Opinión
Viernes 04 de Diciembre del 2020 10:30 hrs

Pantalla

Memorias de un Mexicano


En el aniversario del inicio de la Revolución, Memorias de un mexicano es una película que permite adentrarse en algunos de los acontecimientos determinantes en nuestra historia, y confirmar que 110 años después hay razgos que prevalecen en la clase política

A 110 años del inicio de la Revolución Mexicana, Memorias de un mexicano es una película única en el mundo que tiene un valor histórico invaluable. Contiene material fílmico original y en muchas ocasiones inédito de los últimos años del Porfiriato y de la Revolución Mexicana con tomas singulares de diversas partes de México y de personajes como Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Francisco Villa, Emiliano Zapata, entre otros, todos ellos protagonistas de acontecimientos y batallas que determinaron el rumbo de nuestro país desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Historias y ensayos sobre la Revolución Mexicana se han escrito muchos con gran detalle sobre los acontecimientos del movimiento social y armado, pero material fílmico, vistas como se les conocían en aquellos años, hay poco, pues hay que recordar que el cine es un invento de apenas de finales de 1895 y que los primeros aparatos cinematográficos utilizados en esos primeros años eran bastante pesados y rudimentarios que daban como resultado imágenes con una calidad muy inferior a las que estamos acostumbrados a ver hoy hoy en día. Además, el cine era mudo, por lo que solo hay testimonios fílmicos en imagen sin sonido.

A pesar de contar con imágenes en blanco y negro, algunas veces borrosas y deterioradas por el tiempo, Memorias de un mexicano tiene tomas maravillosas de la Ciudad de México, desde el Zócalo hasta Xochimilco. De los grandes momentos de Porfirio Díaz al festejar el Centenario de la Independencia e inaugurar el monumento del Ángel de la Independencia y el Hemiciclo a Juárez, hasta las escenas históricas de Porfirio Díaz abandonando la Capital en ferrocarril despidiéndose de su pueblo camino a Veracruz con destino final el exilio en París.

Impactantes son las tomas de las batallas de Celaya y Ciudad Juárez, y luego en esa misma ciudad el recibimiento a Madero en el puente internacional y todo su viaje hasta la capital del país donde fue recibido como héroe. Escenas de la campaña presidencial y de la toma de posesión hasta la Decena Trágica que acaba con la vida de Madero y Pino Suárez traicionados por Victoriano Huerta, a quien Toscano también filmó en innumerables ocasiones.

Zapata, Villa y Carranza son tres de los principales protagonistas de la historia. Es muy conocida la foto de Zapata y Villa comiendo en Palacio Nacional, pero Toscano nos muestra la escena completa con el movimiento y veracidad que solo da el cine. Villa llorando en la tumba de Francisco I. Madero es otro momento conmovedor del documental, sobre todo por la imagen de hombre recio que se tiene del Centauro del Norte. Está también la muerte de Zapata y el sepelio de Venustiano Carranza. Son imágenes únicas, la mayoría filmadas por el propio Salvador Toscano y su camarógrafo Francisco Ocañas, pero hay mucho material que fue filmado por otros pioneros de la cinematografía mexicana como los hermanos Alva (Salvador, Guillermo, Eduardo y Carlos) que siguieron principalmente a Porfirio Díaz, Francisco I.Madero y Victoriano Huerta; Jesús H. Habitia que estuvo con Francisco Villa y sus tropas; mientras los hermanos Becerril captaron a Madero y otros hechos de la Revolución.

La película Memorias de un mexicano es resultado de un gran proyecto de preservación, restauración y rescate de material fílmico realizado principalmente por el ingeniero Salvador Toscano a partir de 1897, recopilado, editado, sonorizado y narrado por su hija Carmen Toscano durante largos años y finalmente exhibido por primera vez en agosto de 1950.

Salvador Toscano fue un pionero de los camarógrafos y exhibidores en México. De acuerdo a Perla Ciuk en su Diccionario de directores del cine mexicano, Salvador Toscano, nacido en Guadalajara en 1872, estableció varias empresas entre las que se encuentran el Cinematógrafo Lumiere, que entre 1897 y 1900, explotó la primera sala de cine en la Ciudad de México ubicada en un inicio en la 2a calle de Plateros y posteriormente en la calle 5 de mayo.

El diccionario dice que Toscano es, tal vez, el primer mexicano en filmar el Zócalo y la Alameda capitalinos con una cámara Lumiere. A los paisajes le siguen las corridas de toros, festejos cívicos y populares, acontecimientos noticiosos, así como registros ocasionales de fragmentos de representaciones teatrales y de variedades (...) con Francisco F. Ocañas filma Las fiestas del Centenario de la Independencia y, a partir de 1911, realiza cintas sobre el movimiento revolucionario y de propaganda política. Durante la campaña presidencial de 1911, Toscano hace propaganda cinematográfica a favor de Madero y Pino Suárez, con un corto que incluye “un retrato cinematográfico de gran tamaño” (primeros planos) de los candidatos.

En 1913 Salvador Toscano filmó La Decena Trágica en México y en 1914 Invasión Norteamericana. A partir de 1912 inició lo que es lo que será su más importante legado fílmico, el montaje de una Historia completa de la Revolución, y que actualiza en 1915 y 1916 con la victoria del carrancismo. A través de diversas adquisiciones y filmaciones realiza otros montajes, así como diversas versiones de la historia de la Revolución hasta incluir aspectos de los gobiernos de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles,

A partir de todos esos materiales recopilados por Toscano, su hija Carmen produce Memorias de un mexicano. Esta producción incluye un guión escrito por la propia Carmen que lleva la voz narrativa en primera persona la historia de la película representado por el declamador Manuel Bernal que cuenta la historia de una familia desde 1897 hasta los años treinta. A 70 años de la realización de la película, la voz engolada de Bernal suena muy solemne y nacionalista pues aún estaban los herederos de la Revolución en el poder, aunque en 1950 era presidente de la República Miguel Alemán, primer civil en ocupar el cargo en la era postrevolucionaria.

La primera vez que vi Memorias de un mexicano fue en algún festival o tal vez en una muestra de cine y recuerdo que a pesar de todos los defectos del material original por el paso del tiempo y la mala conservación del material fílmico, la película lucía bastante bien en la pantalla grande. A 70 años de su estreno y a 110 años del inicio de la Revolución Mexicana, el documental Memorias de un mexicano está disponible en Internet y lo podemos ver gratis en YouTube y en el sitio web de la Filmoteca de la UNAM. La cinta recibió el Ariel a la película de mayor interés nacional y en 1967 el Instituto Nacional de Antropología la declaró Monumento Histórico.

Debo confesar que lo que más me asombró al ver nuevamente Memorias de un mexicano, es que no percibo ninguna diferencia entre la clase política mexicana desde Porfirio Díaz hasta López Obrador, y si bien quedaron atrás la dictadura y la revolución con sus rifles, balas y cañones, lamentablemente siguen las batallas y la guerra con todas sus traiciones, alianzas y artimañas en los partidos políticos de hoy en día que disputándose el poder siguen usando como carne de cañón al pueblo mexicano.