Opinión
Sábado 04 de Diciembre del 2021 09:02 hrs

Pantalla

Juegos de espías


Un tema recurrente en el cine ha sido el espionaje. Llamadas a espiar es una historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial; El espía inglés se centra en la época de la Guerra Fría, y Teherán es una serie enfocada a los conflictos en Medio Oriente

El espionaje durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos con sus aliados estratégicos durante el siglo pasado ha sido un tema recurrente en el cine, y aunque lo fue aún más durante la segunda mitad del siglo pasado, se siguen haciendo películas con historias que involucran espías principalmente estadounidenses, alemanes, ingleses y rusos. También en las últimas décadas se han producido cintas con argumentos de espías israelitas y de diferentes naciones árabes, con temas muchas veces más cercanos al terrorismo.

Llamaron mi atención dos películas de reciente producción con historias de espionaje que tienen como base Inglaterra; una con conexión hacia Francia y la otra hacia Rusia. La primera -disponible en Netflix- es Llamadas a espiar o Las espías de Churchill (2019) y la segunda es El espía inglés (2020) que está en la plataforma de PrimeVideo de Amazon. Ambas señalan estar basadas en hechos reales.

Llamadas a espiar inicia en Londres en 1941 cuando el gobierno inglés liderado por Winston Churchill, un tanto desesperado, decide formar espías mujeres -algo que no se acostumbraba entonces- para enviarlas como agentes de campo a Francia para espiar a los nazis que ocupaban ese país. La historia se centra en dos agentes, una de ellas más operativa y la otra con la especialidad en comunicaciones.

La actriz norteamericana Sarah Megan Thomas tiene el papel principal de la espía Virginia Hall y además escribió el guión, pues se caracteriza por llevar al cine -como productora, actriz y escritora- historias con mujeres como protagonistas. Desde mi punto de vista, a pesar de ser una buena película de época, muy bien ambientada en la Segunda Guerra Mundial y contar con buenas actuaciones que interpretan a personajes tomados de la vida real, la cinta es un tanto tediosa y hasta confusa por momentos, por lo que considero no está bien lograda. Resulta curioso e interesante que aunque la cinta sucede en Inglaterra y Francia, el rodaje se realizó en estudios de Estados Unidos y en Hungría, en la ciudad de Budapest que conserva atractivos lugares con la arquitectura europea de los años 40 del siglo pasado.

En el caso de El espía inglés (El mensajero, en el original), como el título lo revela, es la historia de un inglés que los gobiernos de Inglaterra y Estados Unidos, es decir el MI6 y la CIA, convierten en espía enviándolo a la Unión Soviética de los años 60 del siglo pasado, en la época fuerte del comunismo del gobierno centralista que encabezaba Nikita Khruschev.

La película se centra en la vida de Greville Wynne, un hombre de negocios inglés que tenía tratos comerciales en algunos países del bloque comunista. Justo esa característica es la que detectan en Greville los servicios de inteligencia británicos y deciden contactarlo para ofrecerle la posibilidad de brindar un gran servicio a su país convirtiéndose en espía, en una especie de mensajero entre un alto funcionario de Moscú y las agencias de inteligencia de los gobiernos de Inglaterra y Estados Unidos.

Greville duda en un principio, pues es un hombre de negocios con esposa e hijo y lo que menos quiere es tener problemas; sin embargo, lo convencen e inicia sus viajes a Moscú con el propósito de realizar actividades comerciales en la Unión Soviética sin levantar sospechas de la temeraria KGB que ejercía un férreo control policiaco y político en la URSS. Greville es contactado por Oleg Penkovsky, militar y alto funcionario gubernamental con quien crea una amistad más allá de la complicidad de compartir información clasificada de la Unión Soviética con Inglaterra y Estados Unidos.

Los actores Benedict Cumberbatch y Mirab Ninidze interpretan muy bien los personajes de Greville y Penkovsky, aunque la cinta está centrada más bien en la estrella y productor Cumberbatch, quien realiza una excelente caracterización como el espía inglés. Lamentablemente no debo dar a conocer más detalles sobre la historia para no echar a perder el suspenso en caso de que decidan ver la cinta. Solo puedo revelarles que Greville murió a los 70 años en Inglaterra.

La película El espía inglés cuenta que fueron esos dos personajes los que hicieron posible que se alertara a Estados Unidos de la colocación de misiles nucleares rusos en Cuba en la década de los 60 del siglo XX, hecho histórico que causó gran tensión política entre los gobiernos de Kennedy y Khruschev por esa acción militar que pudo haber causado una guerra nuclear de proporciones inimaginables. Para fortuna del mundo, la URSS regresó sus misiles a Rusia, aunque mantuvo operaciones en la isla de Cuba.

Una tercera opción esta semana en los juegos de espías es la Serie Teherán (2020) de ocho capítulos y disponible en Apple TV+ que cuenta la historia de Tamar Rabinyan, una agente del Mossad israelita que es enviada a Teherán, la capital de Irán, con una misión secreta de por medio. La serie tiene sus altas y bajas pero mantiene el interés y por supuesto tiene los dados cargados hacia Israel que representa el bien en la serie, mientras que los iraníes son los malos.

La historia de Teherán juega con el espionaje característico con la temática y problemática del Medio Oriente. Difícilmente esta serie se hubiera podido filmar en Irán por lo que la mayor parte del rodaje se realizó en Atenas, Grecia.

En casi todas las películas de espías siempre hay solo buenos y malos, casi nunca dan matices a las situaciones ni a los personajes. Ese es el caso de las dos películas y la serie que en esta ocasión reseño. En Llamadas a espiar los buenos son los ingleses y sus aliados y los malos los alemanes, en El espía inglés los buenos son los ingleses y los estadounidenses y los malos los rusos, y en la serie de Teherán los buenos son los israelíes y los malos los iraníes.

Tengo la certeza de que esas películas de espías atraen muy poco a las nuevas generaciones y creo que están pensadas para gustar más bien a un público adulto y tal vez de adultos mayores, mientras que la serie sí puede llamar la atención de un público más amplio. De hecho me quedan dudas de cómo perciben los jóvenes cintas como las que en esta ocasión reseño, e incluso no sé cómo reciben películas como las del espía glamuroso James Bond que está por estrenar película, misma que seguramente será salvada en taquilla por su campaña de marketing y por las escenas de acción cargadas de efectos especiales, tal y como si fuera una película de superhéroes y hacerla atractiva.