usa con tanta frecuencia que ha perdido sentido. Es un acto de generosidad: estás compartiendo lo que amas y lo que te ha inspirado. (Las mejores plataformas de Streaming como Criterion Channel y MUBI y los medios tradicionales como TCM, se basan en la curaduría). Los algoritmos, por definición, se basan en cálculos que tratan al espectador como un consumidor y nada demás, escribe el director.

Seguramente Scorsese se refiere a la curaduría en el cine como lo detalla el inglés Peter Bosma: Un curador es un “custodio” de la cultura cinematográfica o “intermediario cultural”, lo que significa presentar “una selección diversa de los estrenos más recientes ... [mientras] simultáneamente mantiene vivo el pasado variado y complejo del cine a través de proyecciones de todo tipo de patrimonio cinematográfico”.

El cine siempre ha sido mucho más que “contenido”, y siempre lo será, continúa Scorsese. (...) Godard, Bertolucci, Antonioni, Bergman, Imamura, Ray, Cassavetes, Kubrick, Varda y Warhol reinventaron el cine con cada nuevo movimiento de cámara y cada nuevo corte, y cineastas más consagrados como Welles y Bresson y Huston y Visconti fueron revitalizados por la oleada en creatividad a su alrededor.

Scorsese apunta que en el centro de todo, había un director al que todos conocían, un artista cuyo nombre era sinónimo de cine y lo que podía hacer. Era un nombre que evocaba instantáneamente cierto estilo, cierta actitud hacia el mundo. De hecho, se convirtió en adjetivo. Supongamos que desea describir la atmósfera surrealista en una cena, una boda, un funeral o una convención política, o para el caso, la locura de todo el planeta; todo lo que tenía que hacer era decir la palabra “Fellinesco”, y la gente sabía exactamente lo que querías decir.

Aunque Martin Scorsese tiene razón en algunos de sus cuestionamientos al afirmar que el cine está devaluado y que los algoritmos de las plataformas de streaming, por definición, se basan en cálculos que tratan al espectador como un consumidor; sin embargo, hay que entender que los tiempos han cambiado y los cambios son cada vez más acelerados sin aparente punto de retorno.

Scorsese, cineasta de cerca de 80 años de edad, tuvo la “suerte” de haber nacido en Nueva York y haber creado una importante carrera cinematográfica en Estados Unidos. Gracias a esa potente industria, sus películas llegaron al mundo entero y se estrenaron en los principales festivales cinematográficos. Situación privilegiada que no comparten la mayoría de los cineastas en el mundo.

Sin embargo, el mismo Scorsese enfrentó la realidad de no poder realizar su película El Irlandés (2019) a través de las productoras tradicionales y recurrió al financiamiento de Netflix, la plataforma de streaming más grande del mundo. Sin ese recurso económico (más de 150 millones de dólares), El Irlandés tal vez jamás se hubiera filmado. Y a pesar de haber sido estrenada apenas hace poco más de año y medio, la película ya está perdida en el catálogo de Netflix… ¿Y saben por qué? porque el público de hoy está en busca de nuevo “contenido” que puede ser cualquier cosa como Scorsese lo dice atinadamente: una película de David Lean, un video de gatos, un comercial de Super Bowl, una secuela de superhéroes, un episodio de serie.

De lo que sí tengo la certeza, es que actualmente es más fácil que hace cuarenta años encontrar y ver a través de Internet películas de cualquier parte del mundo. Con paciencia y devoción encontramos películas de Godard, Bertolucci, Antonioni, Bergman, Imamura, Ray, Cassavetes, Kubrick, Varda, Warhol, del mismo Martinn Scorsese y hasta las películas más antiguas y los estrenos más recientes. “Los tiempos están cambiando”, diría el premio Nobel de Literatura Bob Dylan.