Opinión
Sábado 15 de Mayo del 2021 16:03 hrs

Pantalla

Nuevo Orden


Una producción que nos presenta de una manera cruda la realidad de lo que podría pasar en nuestro país, o en cualquier otro, cuando la desigualdad social hace explotar una bomba de tiempo

La película mexicana Nuevo Orden obtuvo notoriedad al resultar ganadora del Gran Premio del Jurado (León de Plata) en el Festival de Venecia celebrado en septiembre de 2020, donde también ganó el Leoncino d’Oro otorgado por el jurado joven estudiantil. Luego apareció un polémico trailer promocional de la película para estrenarla nacionalmente en alrededor de 2000 salas de cine el 22 de octubre de 2020, y a pesar de la pandemia, tuvo muy buena recepción con cerca de 460 mil espectadores en cines.

El trailer de alrededor de dos minutos de duración causó mucha controversia y algunos medios acusaron a la película de clasista y racista. El director Michel Franco salió en defensa de su obra e invitó a ver la cinta y no juzgarla solo por el trailer. Y tenía razón Franco, pues rara vez los trailers hacen justicia a las películas porque están hechos por expertos en cine-marketing para vender bien una película. Finalmente, después de su paso por las salas de cine, Nuevo Orden estuvo luego disponible en la plataforma Klic de Cinépolis en modalidad de renta, y finalmente ya se puede ver en el servicio de streaming de PrimeVideo de Amazon.

Si esos dos minutos del trailer nos muestran una hipotética confrontación social, caos y violencia en un catastrófico futuro cercano, la película completa es un verdadero golpe que retrata la esencia de la inequitativa realidad mexicana, y aunque la cinta se presenta como una distopía, una revuelta social como la que plantea Nuevo Orden podría sin duda suceder en México.

Nuevo Orden se centra en la historia de una familia adinerada que está celebrando la boda civil de su hija Marianne con Alan en su lujosa casa del Pedregal de San Ángel de la Ciudad de México, colonia símbolo estatus económico en la capital del país. De pronto, un numeroso grupo de hombres y mujeres pobres irrumpen en la casa y con exceso de violencia matan a algunos miembros de la familia e invitados, al tiempo que roban y saquean la vivienda. Esa es solo una muestra de una revuelta generalizada prácticamente en todo el país, tanto así que en otra escena se escucha en voz en off un locutor de un noticiero que dice: “...les doy el caso de Coahuila, el gobernador ya dispuso que no pueden salir de su casa, tomen nota, entre 9 de la noche y siete de la mañana…”

Muchos “intelectuales” mexicanos se refirieron a Nuevo Orden como una película que manifiesta un clasismo y racismo porque los actores protagonistas ricos -como los de la boda- son prácticamente todos de tez blanca mientras que los que interpretan a los pobres -víctimas, revoltosos y militares- son morenos, de piel más oscura.

Pero tal vez no vieron bien la película, porque no son solo pobres contra ricos, también son pobres contra pobres y ricos contra ricos. Incluso, antes que nos presenten la boda, hay una secuencia inicial donde un grupo de pobres arremete violenta e injustamente contra otros pobres. Es una escena que inicia en un hospital del Seguro Social donde están pacientes graves en espera de cirugía, entre ellos Elisa, esposa de Rolando, quienes años atrás trabajaron en la casa de Marianne, la de la boda. De pronto, la tranquilidad del hospital se ve invadida por una horda de gente golpeada y ensangrentada, muchos de ellos heridos que requieren atención urgente. Esa gente, sintiéndose con más derecho, saca de sus camas a los enfermos y los dejan a su suerte sin ser atendidos. Es violencia de pobres sobre pobres más desprotegidos y enfermos.

Elisa requiere una cirugía de corazón y al verse forzada a abandonar el hospital, necesita 200 mil pesos para la operación en un hospital privado. Rolando acude a la casa donde se lleva a cabo la boda para solicitar ayuda a sus ex patrones. En ese punto se enlazan dos historias, una que ya de por sí es tragedia y la otra que pasa de una fiesta de boda a una tragedia de muerte, caos y violencia. Y de allí se desentraña la narrativa de Nuevo Orden que nos presenta de una manera cruda la realidad de lo que podría pasar en nuestro país, o en cualquier otro, cuando la desigualdad social hace explotar una bomba de tiempo. Poco a poco vamos descubriendo que no solo es la inequidad en la sociedad la que provocó la revuelta sino que se ocultan, como siempre sucede, los intereses políticos soportados por los militares que “controlan y manipulan” la situación para obtener el beneficio de quedarse con el control absoluto del país.

En México, a diferencia de muchos países latinoamericanos, no hemos tenido una dictadura militar, y no la hemos tenido porque la “dictadura perfecta” del PRI como la llamó atinadamente Mario Vargas Llosa y que tanto escozor causó en las élites políticas, mantuvo al margen y controlados a los militares; sin embargo, los altos niveles de pobreza, la militarización de México desde épocas de Felipe Calderón y la reciente participación de los militares en actividades encargadas por el actual gobierno federal y que no les corresponden, se han señalado como señales de alerta por el exceso de poder otorgado arbitrariamente a los militares por órdenes presidenciales. El incremento en la desigualdad social y la pobreza, así como el desempleo y pocas oportunidades de ascenso socio económico en una pandemia mal manejada, son caldo de cultivo para una posible revuelta por descontento popular que puede ser aprovechada, como en la película, por las élites políticas, militares y económicas.

Independientemente si Nuevo Orden es clasista, racista o simplemente realista, considero que Nuevo Orden es tal vez la película mexicana más relevante del 2020. Es un proyecto ambicioso con una producción muy por encima de la media nacional. Está muy bien escrita y dirigida por Michel Franco, quien maneja atinadamente el lenguaje cinematográfico con un ritmo muy intenso. El elenco, independientemente del color de la piel que tanto han criticado, ofrece actuaciones sobresalientes que van desde Naian González Norvind que interpreta a Marianne, Fernando Cuautle en el papel de Cristian, Diego Boneta a Daniel, Eligio Meléndez a Rolando y Mónica del Carmen a Marta, entre otros, y como el director tiene un guión bien balanceado, cada personaje tiene sus buenos y estelares momentos a lo largo de la película.

Nuevo Orden tiene escenas post producidas como no se ven en el cine mexicano. Aparece el Paseo de la Reforma con el Ángel de la Independecia de fondo totalmente destruido, al igual que otras calles importantes de la capitallas calles en ruinas, escenas muy en el estilo de las películas catastróficas norteamericanas, y esto me recuerda la cinta El día del fin del mundo (Groenlandia, título original en inglés) que vi hace pocas semanas donde por un desastre natural, un cometa que se estrella en la tierra, hay destrucción generalizada y también hay caos, violencia, ambición donde el gobierno a través del ejercito toma control de la situación y decide arbitrariamente a quien sí y a quien no salvar, llevando a ciudadanos privilegiados a refugios subterráneos en Groenlandia para repoblar el mundo una vez pasada la destrucción. Esta película disparatada también está disponible en PrimeVideo de Amazon.

P.D. Como dato anecdótico personal, cuando nos aplicaron a mi y a mi papá la vacuna de Covid, por razones de edad a mi padre se la aplicaron en el carro. Cuando guié hasta el vehículo al personal encargado de la vacunación, iban conmigo más militares -alrededor de ocho- y servidores de la nación que personal de salud. Sentí lo que ya han mencionado a manera de broma algunos ciudadanos: “Con tanto militar no sabía si me iban a vacunar o a fusilar”, y ese es justo el “Nuevo Orden” que cada vez vemos con mayor familiaridad: militares y servidores de la nación controlando actividades de gran relevancia para los mexicano y que son asignadas discrecionalmente desde el Palacio Nacional.