El Papa León reitera que “no todo es utilidad. No todo es fama. No todo es rendimiento, rentabilidad o acumulación de miles de «me gusta». Y no todo puede medirse según criterios de eficiencia”.
Con menos habilidad retórica que su antecesor y padrino, en sus primeros 20 meses de administración, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido la tónica del ilusionismo, para minimizar, desviar o esconder los graves problemas del país, lejos de la obligación y compromiso de aplicar soluciones.
“No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”
Abrigada bajo una popularidad con pies de barro, la Presidenta disimula la exasperación de vivir el día a día bajo múltiples presiones internas y externas, cada vez con menos recursos para disimular la adversa realidad, pero utilizando todo el poder disponible para asegurar la permanencia a cualquier precio.
Cuando la Encíclica pide una alianza educativa para la era digital, está diciendo algo decisivo: la protección de los niños no puede dejarse en manos del mercado tecnológico. Hace falta una responsabilidad compartida entre familias, escuelas, Estado, desarrolladores y plataformas. No basta con enseñar a usar dispositivos; hay que formar criterio, hábitos, atención, sentido del límite y conciencia de la dignidad humana.