Opinión
Viernes 22 de Octubre del 2021 04:56 hrs

¡AL HUESO!

Tres peores años


Con recientes designaciones se clarifica el tono de los siguientes tres años, no será distinto al de la primera mitad y se acentuarán conductas que ya son parte de un estilo de gobernar que fue utilizado en otras latitudes en el pasado, con el autócrata italiano Benito Mussolini como su principal exponente

“Un pueblo tiene que ser pobre para poder ser orgulloso“. Benito Mussolini.


El mejor análisis de la mañanera-resumen denominada Tercer Informe de Gobierno lo realizó la consultora SPIN, que ha sistematizado y analizado las intervenciones públicas del Presidente López Obrador y lo hizo el 1 de septiembre: 88 falsedades en 55 minutos.

Hubo desde insignificancias hasta apropiaciones deshonrosas, como la de presumir como logro de la conducción económica las remesas de los paisanos que ante la falta de opciones en el país han debido buscar trabajo más allá del río Bravo.

Con muy poco de valor que ver hacia atrás, lo obligado es dirigir la mirada a los signos de futuro que se desprenden de la perorata.

La frase clave que sintetiza el mundo en que vive el habitante de Palacio Nacional y a la vez su forma equívoca de entender la economía y sus derroteros fue “… lo que acabo de describir es como para decirle a los tecnócratas neoliberales: Tengan para que aprendan”.

En la forma se refería a dos méritos que nada tienen que ver con su gobierno, las citadas remesas y las reservas del Banco de México, ente de gobierno autónomo que además recibió derechos de giro del Fondo Monetario Internacional, como todos los países del mundo, en un programa de apoyo financiero por la pandemia.

En el fondo, nada nuevo, ningún cambio y de allí la proyección al futuro: reiteración del autoritarismo, insistencia en generar divisionismo, polarización política y social.

Para visualizarlo en los hechos, hay que referenciar el tono con dos sucesos cercanos, la instalación de Martí Batres, un duro radical en la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México -con la golpiza a los recién electos alcaldes de oposición como uno de sus primeros actos-, y la llegada del tabasqueño Adán Augusto López a Gobernación.

La trayectoria porril de Batres es conocida y llega con el encargo manifiesto de doblegar la rebeldía en una ciudad capital que electoralmente repudió en zonas importantes tanto a MORENA como a la consentida, la Jefa de Gobierno Claudia Shainbaum.

Adán López, si bien arrastra un pasado cargado al gris como sombra que siempre ha sido del otro López, en su corta trayectoria como gobernador asentó las mismas características de intolerancia y la máxima sexenal de “solo dialogo conmigo mismo”.

Vistas ambas designaciones y en especial el agrupamiento en manos del de Bucarelli de tareas que le encargaron y no desempeñó Olga Sánchez; las que siempre con algún interés propio desempeño el “hermano” Scherer; y algunas que realizaba el hoy malquerido Monreal, se clarifica el tono de los siguientes tres años.

No será distinto al de la primera mitad y se acentuarán conductas que ya son parte de un estilo de gobernar que fue utilizado en otras latitudes en el pasado, con el autócrata italiano Benito Mussolini como su principal exponente.

Así lo reveló la pasada semana en un excelente artículo en El Universal José Woldenberg, ex presidente del Instituto Federal Electoral, al reseñar y sintetizar el libro “M. El hijo del siglo”, biografía novelada del dictador alpino.

En el texto, el autor Antonio Scurati demuestra como Musolini se fue apropiando de los ideales y planteamientos del Partido Socialista Italiano, en el cual militó por corto lapso, para utilizarlos en su movimiento fascista como aspiraciones populares no satisfechas, culpar a los políticos de ello y exaltar las animosidades por sobre la razón.

Cita lo básico del modelo: Lo importante es ser algo que permita evitar los obstáculos de la coherencia, el lastre de los principios. Nada que ate, nada que comprometa. La coherencia es innecesaria y los principios estorban. No tienen que competir en el terreno de los planteamientos, se trata solo de fomentar los odios entre facciones, de exacerbar los resentimientos.

No es posible soslayar la similitud entre lo que vivimos y lo que llevó a que el odio generado por Musolini, en el contexto de una sociedad italiana en guerra, lo hiciera terminar masacrado y colgado por una turba en Milán junto a Claretta Petacci, su amante.

En su artículo “Ante el reto que se avecina”, Jorge Erdmann Reich en este mismo espacio hizo también referencia a lo previsible, el acentuamiento de la polarización, el conflicto y las ilegalidades que cancelan las aspiraciones democráticas de un estado moderno, con imperio de la legalidad, la libertad y una mayor igualdad hacia arriba y no a la pobreza.

Por ello, en un análisis virtual colectivo sobre la situación del país, Porfirio Muñoz Ledo planteó la urgencia de “serenar la política” y resumió su opinión en tres frases con su puntualismo de siempre:

“La polarización puede ser útil para obtener el poder pero no para ejercerlo”; “las determinaciones de Estado exigen información, deliberación y prospectiva, no polarización”; “Los enormes problemas que afronta la nación, demandan soluciones diferenciadas; la antítesis entre el blanco y el negro es una cuestión cromática, que no política”.